|
Acceso y uso de las tecnologías de la información y comunicación para
facilitar el desempeño de las actividades de la vida diaria en personas
mayores:
Access and use of information and communication
technologies to facilitate the performance of activities of daily living in
older adults:
https://doi.org/10.47606/ACVEN/MV0308
|
|
Lorena Cecilia Carrera-López1* Fátima Perozo-Marín2 https://orcid.org/0000-0002-9832-5967 https://orcid.org/0000-0003-2536-6124 lccarrera@uce.edu.ec fperozo@uce.edu.ec
Wilson Saúl Manzano-Sánchez1
Myrian Teresa Hidalgo-Tenemaza1 wsmanzano@uce.edu.ec mthidalgo@uce.edu.ec
Gisela Alexandra Quevedo-Aguas1
Karen Mishell Velásquez-Vinueza1 gaquevedo@uce.edu.ec Karen.velasquezm24@gmail.com
Recibido: 05/12/2025 Aceptado: 02/01/2026 |
Introducción: El envejecimiento de la población plantea nuevos desafíos para el mantenimiento de la autonomía y funcionalidad en las personas mayores. En este contexto, las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) emergen como herramientas clave para apoyar el desempeño en las actividades de la vida diaria (AVD). Objetivo: analizar la evidencia científica disponible sobre el acceso y uso de las TIC como herramienta para mejorar el desempeño en las AVD en personas mayores, mediante una revisión sistemática de la literatura. Materiales y métodos: Se aplicó la directriz PRISMA y se seleccionaron 14 estudios publicados entre 2020 y 2024, localizados en las bases de datos PubMed, Wiley Online Library, The Lancet y Nature Archive. Se incluyeron investigaciones que abordaron el impacto de las TIC en la autonomía, funcionalidad y calidad de vida de adultos mayores. Resultados: El uso de TIC mejora significativamente la autonomía personal, la funcionalidad en la gestión de actividades cotidianas y la calidad de vida percibida, especialmente en personas con experiencia digital, mayor nivel educativo y apoyo social. Sin embargo, persisten desigualdades por edad, género y nivel socioeconómico, que limitan el acceso y los beneficios en ciertos grupos. Conclusiones: Las TIC tienen un impacto positivo y potencialmente transformador en la vida de las personas mayores, aunque su efectividad depende de factores individuales y contextuales. Fomentar el acceso equitativo y las competencias digitales resulta esencial para maximizar estos beneficios y reducir brechas tecnológicas en la vejez.
Palabras clave: tecnologías de la información y comunicación; personas mayores; actividades de la vida diaria; autonomía.
_____________
1. Universidad Central del Ecuador
2. Universidad Central del Ecuador / Universidad de Salamanca
* Autor de correspondencia: lccarrera@uce.edu.ec
Introduction: Population aging presents new challenges for maintaining autonomy and functionality in older adults. In this context, information and communication technologies (ICT) emerge as key tools to support performance in activities of daily living (ADLs). Objective: To analyze the available scientific evidence on access to and use of ICT as a tool to improve performance in ADLs among older adults, through a systematic literature review. Materials and methods: The PRISMA guideline was applied, and 14 studies published between 2020 and 2024 were selected from PubMed, Wiley Online Library, The Lancet, and Nature Archive. The review included studies that addressed the impact of ICT on autonomy, functionality, and quality of life in older adults. Results: The use of ICT significantly improves personal autonomy, functionality in managing daily activities, and perceived quality of life, especially among individuals with digital experience, higher educational levels, and social support. However, disparities related to age, gender, and socioeconomic status persist, limiting access and benefits for certain groups. Conclusions: ICT has a positive and potentially transformative impact on the lives of older adults, although its effectiveness depends on individual and contextual factors. Promoting equitable access and digital skills is essential to maximize these benefits and reduce technological gaps in aging.
Keywords: information and communication technologies; older adults; activities of daily living; autonomy.
El envejecimiento poblacional es un fenómeno global que está modificando la estructura demográfica contemporánea. La Organización Mundial de la Salud estima que la población de personas mayores de 60 años aumentará de 1.100 millones en 2023 a 1.400 millones para 2030 (1), lo que plantea desafíos en salud, autonomía e inclusión social. En este contexto, las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) se han convertido en herramientas fundamentales para promover la funcionalidad y la participación de los adultos mayores; sin embargo, la brecha digital y las desigualdades en el acceso siguen limitando su adopción (2).
