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Achron como complemento operativo de PRISMA-ScR en revisiones de alcance: propuesta conceptual para fortalecer la trazabilidad interna
Achron as an operational complement to PRISMA-ScR in scoping reviews: a conceptual proposal to strengthen internal traceability
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José Eugenio Chafloque-Capuñay1* Haroldo
Alcides Pino-Valencia2 Carmen Inocencia Quintana-del Solar 3 Hugo
Ipurre-Maldonado 4 Magda Olivia Ibarra-Pop 5 Gina Eliana Salome-Maita 6 https://orcid.org/0009-0009-7995-2373 https://orcid.org/0000-0003-4224-9958
Recibido: 05/13/2026 Aceptado: 20/06/2026 |
Introducción: Las revisiones de alcance son importantes en campos amplios, emergentes o terminológicamente inestables porque permiten ordenar la evidencia disponible, delimitar conceptos e identificar vacíos de investigación. Aun cuando el Joanna Briggs Institute ha impulsado el desarrollo metodológico de estas revisiones y PRISMA-ScR ha contribuido a mejorar el problema de la transparencia de su reporte, existe una cuestión menos visible en el proceso metodológico que es la de la documentación interna de las decisiones que avalan la revisión: la homologación de términos, la detección de discrepancias existentes entre revisores y el establecimiento de criterios para organizar la información que fundamentará la síntesis narrativa. Objetivo: Ante esta deficiencia metodológica, se propone analizar ACHRON como modelo conceptual-operativo complementario que, articulado con PRISMA-ScR, busca apoyar la documentación de la trazabilidad desde el momento de planificación hasta que se llega a la síntesis final. Materiales y métodos: Sus seis etapas: auditar, capturar, homologar, rastrear, organizar y narrar, podrían orientar un proceso de documentación y justificación, y de este modo, hacer más auditable el proceso. Resultados: Para ilustrar su aplicación, se presenta un protocolo hipotético sobre percepciones de profesionales de la salud relacionado con medicina complementaria, medicina integrativa y suplementos nutricionales en enfermedades neurodegenerativas. Conclusiones: Esta propuesta no sustituye al JBI ni a PRISMA-ScR, sino que se plantea como un soporte metodológico complementario que necesitará evaluarse a partir de futuras aplicaciones empíricas.
Palabras clave: ACHRON; PRISMA-ScR; revisión de alcance; trazabilidad; síntesis narrativa.
1. 1Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo. Perú
2. 2Universidad Nacional del Altiplano. Perú
3. 3Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Perú
4. 4Universidad Nac. de San Cristóbal de Huamanga. Perú
5. 5Universidad Mesoamericana de Guatemala. Gt
6. 6Universidad Nacional del Centro del Perú
* Autor de correspondencia: jose.chafloque@unprg.edu.pe
Introduction: Scoping reviews are particularly relevant in broad, emerging, or terminologically unstable fields because they make it possible to organize the available evidence, delimit concepts, and identify research gaps. Although the Joanna Briggs Institute has promoted the methodological development of these reviews and PRISMAScR has contributed to improving the transparency of their reporting, a less visible issue remains within the methodological process: the internal documentation of the decisions that support the review, including the harmonization of terms, the identification of discrepancies among reviewers, and the establishment of criteria for organizing the information that will underpin the narrative synthesis. Objective: In response to this methodological gap, this study proposes an analysis of ACHRON as a complementary conceptual and operational model that, when integrated with PRISMA-ScR, seeks to support the documentation of traceability from the planning stage through to the final synthesis. Materials and Methods: Its six stages—Audit, Capture, Harmonize, Track, Organize, and Narrate—could guide a systematic process of documentation and justification, thereby making the review process more auditable. Results: To illustrate its application, a hypothetical protocol is presented on healthcare professionals’ perceptions of complementary medicine, integrative medicine, and nutritional supplements in neurodegenerative diseases. Conclusions: This proposal is not intended to replace the JBI guidance or PRISMA-ScR; rather, it is presented as a complementary methodological support tool that will require evaluation through future empirical applications.
Keywords: ACHRON; PRISMA-ScR; scoping review; traceability; narrative synthesis
En los últimos años, las revisiones de alcance se están convirtiendo en una herramienta metodológica importante que permite sintetizar evidencia, especialmente cuando el tema de estudio no está bien delimitado, la terminología varía entre autores o los diseños de investigación son demasiado diversos para responder una pregunta específica. Su relevancia radica en su amplitud, pues permiten ordenar la evidencia existente, aclarar cómo se gestionan ciertos conceptos, reconocer qué tipos de estudios están predominando y advertir qué vacíos aún no han sido investigados con claridad (1,2). En este contexto, suelen ser más pertinentes que una revisión sistemática clásica cuando la literatura involucra poblaciones distintas, contextos heterogéneos, enfoques metodológicos variados o tradiciones terminológicas que no siempre coinciden entre sí (3,4).