En diversas regiones del mundo, la incorporación de las TIC avanza de manera desigual. En Europa, donde la mediana de edad pasó de 39,0 años en 2003 a 44,5 en 2023 (3), la digitalización de servicios ha sido prioritaria, aunque solo el 54% de mayores de 65 años utiliza internet regularmente (4). En Asia, región que superará los 1.300 millones de adultos mayores para 2050 (5), países como Japón han implementado tecnologías asistivas avanzadas (6), mientras que otras naciones aún enfrentan brechas significativas, especialmente en zonas rurales (7). En África, aunque la población joven es predominante, se proyecta un incremento notable de personas mayores hacia 2050 (8); no obstante, el acceso a TIC es limitado debido a barreras estructurales (9). En América Latina y el Caribe, donde los adultos mayores representarán el 16,7% de la población en 2030 (10), algunos países han avanzado en políticas de inclusión digital (11,12), pero solo el 38% utiliza internet de forma autónoma (13).
En Ecuador, los indicadores muestran mejoras en conectividad y alfabetización digital entre 2022 y 2024; sin embargo, el acceso y uso autónomo de TIC por parte de las personas mayores continúa siendo reducido (14). Esta realidad resalta la necesidad de comprender el papel de las TIC en el desempeño funcional y la calidad de vida de este grupo etario.
Desde el enfoque teórico, modelos como el envejecimiento activo de la OMS y la teoría de la actividad destacan el papel de la autonomía, la participación y la funcionalidad en la vejez (15,16). Las TIC pueden fortalecer estos componentes (11), aunque persisten vacíos sobre su integración efectiva en las actividades básicas e instrumentales de la vida diaria.
A nivel práctico, las TIC ofrecen soluciones para apoyar la comunicación, la gestión de la salud y la realización de tareas cotidianas (11), pero su adopción está mediada por factores individuales y contextuales como accesibilidad, alfabetización digital y apoyo social (12). Desde el ámbito metodológico, las revisiones sistemáticas permiten sintetizar evidencia de forma rigurosa, identificar vacíos y orientar futuras investigaciones sobre TIC en personas mayores. Finalmente, en términos sociales, promover el uso de TIC entre adultos mayores contribuye a su inclusión digital y a la reducción de cargas para los sistemas de salud y cuidadores (17).
MATERIAL Y METODOS
La presente revisión sistemática se desarrolló siguiendo las directrices PRISMA 2020 con el fin de asegurar un proceso transparente, riguroso y reproducible. La pregunta de investigación se formuló mediante el modelo PICO, considerando como población a personas mayores, como intervención el uso de Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) y como resultado la mejora en las actividades de la vida diaria (AVD), planteándose la cuestión: ¿En personas mayores, el acceso y uso de TIC mejora el desempeño en las AVD?
Este estudio se fundamenta en la sistematización y el análisis crítico de la evidencia científica internacional sobre el uso de las TIC en el desempeño de las actividades de la vida diaria de las personas mayores, desde una perspectiva funcional y gerontológica. Aunque existen revisiones previas centradas en el bienestar social o en el uso general de tecnologías digitales, en América Latina y, particularmente en Ecuador, persiste una brecha significativa de conocimiento respecto a la relación entre TIC, autonomía funcional y desempeño ocupacional en la vejez. La literatura regional se ha focalizado principalmente en indicadores de acceso y conectividad, sin profundizar en el impacto funcional de estas tecnologías en la vida cotidiana. En este contexto, la presente revisión aporta evidencia relevante para realidades latinoamericanas, al integrar hallazgos provenientes de estudios de alto impacto y ofrecer un marco interpretativo que puede orientar futuras investigaciones, el diseño de políticas públicas y el desarrollo de intervenciones profesionales contextualizadas a escenarios socioeconómicos y culturales similares.
Se estableció como objetivo general analizar la evidencia científica disponible sobre el uso de TIC para favorecer el desempeño en AVD, y como objetivos específicos describir los tipos de tecnologías empleadas, identificar los factores que influyen en su acceso y uso, y sintetizar los resultados relacionados con su impacto en autonomía, funcionalidad y calidad de vida. La búsqueda de estudios se realizó en dos bases de datos científicas de alto impacto, PubMed (Medline) y Elsevier, seleccionadas por su relevancia en temas de salud, tecnología y envejecimiento, considerando únicamente revistas clasificadas entre los cuartiles Q1 y Q3 según SCImago (18).
La estrategia de búsqueda utilizó términos MeSH y palabras clave relacionadas con personas mayores, tecnología digital y actividades de la vida diaria, combinados con operadores booleanos AND y OR. La ecuación base incluyó los términos: (“Aged” OR “Older adults” OR “Elderly”) AND (“Technology” OR “Information and Communication Technology” OR “Digital Health”) AND (“Activities of Daily Living” OR “Daily Functioning” OR “Functional Independence”). Se aplicaron filtros automáticos relacionados con tipo de artículo, diseño metodológico, idioma (inglés o español) y fecha de publicación (2020–2025).
Se incluyeron estudios cuantitativos originales, con participantes de 60 años o más, que evaluaran explícitamente el acceso o uso de TIC en relación con las AVD, de acceso libre y revisados por pares. Se excluyeron duplicados, literatura gris, estudios sobre tecnologías sin aplicación práctica, investigaciones en otras poblaciones etarias e intervenciones clínicas no vinculadas con AVD. El proceso de selección se realizó de acuerdo con el flujograma PRISMA actualizado (19), iniciando con la identificación de registros, eliminación de duplicados, cribado de títulos y resúmenes, y posterior lectura completa de los estudios potencialmente elegibles hasta obtener los artículos definitivos. La calidad metodológica de los estudios incluidos se evaluó mediante las listas de verificación del Instituto Joanna Briggs (JBI), valorando aspectos como claridad de los objetivos, adecuación del diseño, validez interna y consistencia de los hallazgos. Solo se incorporaron estudios con calidad alta o moderada. Tras el proceso de búsqueda, cribado y evaluación, se incluyeron 14 estudios para el análisis cualitativo. Los datos extraídos fueron sistematizados en una matriz analítica que consideró autoría, año, país, tipo de TIC, diseño del estudio, tamaño muestral, cuartil de la revista, resultados e implicaciones principales. La síntesis de la información se realizó mediante análisis cualitativo de contenido, identificando patrones comunes, vacíos de conocimiento y aportes teóricos y prácticos relevantes para comprender el papel de las TIC en el desempeño funcional de las personas adultas mayores.
RESULTADOS
Tras la búsqueda inicial en cuatro bases de datos (PubMed, Wiley Online Library, The Lancet y Nature Archive), se identificaron 18,743 registros: 13,251 procedentes de PubMed, 1,119 de Wiley Online Library, 487 de The Lancet y 3,886 de Nature Archive. De estos, se eliminaron 12,634 artículos por superar los cinco años de publicación y 2,178 por no estar disponibles en acceso abierto o presentarse de forma incompleta. En la fase de cribado, quedaron 3,931 estudios, de los cuales se excluyeron 1,723 por emplear un diseño metodológico distinto al establecido, 63 por estar en un idioma diferente al español o al inglés, y 197 por corresponder a investigaciones en modelos no humanos. A continuación, se evaluaron 1,948 textos completos; de ellos, 984 fueron descartados por no aportar datos afines al objetivo del estudio y 946 por abordar patologías o intervenciones fuera del alcance. Finalmente, 14 publicaciones se incluyeron de modo definitivo en el análisis. El flujo de selección se resume en la Figura 1 (19).
Figura 1.
Flujograma del proceso de selección de los artículos incluidos.
Los estudios incluidos se publicaron principalmente en 2020, 2023 y 2024, con Alemania y Estados Unidos como países más representados (28,6% cada uno). La mayoría utilizó diseños transversales (71,4%), mientras que el 28,6% fueron longitudinales, sumando un total de 132 019 participantes. PubMed aportó el 78,6% de los artículos, y el 85,7% apareció en revistas Q1, lo que refleja una alta calidad editorial (18). La Tabla 1 describe las características de los estudios incluidos.
Tabla 1.