La metodología de estas revisiones ha evolucionado desde sus formulaciones iniciales hasta las recomendaciones actuales del Joanna Briggs Institute (JBI), que han contribuido a precisar las distintas etapas del proceso metodológico (1-3). Actualmente, existe mayor consenso sobre los aspectos importantes que se deben tener en cuenta como la formulación de preguntas mediante el esquema PCC, la definición de criterios de inclusión, el diseño de estrategias de búsqueda, la selección de fuentes, la extracción de datos y la entrega de resultados en correspondencia con la pregunta de investigación (46). Además, estos cambios permiten distinguir con mayor claridad las revisiones de alcance de otros estudios de síntesis amplia, como las mapping reviews y los evidence and gap maps (7)
Por su parte, PRISMA-ScR ha contribuido a mejorar cómo se pueden reportar estos estudios. Esto ha permitido estandarizar la comunicación de objetivos, criterios de elegibilidad, fuentes de información, estrategias de búsqueda, procesos de selección, extracción de datos y síntesis de resultados (8). Sin embargo, es importante que se pueda diferenciar el proceso metodológico de la conducción de la verificación del proceso de reporte. En este sentido, PRISMA-ScR ha permitido complementar las guías metodológicas existentes, pero no las sustituye (4,8).
Aunque se han reportado mejoras metodológicas en los últimos años, aún existen problemas estructurales que los estudios especializados mencionan constantemente como desafíos pendientes. Se han detectado diferencias en cómo se aplican los protocolos, el trabajo independiente entre revisores, el cribado a texto completo y la utilización de formularios para la extracción de datos (9). Además, se ha señalado la necesidad de ajustar el uso de términos más precisos, elegir el tipo de revisión adecuado y dirigir la pregunta, los objetivos y los resultados (10). Estas observaciones repercuten en el informe final y en la forma de registrar, justificar y argumentar las decisiones del proceso.
Esto tiene lugar cuando la revisión se realiza a partir de campos disciplinares con límites conceptuales inestables. En este caso los revisores establecen cómo se homologan los tipos de término, cómo resuelven las discrepancias y cómo la información escasa en términos generales se convierte en categorías analíticas que sostienen la posterior síntesis narrativa. Diferentes estudios han permitido sostener que una revisión de alcance no finaliza con la elección documental, sino que requiere una organización analítica que sostenga la posterior síntesis (3,11). La principal dificultad se da cuando esas decisiones quedan en un espacio poco visible de la propia metodología: si bien orientan la revisión, ejercen un condicionante sobre el mapa de la evidencia y no siempre se encuentran convertidos en un informe final con suficiente trazabilidad.
Por lo tanto, ACHRON se plantea como una hipótesis metodológica instrumental destinada a explorar cómo se podría organizar y documentar la toma de decisiones internas que tienen lugar a partir de la revisión de alcance; sus fases: Auditar, Capturar, Homologar, Rastrear, Organizar y Narrar, buscan ordenar el proceso mediante registros más visibles en la toma de decisiones adoptadas. Ciertos estudios han presentado a ACHRON como una herramienta organizadora de documentos, que mantiene la coherencia argumentativa y acompaña la posterior síntesis académica; sin embargo, el modelo no ha sido empíricamente validado en revisiones de alcance. En este contexto, se consideran antecedentes conceptuales para la formulación de esta propuesta complementaria, que se encuentra pendiente de evaluación
Esta propuesta no se puede proponer como un estándar internacional o como un modelo ya validado para las revisiones de alcance. Debe ser integrada con la precaución que exige la investigación metodológica. El propósito de ello es estudiar su funcionamiento como un elemento de apoyo operativo que facilite documentar decisiones internas en las revisiones que son soportadas por guías del JBI y están reportadas mediante las directrices PRISMA-ScR. En esa línea, dialoga con estudios en los que se han establecido adaptaciones de marcos clásicos de la revisión de alcance que refuerzan el trabajo colaborativo y su transparencia en las decisiones (16).
Desde este vacío, la pregunta que guía el trabajo es: ¿cómo podría integrarse ACHRON con PRISMA-ScR para fortalecer la trazabilidad interna, la homologación conceptual, la selección de estudios, la organización de datos y la síntesis narrativa en revisiones de alcance? En consecuencia, el objetivo es proponer un modelo conceptual-operativo que articule ambos enfoques y explore su posible contribución al fortalecimiento de la trazabilidad interna, la homologación conceptual, la organización matricial y la síntesis narrativa en revisiones de alcance caracterizadas por alta heterogeneidad terminológica.
Este manuscrito no se presenta como una revisión de alcance ya realizada, ni tampoco reporta resultados empíricos como consecuencia de una búsqueda sistemática, corresponde, más bien, a una propuesta conceptual-operativa. Igualmente, no pretende validar estadísticamente el método ACHRON. Su objetivo es más específico y práctico en el sentido que se plantea como hipótesis metodológica instrumental que podría servir como apoyo complementario a las revisiones de alcance conducidas bajo las orientaciones del JBI y las que son reportadas mediante PRISMA-ScR (4,6,8).
Para evidenciar esta propuesta, la literatura ha sido presentada en cuatro grupos analíticos. Esta agrupación no significa que sea un grupo cerrado, más bien una estrategia argumentativa para poder ordenar el sustento conceptual del modelo. El primer grupo recoge los marcos teóricos iniciales y las guías sobre revisiones de alcance, desde la propuesta original de Arksey y O’Malley y los aportes de Levac et al. hasta la propuesta del JBI para formular preguntas, decidir criterios, elaborar búsquedas, seleccionar estudios, extraer datos y presentar resultados (1,3-6). El segundo grupo recoge investigaciones que analizan la ejecución, el reporte y la evolución metodológica de estas revisiones y enfatizan las variaciones observadas en sus protocolos de selección, en los procesos de selección, en las técnicas de extracción de datos y en los formatos de presentación (8-10)
Un tercer grupo aporta orientaciones sobre extracción, análisis y presentación de resultados, así como sobre la distinción entre distintos tipos de síntesis de evidencia (7,11,17,18). El último grupo incluye publicaciones sobre ACHRON utilizadas solo como antecedentes conceptuales vinculados con trazabilidad, organización documental y síntesis académica. Estas fuentes no constituyen evidencia de validación empírica del modelo en revisiones de alcance (12-15).
En consecuencia, la propuesta se plantea como una hipótesis metodológica instrumental, no como un procedimiento validado. Su utilidad deberá examinarse mediante estudios piloto que evalúen factibilidad, carga documental, acuerdo interrevisor y aporte real a la calidad de la síntesis narrativa.
La propuesta se construyó a partir de una revisión documental narrativa sobre revisiones de alcance, reporte PRISMA-ScR, trazabilidad metodológica, equivalencia conceptual, extracción de datos y síntesis narrativa. Se aclara que no se llevó a cabo una revisión de alcance ni una búsqueda sistemática exhaustiva. Por lo tanto, los documentos citados no forman parte de un corpus empírico que validan el modelo, sino que constituyen el soporte conceptual-operativo desde el cual se organiza la propuesta.
La selección de la documentación fue intencionada y narrativa, no exhaustiva. Se priorizaron documentos con interés conceptual o metodológico para cuatro ejes: guías fundacionales y actuales sobre revisiones de alcance; las directrices para el reporte PRISMA-ScR; estudios sobre extracción, análisis, presentación de resultados y diferenciación entre los tipos de síntesis y por último antecedentes conceptuales o didácticos relacionados con ACHRON. Por lo tanto, no se ha buscado construir un corpus empírico validado sino más bien reunir fuentes que permitieran fundamentar una propuesta operativa preliminar. Por ello, las referencias que se incluyen deben interpretarse como soporte conceptual y metodológico, no como evidencia suficiente de eficacia del modelo.
Respecto de ACHRON, las fuentes consultadas se asumieron únicamente como antecedentes relacionados con la organización de los documentos, la coherencia argumentativa y la trazabilidad académica. A partir de ello, se diseñó una matriz de correspondencia entre los momentos de una revisión de alcance, los requerimientos de reporte de PRISMA-ScR y las fases operativas de ACHRON. En ese sentido, el modelo debe entenderse como una herramienta complementaria de carácter hipotético, cuya pertinencia todavía debe comprobarse en revisiones de alcance efectivamente ejecutadas.
Las revisiones de alcance no surgieron como propuestas metodológicas ya que, a lo largo del tiempo se fueron consolidando de forma progresiva para dar respuesta a campos dispersos de la literatura científica. Arksey y O’Malley presentaron una de las propuestas más influyentes para organizar el proceso, con la formulación de preguntas, la identificación de estudios destacados, la selección de documentos, la extracción de datos y la comunicación de resultados. Posteriormente, Levac et al., retoman esta propuesta y le añaden ajustes que en la actualidad siguen siendo vigente: la alineación exacta entre el objetivo de la revisión y la pregunta de investigación, la introducción de ciclos entre revisores, sistematización en la extracción de información y explicitar cómo los hallazgos pueden guiar el proceso de investigación o la práctica clínica (1,3).
En este sentido, las guías del JBI han contribuido a concretar la manera de llevar a cabo una revisión de alcance. Su aporte se observa principalmente en aspectos que no son accesorios para el proceso: la formulación de la pregunta mediante un esquema estructurado como PCC, la formulación de criterios de elegibilidad, el diseño de la estrategia de búsqueda y el modo de presentar los resultados de acuerdo a la extensión de la revisión (4-6). La pertinencia de esta precisión se justifica en que una revisión de alcance no consiste tan sólo en acumular estudios dispersos sobre un tema de intereses variados, sino que también consiste en mostrar cómo se ordena un campo de evidencia, qué decisiones se han tomado para articular dicho orden y con qué criterios se interpreta el corpus objeto de la revisión. De esta manera, la amplitud documental se considera necesaria, pero insuficiente si no se le añade coherencia interna, decisiones metodológicas que sean explícitas y un camino que permita seguir el proceso desde la pregunta que originó la revisión hasta una síntesis final.
La amplitud de este enfoque pone de manifiesto que urge la necesidad de mantener un alto nivel de precisión operativa. Peters et al. señalan que el avance de las revisiones de alcance requiere de guías actualizadas, normalización de la nomenclatura y la manera de dar cuenta de cómo se están produciendo y comunicando los resultados (10). Además, el aporte de Khalil et al., apunta la importancia de reforzar tanto la planificación como la ejecución de la revisión, apoyándose en enfoques certeros y basados en la evidencia (19). Para el propósito de este documento, esta advertencia es muy importante, ya que la recogida de los registros que sustentan las decisiones metodológicas está ligada directamente a la coherencia entre la pregunta formulada, los criterios aplicados, el corpus de artículos seleccionados y la narración final de los resultados.
Ante la necesidad de brindar un mejor soporte a la comunicación de las revisiones de alcance, apareció PRISMA. Esta lista de cotejo, que está pensada específicamente para este tipo de estudios, hace mención de componentes tales como título, resumen, justificación teórica, objetivos, criterios de elegibilidad, fuentes de información, estrategia de búsqueda, proceso de selección, extracción de datos, síntesis de resultados, limitaciones reconocidas y una declaración respecto al área de financiamiento (8). Su principal contribución está en mejorar la capacidad de transparencia del informe final, de modo tal que los lectores, evaluadores y comités editoriales puedan llegar a conocer con más claridad cómo fue la investigación respectiva.