Estudios incluidos
|
Autor |
Año |
País |
Diseño |
Muestra |
Base de dato |
Revista |
Cuartil Scimago |
||
|
Benge et al. (20) |
2024 |
EE.UU |
Transversal |
248 |
Pubmed |
Experimental Aging Research |
Q1 |
||
|
Shiratsuchi et al. (21) |
2024 |
Japón |
Transversal |
2 893 |
Pubmed |
European Geriatric Medicine |
Q1 |
||
|
Wieczorek et al. (22) |
2024 |
Suiza |
Longitudinal |
1 299 |
Nature |
Scientific Reports |
Q1 |
||
|
Finkelstein et al. (23) |
2023 |
EE.UU. |
Transversal |
35 |
Pubmed |
Frontiers in Psychology |
Q2 |
||
|
Fotteler et al. (24) |
2023 |
Alemania |
Transversal |
616 |
Pubmed |
BMC Public Health |
Q1 |
||
|
Fung et al. (25) |
2023 |
Hong Kong |
Transversal |
1 018 |
Pubmed |
International Journal of Environmental Research and Public Health |
Q2 |
||
|
Branley-Bell et al. (26) |
2022 |
Reino Unido |
Tranversal |
579 |
Wiley Online Library |
Human Behavior and Emerging Technologies |
Q1 |
||
|
Lu et al. (27) |
2022 |
Reino Unido |
Longitudinal |
108 621 |
The Lancet |
eClinicalMedicine |
Q1 |
||
|
Choi et al. (28) |
2021 |
EE.UU. |
Longitudinal |
3 904 |
Pubmed |
Computers in Human Behavior |
Q1 |
||
|
Köttl et al. (29) |
2021 |
Alemania |
Longitudinal |
3 600 |
Pubmed |
Journals of Gerontology - Series B Psychological Sciences and Social Sciences |
Q1 |
||
|
Kim et al. (30) |
2020 |
EE.UU |
Transversal |
4 976 |
Pubmed |
Nursing Outlook |
Q1 |
||
|
Schlomann et al. (31) |
2020 |
Alemania |
Transversal |
1 863 |
Pubmed |
Research on Aging |
Q1 |
||
|
Schlomann et al. (32) |
2020 |
Alemania |
Transversal |
1 698 |
Pubmed |
Innovation in Aging |
Q1 |
||
|
Sun et al. (33) |
2020 |
China |
Transversal |
669 |
Pubmed |
BMC Public Health |
Q1 |
||
El tipo de TIC más frecuente fue el uso de Internet, reportado en aproximadamente el 71% de los estudios, destacando su papel en la comunicación, el acceso a servicios y la participación social (22,24,25,29,33). Los dispositivos móviles conectados estuvieron presentes en un 43% de los trabajos, reforzando su utilidad en la autonomía y el bienestar de los adultos mayores, especialmente cuando existe apoyo técnico o formación (23,31). Los sistemas de llamada de emergencia fueron mencionados en torno al 29% de los estudios, subrayando su importancia para la seguridad y la atención domiciliaria (24,32,33).
Tabla 2.
Tipo de tecnologías de la información y comunicación
|
Autor |
TIC |
|
Benge et al. (20) |
Métodos digitales para actividades de la vida diaria: pago de facturas en línea; uso de GPS. |
|
Shiratsuchi et al. (21) |
Teléfono móvil Cajeros automáticos (ATM) Reproductores de DVD Envío de correos electrónicos |
|
Wieczorek et al. (22) |
Uso de Internet (frecuencia semanal, diaria)• Actividades en línea como indicador de competencia digital |
|
Finkelstein et al. (23) |
Dispositivos TIC distribuidos en el programa (computadoras, tabletas, portátiles) Servicios de apoyo técnico |
|
Fotteler et al. (24) |
Teléfono fijo Báscula corporal Tensiómetro Teléfono móvil adaptado para personas mayores Sistema de llamada de emergencia interno |
|
Autor |
TIC |
|
|
Audífono Ascensor personal Ayuda electrónica para levantarse |
|
Fung et al. (25) |
Acceso a Internet en casa Plan de datos de telefonía móvil Uso diario de servicios de Internet |
|
Branley-Bell et al. (26) |
Uso de ordenadores y software (autoeficacia informática percibida) |
|
Lu et al. (27) |
Exclusión digital y dificultades en ABVD/AIVD (sin detallar dispositivos específicos) |
|
Choi et al. (28) |
Uso general de TIC medido a través de frecuencia y alcance de actividades cognitivas (memoria episódica, función ejecutiva) |
|
Köttl et al. (29) |
Acceso a Internet |
|
Kim et al. (30) |
TIC (genérico), CT, TI Internet para pago de facturas, compras, búsqueda de información de salud Mensajería de texto y correo electrónico |
|
Schlomann et al. (31) |
TIC conectadas a Internet (teléfonos inteligentes, tabletas, ordenadores) Sistemas de llamada de emergencia Audífonos Sillas de ruedas (TA en contraste) |
|
Schlomann et al. (32) |
TIC web (teléfonos inteligentes, tabletas, ordenadores conectados a Internet) TIC no web (otras tecnologías digitales) Sistemas de llamada de emergencia |
|
Sun et al. (33) |
Uso de Internet; chat en línea; lectura de noticias en línea; ver vídeos y música; compras en línea Pulseras inteligentes; servicios de llamadas de emergencia; telemedicina; consulta de salud en línea; registro de citas y pago de gastos médicos en línea |
Los factores que facilitan el acceso y uso de TIC incluyen menor edad dentro del grupo sénior, mayor nivel educativo, mejores ingresos, convivencia, buen estado cognitivo y disponibilidad de soporte técnico (22,23,24,25,28,29,33). Por el contrario, las barreras más señaladas fueron la multimorbilidad, la depresión, el deterioro funcional, la falta de interés y la ansiedad tecnológica (23,26,27,29). El entorno residencial también influyó: quienes viven en el hogar muestran mayor adopción que quienes residen en instituciones de larga estancia (31,32).