Por otra parte, hay que tener en consideración poder diferenciar entre el papel del reporte y el de la conducción metodológica, ya que ambas cumplen funciones complementarias.
Mientras las directrices del JBI guían el diseño y la estructura interna de la revisión de alcance, PRISMA-ScR muestra cuáles son los criterios indispensables para comunicar el proceso de manera sistemática y verificable (4,6,8). A partir de esta diferencia se forma el planteamiento que se presenta sobre ACHRON–PRISMA-ScR. Propuesta que no pretende sustituir las guías existentes, sino atender aspectos adicionales, tales como la documentación de las decisiones internas que permiten mantener tanto la transparencia del reporte como la coherencia de la síntesis narrativa.
Aunque se han registrado avances metodológicos y mejoras en los reportes estandarizados, la literatura científica continúa señalando limitaciones en la conducción y comunicación de las revisiones de alcance. En ese sentido, Tricco et al., detectaron esas inconsistencias en diferentes etapas del proceso, siendo las siguientes: escaso registro de protocolos, escasa revisión independiente de la selección de estudios y revisión de la versión a texto completo, aplicación de la extracción por duplicado irregular y escaso uso de formularios estandarizados para la extracción de datos (9). Estas variaciones no son aspectos menores, sino que indican que hay etapas del proceso de investigación en el cual las decisiones tomadas metodológicamente quedan escasamente documentadas.
Pollock et al., destacan que, aunque las revisiones de alcance pueden resultar útiles para abordar preguntas diversas y de carácter multidisciplinario, su ejecución requiere transparencia y rigor en cada uno de los componentes estructurales (17). Posteriormente, se precisa que la heterogeneidad de las fuentes exige procedimientos explícitos que permitan a los datos obtenidos ser transformados en resultados ajustados a los objetivos de la revisión (11). En este marco, ACHRON se explora como herramienta complementaria hipotética para auditar la coherencia del diseño, registrar búsquedas, homologar conceptos, rastrear decisiones de inclusión y exclusión, organizar matrices analíticas y apoyar una síntesis narrativa trazable. No constituye una nueva modalidad de revisión, sino un recurso operativo para hacer visible el razonamiento que conecta pregunta, corpus documental y síntesis final.
La precisión conceptual no es una cuestión secundaria en las síntesis de evidencias sino una condición técnica del diseño metodológico. Cada propuesta se adecúa a otras respuestas y objetivos analíticos que se pueda plantear. A pesar de que las revisiones de alcance, las mapping reviews y las evidence and gap maps tienen un estilo exploratorio entre ellas, no son intercambiables entre sí, dado que estos tipos de estudios presentan distinciones importantes en el diseño conceptual, así como del enfoque que tiene el diseño y la ejecución metodológica. (7) Trapé et al., también explica que la diversidad terminológica de este ámbito puede aumentar el riesgo de confusión si no se justifica explícitamente el diseño que se elige o bien si no se delimita el alcance del mismo (18). Los puntos de análisis son directamente relevantes para la propuesta que se está formulando. ACHRON no debería ser planteada como un nuevo tipo de revisión ni tendría que ser presentada como un estándar alternativo de reporte: ello llevaría a un grado de ambigüedad metodológica. Se mantiene como revisión de alcance siguiendo las orientaciones del JBI y reportándose mediante PRISMA-ScR. La propuesta consiste en explorar ACHRON como una herramienta operativa complementaria que podría ayudar a la documentación de decisiones internas, reforzar el ajuste del diseño, contribuir a la trazabilidad, facilitar la homologación conceptual y favorecer la organización de las matrices analíticas
El modelo ACHRON–PRISMA-ScR se sostiene en una premisa metodológica central: cada herramienta cumple una función distinta dentro del proceso documental. Las guías JBI y PRISMA-ScR respaldan tanto la conducción como el reporte de la revisión de alcance (4, 6, 8). En cambio, las diferentes publicaciones que se relacionan con ACHRON son tomadas aquí, solamente, como antecedentes tanto conceptuales como didácticos sobre organización documental y sobre trazabilidad académica y no como una validación empírica del modelo específico de las revisiones de alcance (12-15). Mantener esta diferenciación tiene gran importancia y evita dos confusiones frecuentes. La primera confusión es asignarle a PRISMA-ScR tareas de planificación que van más allá de las que tiene en función del propósito de comunicación del artículo. La segunda confusión consistiría en presentar ACHRON como un sustituto de las guías ya establecidas para revisiones de alcance, cuando su función es complementaria y no sustitutiva.
Esta lógica de complementariedad se relaciona con experiencias previas que han enriquecido marcos clásicos de revisión de alcance mediante adaptaciones operativas orientadas a facilitar el trabajo colaborativo y explicitar decisiones metodológicas (16). En ese sentido, ACHRON no compite con otros enfoques ni opera como estándar paralelo. Su utilidad potencial radica en documentar decisiones conceptuales, documentales y narrativas que influyen en la coherencia global de la revisión. La Tabla 1 sintetiza esta relación de complementariedad entre JBI, PRISMA-ScR y ACHRON, diferenciando el plano de actuación de cada herramienta, su función principal y la pregunta metodológica que permite responder.
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Nivel |
Herramienta principal |
Función |
Pregunta que responde |
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Conducción metodológica |
JBI |
Diseñar la pregunta PCC, los criterios de inclusión, la estrategia de búsqueda, la selección, la extracción y la presentación de resultados. |
¿Cómo se planifica y ejecuta la revisión de alcance? |
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Reporte externo |
PRISMA-ScR |
Transparentar la identificación, el cribado, la elegibilidad, la inclusión, la trazabilidad y la síntesis del estudio. |
¿Qué debe reportarse para que el informe sea transparente? |
Documentación ACHRON Auditar, capturar, homologar, ¿Cómo se documentaron y interna rastrear, organizar y narrar las justificaron las decisiones decisiones internas del internas? proceso. Nota. Elaboración propia.
La relación entre ACHRON y PRISMA-ScR puede ser objeto de una matriz operativa que relacione momentos de la revisión con referencias metodológicas, con fases del modelo y con evidencias documentales esperadas. Con ello, se busca estructurar el proceso y hacerlo más auditable, ya que cada fase es asociada con un registro verificable de las decisiones que se han ido adoptando en el transcurso de la revisión, y la literatura metodológica ha indicado que la trazabilidad es beneficiosa para el rigor y la transparencia en la conducción, extracción de datos y la presentación de resultados en las revisiones de alcance (9-11).
En ese sentido, la matriz nos permite observar que cada momento de la revisión puede asociarse a su fase correspondiente de ACHRON y a un documento que lo respalde. Se trata no solo de reconstruir el resultado final, sino de poder visibilizar el camino metodológico que condujo hasta él. La Tabla 2 nos permite observar esta correspondencia operacional entre los momentos de una revisión de alcance, las referencias que avalan cada decisión, la fase ACHRON asociada y la evidencia documental esperada.
Momento Referencia Fase Evidencia documental
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metodológica |
ACHRON |
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Planificación |
JBI (6) |
Auditar |
Lista de coherencia entre pregunta PCC, objetivo, criterios, bases, periodo e idiomas. |
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Identificación |
PRISMA-ScR (8) |
Capturar |
Bitácora de búsqueda con base, fecha, string, filtros y resultados |
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Depuración |
Tricco et al. (9) |
Rastrear |
Registro de duplicados y criterio de eliminación |
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Cribado |
Levac et al. (3); Peters et al. (10) |
Homologar |
Matriz de términos, equivalencias y límites conceptuales |
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Elegibilidad |
PRISMA-ScR (8) |
Rastrear |
Matriz de decisión por revisor, discrepancia, tercer revisor y motivo de exclusión |
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Extracción de datos |
Pollock et al. (11) |
Organizar |
Matriz de extracción con variables, categorías y vacíos |
Síntesis Pollock et al. (11); Narrar Mapa de evidencia, categorías temáticas y
Moser y Korstjens (20) síntesis narrativa
Nota. Elaboración propia.
La matriz ilustra cómo se podría vincular cada etapa del proceso con una fase específica de ACHRON y con un documento de respaldo, lo que permitiría reconstruir la ruta metodológica seguida durante la revisión. Esta lógica refuerza el carácter operativo de ACHRON, porque orienta la atención desde un simple cumplimiento formal del reporte hacia una mejor trazabilidad de las decisiones que sostienen la revisión.
La fase Auditar se sitúa en el inicio del proceso de la investigación, incluso antes de realizar la búsqueda de carácter documental. Su propósito es verificar la coherencia entre la pregunta de investigación, los objetivos, los criterios de inclusión, las fuentes que se prevé consultar, el periodo temporal, los idiomas a considerar y el tipo de evidencia que se espera integrar. La auditoría no se plantea como un proceso estricto, sino como una verificación inicial destinada a prevenir incoherencias que puedan afectar la búsqueda, la extracción de datos o la síntesis de los estudios. En este sentido, serviría a la necesidad de alinear el objetivo de la revisión a la pregunta desde las etapas iniciales, y que articulada a la recomendación del JBI permitirá establecer explícitamente los criterios antes de iniciar el proceso de revisión (3,4,6).
La segunda fase, Capturar, podría permitir un registro sistemático de cada búsqueda ejecutada: base de datos consultada, fecha, estrategia o string utilizado, filtros aplicados, número de registros obtenidos y las anotaciones necesarias para recuperar el proceso. Su relevancia no está en guardar las búsquedas realizadas, sino en dejar registradas las evidencias verificables de cómo se ha configurado el universo documental inicial. Fase que apoyaría la reproducibilidad en la identificación de los estudios, así como la transparencia y coherencia de la comunicación de fuentes, estrategias y resultados iniciales con los criterios de PRISMA-ScR (8).
Durante la tercera fase Homologar se establecen equivalencias terminológicas, se delimitan las diferencias conceptuales y se fija criterios de agrupamiento antes del cribado final. Esta tarea tiene gran importancia, pues suele ser habitual que los conceptos que maneja la revisión sean muy diversos, confusos o que además puedan ser solapados entre ellos, como puede suceder en ámbitos emergentes o que tienen una terminología inestable (7,10). En términos de operatividad, la homologación podría disminuir discrepancias interpretativas que, de no registrarse, podrían dar lugar a decisiones distintas de inclusión o de exclusión. También permite que las personas del equipo revisor lo hagan con un marco conceptual compartido, antes de proseguir con la selección documental. La fase Rastrear documenta aspectos del proceso que suelen perder visibilidad en el reporte final: duplicados identificados, decisiones de cada revisor, discrepancias durante la selección, intervención de un tercer evaluador y motivos de exclusión. Esta fase es importante porque varias inconsistencias metodológicas descritas en la literatura se ubican precisamente en la selección, el cribado a texto completo y la extracción de datos (9). Así, rastrear no solo podría contribuir a aumentar la transparencia del proceso, sino también a reforzar la propia justificación de las decisiones cuando aparecen zonas grises, desacuerdos interpretativos o criterios que precisan ser más claros.