Los estudios presentan coincidencias, pero también disensos, especialmente en torno al papel del género. Algunos trabajos reportan mayor acceso entre varones (25), mientras otros no encuentran diferencias significativas (24), e incluso se han observado beneficios particulares para mujeres con menor nivel educativo (21). También existe debate sobre si las limitaciones sensoriales y físicas constituyen barreras estructurales (22,28) o si pueden superarse mediante apoyos técnicos adecuados (23,24).
La evidencia converge en que la exclusión digital incrementa la dependencia funcional y se asocia con mayor vulnerabilidad social, conforme señalan Lu et al. (27) y Wieczorek et al. (22). En este contexto, enfoques como COM-B, que integran capacidad, oportunidad y motivación, permiten comprender de forma más completa la adopción tecnológica en la vejez.
Figura 2.
Mapa mental de las determinantes que intervienen en el acceso a las TIC
Finalmente, los resultados sintetizados en la Tabla 3 muestran una relación consistente entre uso de TIC y mejoras en autonomía, funcionalidad y calidad de vida. Estudios como los de Benge et al. (20), Shiratsuchi et al. (21), Fotteler et al. (24), Fung et al. (25) y Branley-Bell et al. (26) destacan que la participación digital favorece la independencia personal, fortalece habilidades cognitivas, incrementa la actividad física y social, y reduce la soledad (28,31,32,33). En conjunto, la evidencia sugiere que las TIC, cuando son accesibles y adaptadas al contexto, constituyen herramientas clave para promover el envejecimiento activo.
Tabla 3.
Resultados de estudios que evidencien el impacto del uso de las TIC en la autonomía, funcionalidad y calidad de vida de los adultos mayores.
|
Autor |
Hallazgos principales |
Impacto en autonomía |
Impacto en funcionalidad |
Impacto en calidad de vida |
||
|
Benge et al. (20) |
Uso de medios digitales para AVD. Menor adopción en mayores. |
Facilita gestión de AVD (como pagos, GPS). |
Mayor precisión y satisfacción en AVD. |
Reducción de errores y mayor satisfacción. |
||
|
Shiratsuchi et al. (21) |
Uso de TIC no se asocia con fragilidad general, pero protege a subgrupos vulnerables. |
Mejora autonomía en mujeres, personas solas y con menor educación. |
Potencial protector en actividades básicas. |
Posible amortiguación del aislamiento social. |
||
|
Wieczorek et al. (22) |
Barreras superadas permiten uso independiente. Experiencia previa facilita uso y soporte técnico. |
Mayor autonomía en usuarios con experiencia. |
Mejora el acceso a soporte técnico y actividades diarias. |
Mejora en bienestar digital y confianza. |
||
|
Finkelstein et al. (23) |
Uso de TIC asociado a edad, educación, convivencia, salud, conexión y actitud positiva. |
Mejora la percepción de independencia por mayor interés y beneficio. |
Uso de TA complementa deficiencias funcionales. |
Mejora por uso activo y percepción positiva de TIC. |
||
|
Fotteler et al. (24) |
Acceso a Internet alto, pero uso efectivo bajo. Uso se asocia a menor edad, educación, convivencia y percepción social. |
Uso frecuente promueve autosuficiencia digital. |
Mejora capacidad para acceder a servicios y comunicación. |
Asociado con mayor satisfacción vital y salud autopercibida. |
||
|
Fung et al. (25) |
Hombres con mayor autoeficacia digital. Brecha de género persistente. |
Autoeficacia aumenta independencia. |
Mejora en navegación digital y uso funcional. |
Potencial mejora en resiliencia y satisfacción. |
||
|
Branley- Bell et al. (26) |
Uso de ordenadores y software (autoeficacia informática) |
Hombres > mujeres en autoeficacia informática y resiliencia. |
La autoeficacia y la resiliencia medían comportamientos de ciberseguridad. |