En el momento de la fase Organizar hay que entender de qué manera es posible transformar esos datos que han sido extraídos en matrices y categorías analíticas que permiten advertir patrones, dimensiones, vacíos, e interrelaciones conceptuales relevantes para la revisión, y esta fase está asociada a la sugerencia de planificar la extracción, el análisis y la presentación de los datos para que los resultados sean adecuados a la respuesta para la pregunta de investigación (11). De este modo, esta fase no es sino preparar el terreno analítico para que la posterior síntesis no pase a ser una mera descripción de estudios sino una lectura ordenada, coherente y fundamentada metodológicamente del corpus de la revisión.
Cuando se habla de la fase Narrar hay que entenderlo como la fase que debería permitir transformar las matrices analíticas en un texto académico estructurado, interpretativo y coherente con el objetivo de la revisión. Su finalidad no es forzar conclusiones o desplazar la revisión hacia preguntas de efectividad clínica, sino la de identificar patrones, vacíos, categorías y relaciones conceptuales a partir de la información previamente extraída y organizada. Todo ello va en la dirección de entender las revisiones de alcance como mapas de evidencia y con la necesidad de que sus resultados sirvan de guía para la investigación, la práctica o la formulación de políticas públicas (2,3,11). En esta etapa, la narrativa deja de ser una simple narrativa de tipo descriptivo a convertirse en el espacio donde el proceso metodológico, junto con su trazabilidad, cobra sentido para el lector.
Esta sección presenta un ejemplo ilustrativo y no una revisión de alcance ya ejecutada. Su finalidad es dar a conocer cómo podría organizarse el uso de ACHRON junto con PRISMA-ScR desde la fase de protocolo, es decir, antes de empezar la búsqueda formal de evidencia. Se debe considerar que las matrices incluidas no corresponden a resultados empíricos, sino a instrumentos hipotéticos diseñados para ejemplificar la trazabilidad documental, la homologación conceptual y el registro de decisiones metodológicas.
El caso hipotético se orienta al análisis de percepciones, barreras y facilitadores referidos por profesionales de la salud referente a la medicina complementaria, la medicina integrativa y los suplementos nutricionales en enfermedad de Alzheimer, enfermedad de Parkinson y esclerosis múltiple. Se considera un campo adecuado para una revisión de alcance porque combina conceptos parcialmente solapados, diversidad terminológica entre disciplinas, perfiles profesionales distintos y contextos clínicos heterogéneos que muchas veces dificultan una síntesis convencional de efectividad. En estas condiciones podría justificarse una revisión de alcance entendiendo que el objetivo no es el de estimar la eficacia clínica sino el de ordenar y mapear el campo disponible con el objetivo de pautar patrones conceptuales y vacíos de investigación (2,10). La Tabla 3 presenta la delimitación PCC propuesta para este protocolo hipotético.
Elemento Delimitación
PCC
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Población |
Profesionales de salud: médicos, enfermeros, nutricionistas, psicólogos, farmacéuticos, terapeutas y personal de atención primaria. |
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Concepto |
Percepciones, conocimientos, actitudes, barreras y facilitadores sobre medicina complementaria, medicina integrativa y suplementos nutricionales. |
Contexto Enfermedad de Alzheimer, enfermedad de Parkinson y esclerosis múltiple;
evidencia internacional
con subanálisis latinoamericano Nota. Elaboración propia.
Con esta delimitación, la pregunta de revisión podría plantearse de la siguiente forma: ¿cuál es la evidencia existente sobre las percepciones, las barreras y los facilitadores descritos por los profesionales de la salud en relación con la medicina complementaria, la medicina integrativa y los suplementos nutricionales en la enfermedad de Alzheimer, enfermedad de Parkinson y esclerosis múltiple? No se busca estimar la eficacia clínica ni establecer comparativas entre intervenciones terapéuticas concretas, sino que busca identificar qué evidencia existe, qué conceptos son más prevalentes, los perfiles profesionales mejor estudiados, qué barreras son descritas con frecuencia y qué vacíos quedan abiertos para futuras investigaciones. Este planteamiento se alinea con la lógica propia de una revisión de alcance que otorga más peso a la cartografía conceptual del campo que a una síntesis de efectividad (2,4).
La fase Auditar, tal como se ha planteado antes de la búsqueda, permite examinar los criterios de elegibilidad y comprobar su idoneidad con respecto al marco PCC y los objetivos de la revisión. No se pretende simplemente detallar la lista de inclusiones y exclusiones, sino que pretende justificar que los criterios dan respuesta a una delimitación conceptual sobre la cual se puede argumentar.
Esa verificación se considera pertinente en revisiones de alcance porque la amplitud del campo puede conducir a la introducción de fuentes muy diversas en los corpus de análisis, ya que no se justifica el porqué de la inclusión de una fuente frente a la otra.
Desde esta perspectiva, Auditar permite anticipar desajustes entre la pregunta, los límites del estudio y el tipo de evidencia que se pretende integrar.
Esta función se articula con la necesidad de mantener alineados el propósito de la revisión y la pregunta de investigación, así como con las orientaciones del JBI sobre la definición previa de criterios explícitos de inclusión (3,4). La Tabla 4 presenta una propuesta de criterios de inclusión auditados mediante ACHRON para el protocolo hipotético.