Mejora de la autoeficacia y resiliencia |
||
|
Lu et al. (27) |
Uso de TIC predice mejor memoria y función ejecutiva futura. |
Favorece autorregulación y toma de decisiones. |
Mejora capacidades cognitivas funcionales. |
Indirecto: mejora en función cognitiva influye en bienestar. |
||
|
Choi et al. (28) |
Usuarios de TIC con mejor salud, más actividad y menos depresión. |
Mayor control personal sobre salud y decisiones. |
Relación con actividad física y social. |
Menor soledad y mejor salud subjetiva. |
||
|
Köttl et al. (29) |
Usuarios de TIC web tienen menos soledad, anomia y mayor autonomía. |
Aumenta sentido de control y participación. |
Mejora la interacción social y uso de servicios. |
Reducción de aislamiento y mejora en autoestima. |
||
|
Kim et al. (30) |
Acceso y habilidades digitales predicen menor aislamiento, |
Incrementa capacidad de participación social activa. |
Mejor manejo de actividades digitales cotidianas. |
Menor soledad, más salud y satisfacción. |
||
|
|
mejor salud y satisfacción. |
|
|
|
||
|
Schlomann et al. (31) |
Solo el 38,6% usa Internet; más común en personas con mejores condiciones sociales. |
Mayor autonomía en gestión informativa y comunicación. |
TIC utilizadas para noticias, redes, finanzas. |
Mejora por acceso a información y conexión social. |
||
|
Schlomann et al. (32) |
Habilidades digitales predicen beneficios sociales, personales y económicos. |
Uso competente aumenta autonomía. |
Mejora el aprovechamiento de servicios online. |
Influye en bienestar económico, social y personal. |
||
|
Sun et al. (33) |
Factores influyentes: actitud, utilidad percibida, apoyo social, facilidad de uso. |
Facilitadores aumentan el deseo de ser autónomo. |
Apoyo social y actitud positiva favorecen la funcionalidad. |
Impacto positivo si se supera la resistencia tecnológica. |
||
DISCUSIÓN
Los hallazgos de esta revisión sistemática evidencian que el acceso y la apropiación de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) se relacionan de manera consistente con mayores niveles de autonomía, funcionalidad y calidad de vida en las personas adultas mayores. Estos resultados se alinean con revisiones previas que destacan el potencial de las tecnologías digitales para mitigar el aislamiento social y promover el bienestar en la vejez (Sen et al., 2022), así como con investigaciones que subrayan la contribución de las tecnologías inteligentes y asistivas al mantenimiento de la vida independiente y la seguridad en el hogar (Rybenská et al., 2024).
De forma específica, la evidencia analizada muestra que el uso de TIC basadas en Internet tales como la mensajería instantánea, las videollamadas y el acceso a información en línea favorece la interacción social y reduce la sensación de soledad, elementos estrechamente asociados con una mejor calidad de vida en la población mayor. Sin embargo, esta revisión amplía el alcance de dichos hallazgos al demostrar que los beneficios del uso de TIC trascienden el ámbito psicosocial, extendiéndose al desempeño funcional en actividades de la vida diaria, tanto básicas como instrumentales, incluyendo la administración de recursos económicos, el autocuidado y el apoyo a la movilidad. Tal como ha sido señalado por Rybenská et al. (2024), los resultados confirman que las tecnologías asistivas y los sistemas de apoyo digital, como los dispositivos de llamada de emergencia, monitoreo y ayudas técnicas conectadas, cumplen un rol relevante en la seguridad y la permanencia en el entorno domiciliario. Sin embargo, esta revisión aporta un valor añadido al integrar analíticamente TIC web y no web, mostrando que su impacto se potencia cuando se combinan con competencias digitales, acompañamiento técnico y un entorno social facilitador.
Desde una perspectiva teórica, los hallazgos respaldan los principios del envejecimiento activo y del envejecimiento saludable propuestos por la Organización Mundial de la Salud, al poner de manifiesto que la participación digital puede actuar como un facilitador clave de la autonomía y la funcionalidad. Asimismo, la aplicación del modelo COM-B (capacidad, oportunidad y motivación) permite una comprensión más integral de la adopción tecnológica en la vejez, superando enfoques reduccionistas centrados exclusivamente en la edad cronológica o en la disponibilidad de dispositivos.
Cabe destacar que el impacto positivo de las TIC no se distribuye de manera homogénea entre la población adulta mayor, sino que se encuentra condicionado por determinantes sociales como el nivel educativo, los ingresos, el género, el estado de salud y el contexto residencial. Este hallazgo coincide con la literatura sobre exclusión digital, pero aporta evidencia específica sobre su vinculación con la dependencia funcional, reforzando la necesidad de intervenciones diferenciadas, equitativas y centradas en la persona.
Desde una perspectiva aplicada, los resultados de esta revisión tienen implicaciones relevantes para el diseño de políticas públicas orientadas a la inclusión digital de las personas mayores, así como para el desarrollo de programas de alfabetización digital con enfoque intergeneracional. La promoción de espacios de aprendizaje compartido entre generaciones, junto con estrategias formativas adaptadas a las capacidades y necesidades funcionales de la población mayor, emerge como una línea prioritaria para potenciar la apropiación tecnológica y maximizar su impacto en la autonomía y la participación social. En este sentido, la evidencia presentada constituye un marco útil para orientar acciones interdisciplinarias en los ámbitos de la salud, la educación y el bienestar social, contribuyendo a un envejecimiento activo, participativo e inclusivo.
CONCLUSIÓN
La evidencia sintetizada en esta revisión sistemática demuestra que las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) constituyen herramientas efectivas para promover la autonomía, la funcionalidad y la calidad de vida en las personas adultas mayores. Su uso frecuente se asocia con una mayor independencia en las actividades diarias, mejor gestión de la salud, reducción del aislamiento social y fortalecimiento del bienestar emocional. No obstante, el impacto de estas tecnologías no es homogéneo, ya que depende de una combinación de factores individuales, sociales y estructurales que condicionan tanto el acceso como la apropiación tecnológica.
Los estudios analizados muestran que los adultos mayores utilizan principalmente teléfonos inteligentes, tabletas y computadoras para comunicarse mediante videollamadas, gestionar citas médicas, acceder a información y realizar tareas cotidianas. Las TIC basadas en Internet facilitan la interacción social y el acceso a servicios esenciales, mientras que las tecnologías no web, como los sistemas de llamada de emergencia, cumplen funciones asistivas orientadas a la seguridad y el apoyo inmediato. El uso exitoso de estas herramientas se ve favorecido por la autoeficacia digital, la actitud positiva, la experiencia previa y el apoyo social, factores que potencian la motivación y la continuidad del uso.
Por el contrario, las brechas relacionadas con la edad avanzada, el bajo nivel educativo, la falta de habilidades digitales, las limitaciones funcionales y el acceso restringido a dispositivos o conectividad representan obstáculos persistentes. Además, los beneficios de las TIC tienden a concentrarse en personas con mejores condiciones socioeconómicas y educativas, lo que evidencia una desigualdad estructural que incrementa el riesgo de exclusión digital en los grupos más vulnerables.
En consecuencia, es necesario impulsar estrategias inclusivas de alfabetización digital, programas de acompañamiento y soluciones tecnológicas accesibles que contemplen las particularidades de la población mayor —como la edad, el género, el estado de salud, la capacidad cognitiva y el entorno de vida—. Integrar las TIC en modelos de cuidado centrados en la persona implica diseñarlas como herramientas de autogestión, participación comunitaria, educación continua y salud activa, capaces de fortalecer la independencia y la calidad de vida durante la vejez. Solo mediante intervenciones adaptadas, sostenibles y equitativas será posible reducir la brecha digital y garantizar que las TIC contribuyan efectivamente a un envejecimiento activo, participativo e inclusivo.
REFERENCIAS
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