Criterio Inclusión propuesta Justificación metodológica
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Población |
Estudios con profesionales de salud o datos diferenciados sobre ellos. |
Deriva del componente P del PCC |
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Concepto |
Percepciones, conocimientos, actitudes, barreras o facilitadores sobre medicina complementaria, integrativa o suplementos. |
Deriva del componente C del PCC |
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Contexto clínico |
Enfermedad de Alzheimer, enfermedad de Parkinson o esclerosis múltiple. |
Delimita el contexto de enfermedad. |
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Diseños |
Estudios cuantitativos, cualitativos, mixtos, revisiones, protocolos y literatura académica verificable. |
Compatible con la amplitud de fuentes en revisiones de alcance. |
Periodo e 2014–2026; español, inglés y portugués. Periodo hipotético que, en un caso real, se tendría idiomas
que justificar según la actualidad del campo, el
volumen esperado de literatura y la factibilidad operativa. Nota. Elaboración propia.
Esta auditoría inicial, como se puede ver, permite verificar que los criterios de elegibilidad no funcionen como decisiones aisladas, sino como derivaciones directas de la pregunta y del marco PCC.
En una revisión real, realizar estos pasos también facilitaría la discusión entre los revisores antes de iniciar la búsqueda de literatura, reduciendo así el riesgo de incorporar estudios por conveniencia temática o de excluir evidencia que es relevante por falta de delimitación conceptual.
En la fase Homologar se discute uno de los puntos destacados del protocolo: no todos los términos son equivalentes unos a los otros. Expresiones como la medicina complementaria, la medicina integrativa, las terapias complementarias, CAM, CAIM, suplementos dietéticos y suplementos nutricionales suelen poder encontrarse en la literatura con usos parcialmente superpuestos. En algunos casos, se utilizan de manera casi sinónima, y en otros, son relativas a tradiciones disciplinares diferentes o incorporan matices que pueden cambiar una decisión de inclusión/exclusión. Si esta discusión se retrasa hasta el cribado definitivo, el equipo revisor puede correr el riesgo de interpretar de forma diferente un mismo concepto y de llegar a decisiones poco coherentes. Para reducir ese riesgo, la fase Homologar podría dar lugar a poder consensuar equivalencias, definir categorías operativas y a afinar criterios de uso justo antes de llegar a la selección definitiva de los estudios. Este proceso se relaciona con la necesidad de usar terminología precisa de forma justificada para poder explicar por qué se ha hecho una determinada elección del tipo de síntesis de evidencias (7,10). En la Tabla 5 se presenta una matriz de homologación conceptual cuya lógica sería aplicable al protocolo hipotético.
Término Categoría operativa Decisión Criterio de uso
identificado
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Complementary medicine |
Medicina complementaria |
Incluir |
Concepto principal |
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Integrative medicine |
Medicina integrativa |
Incluir |
Concepto principal |
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Complementary therapies |
Terapias complementarias |
Incluir con condición |
Debe vincularse con salud o enfermedad neurodegenerativa |
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CAM |
Medicina complementaria y alternativa |
Incluir con cautela |
Registrar definición del estudio |
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CAIM |
Medicina complementaria, alternativa e integrativa |
Incluir |
Homologar según definición del artículo |
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Dietary/nutritional supplements |
Suplementos nutricionales |
Incluir |
Incluir si se aborda percepción profesional |
Medicina Medicina tradicional Incluir con Debe estar vinculada al campo tradicional condición complementario o integrativo.
Nota. Elaboración propia.
Con esta matriz, el equipo revisor realiza el cribado final basado en criterios ya analizados y no en lecturas hechas al momento. Su utilidad principal se apreciaría cuando los estudios emplean términos similares, pues podría contribuir a reducir las discrepancias existentes y registrar los motivos por los cuales se incluye o excluye un documento. Bajo esa premisa, la homologación forma parte del andamiaje metodológico que articula la interpretación del corpus y sustenta las decisiones adoptadas al revisar.
La fase Rastrear consiste en registrar los acuerdos adoptados durante el proceso de elegibilidad: decisiones entre revisores, discrepancias interpretativas, participación de un tercer evaluador y motivos justificados de exclusión. Este registro resulta útil cuando los conceptos amplios del área investigada generan dudas razonables sobre la pertinencia de determinados artículos.
Esta práctica podría responder a las debilidades operativas que han sido detectadas en la selección, en la evaluación de los textos completos y en la extracción de datos (9) teniendo en cuenta que en esas fases hay dificultad para llevar a cabo la trazabilidad que permitiría reconstruir cómo las decisiones fueron adoptadas. Adicionalmente, el rastreo también contribuye a preparar con mayor rigor el diagrama PRISMA-ScR, porque conserva la secuencia lógica del proceso y permite justificar casos dudosos o conceptualmente ambiguos susceptibles de ser menos visibles en el reporte final. La Tabla 6 muestra un ejemplo de matriz de rastreo de un protocolo de elegibilidad aplicable al caso hipotético.
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ID |
Revisor 1 |
Revisor 2 |
Discrepancia |
Tercer revisor |
Motivo |
Estado final |
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E001 |
Incluir |
Incluir |
No |
No aplica |
Cumple PCC |
Incluido |
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E002 |
Excluir |
Dudoso |
Sí |
Excluir |
Población centrada solo en pacientes |
Excluido |
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E003 |
Dudoso |
Incluir |
Sí |
Incluir |
Incluye datos diferenciados de profesionales |
Incluido |
|
E004 |
Excluir |
Excluir |
No |
No aplica |
Tratamiento farmacológico convencional sin CAM/CAIM |
Excluido |
Nota. Elaboración propia.
En esta etapa las decisiones de elegibilidad no dependen sólo del resultado final, sino de la justificación que sostiene cada inclusión o exclusión. En la práctica, esto ayudaría a sostener la discusión entre revisores, el seguimiento de casos ambiguos y la posterior construcción del flujo PRISMA-ScR.
Una vez delimitado hipotéticamente el corpus documental previsto, la fase Organizar permitiría pasar de la extracción de datos a una lectura más articulada del material revisado.
En esta fase, la matriz ayudaría a observar aspectos poco visibles cuando se revisan estudios por separado: relaciones entre investigaciones, perfiles profesionales poco atendidos, conceptos recurrentes, diferencias entre enfermedades y vacíos todavía abiertos. Este orden evita que la síntesis se construya únicamente a partir de una descripción aislada de cada uno de los artículos y aporta una base analítica para sostener comparaciones y orientar la interpretación.
La fase Narrar tomará como base esa estructura analítica para poder construirla en las categorías preliminares de síntesis. La transición entre Organizar y Narrar es relevante desde lo metodológico, dado que la extracción sistemática puede ser insuficiente si no se registra desde el inicio cómo se interpretarán, articularán y presentarán en la síntesis narrativa los hallazgos.
Esta perspectiva coincide con la recomendación de planificar explícitamente los procedimientos de extracción, análisis y presentación de resultados para que estos mantengan utilidad práctica y respondan a los objetivos de la revisión (11). La Tabla 7 presenta un formato hipotético de matriz de extracción orientada a la síntesis, mientras que la Tabla 8 propone categorías preliminares que podrían guiar la narración de resultados en una revisión futura.
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Campo de extracción |
Uso analítico |
|
Autor/año/país |
Caracterizar distribución temporal y geográfica |
|
Diseño y tipo de fuente |
Mapear diseños disponibles y nivel de desarrollo del campo |
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Profesionales incluidos |
Identificar profesiones estudiadas y ausentes |
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Enfermedad |
Comparar Alzheimer, Parkinson y esclerosis múltiple |
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Concepto/intervención |
Distinguir medicina complementaria, integrativa y suplementos |
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Dimensión evaluada |
Clasificar percepciones, conocimientos, actitudes, barreras y facilitadores |
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Barreras/facilitadores |
Construir categorías narrativas |
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Vacío identificado |
Derivar recomendaciones de investigación |
Nota. Elaboración propia.
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Categoría narrativa |
Pregunta de síntesis |
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Percepción de utilidad clínica |
¿Cómo los profesionales valoran la utilidad de estas prácticas? |
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Seguridad y riesgo |
¿Qué preocupaciones existen sobre las interacciones, los efectos adversos o el abandono del tratamiento convencional? |
|
Evidencia científica |
¿Qué peso pueden dar los profesionales a la evidencia que se dispone? |
|
Formación profesional |
¿Qué necesidades de capacitación se reportan? |
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Comunicación clínicopaciente |
¿Se pregunta, se registra o se discute el uso de estas intervenciones? |
|
Integración institucional |
¿Existen guías, protocolos o rutas de derivación? |
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Vacíos regionales |
¿Qué países, profesiones o enfermedades están subrepresentados? |
Nota. Elaboración propia.
De esta manera, ambas matrices no generan por sí mismas la síntesis narrativa, sino que ofrecen una estructura analítica para organizar la información, reconocer patrones, contrastes y vacíos, y orientar posteriormente la redacción interpretativa. Esta matriz documenta cómo las fases Organizar y Narrar se complementan entre sí. Por una parte, Organizar consiste en otorgar un orden a la evidencia en campo comparable y esto, a su vez, da paso a la fase Narrar que implica convertir esta "organización" en una explicación académica que pudiera dar respuesta a la pregunta de revisión. En consecuencia, las tablas deben leerse como recursos ilustrativos de planificación metodológica, no como hallazgos derivados de una revisión ejecutada.
La principal aportación del modelo ACHRON–PRISMA-ScR es distinguir tres planos que suelen superponerse: la conducción metodológica, el reporte externo y la documentación interna de decisiones conceptuales y analíticas. El JBI orienta el diseño y la ejecución de la revisión; PRISMA-ScR refuerza la transparencia del informe; y ACHRON se orienta a registrar decisiones metodológicas, documentales y analíticas (4,6,8,12). Se debe precisar en este punto con más detalle para evitar distintas confusiones que se dan con bastante frecuencia. La primera, aludiendo al PRISMA-ScR como a aquél que puede guiar la dirección metodológica y que podría ir un poco más allá de cumplir la función de informe. La segunda, cuando presenta al ACHRON como si debería remplazar las guías ya consolidadas en el ámbito de las revisiones de alcance. Su función es complementaria y enfocada en reforzar la trazabilidad interna sin sustituir los marcos ya existentes.
La propuesta dialoga con la problemática que ha sido puesta de manifiesto en literatura metodológica de manera sostenida. Se han alcanzado variaciones muy importantes acerca de aspectos operativos de las revisiones de alcance, como la aplicabilidad de protocolos; la existencia de revisores independientes; la necesidad de una función de cribado a texto completo; o la idea de contar con formularios estandarizados para la extracción de datos (9). También se pone de manifiesto la necesidad de aplicar una mayor precisión terminológica, haciendo alusión al tipo de revisión que se tiene en mente utilizar y manteniendo la coherencia entre la pregunta, los objetivos de la misma y la manera en cómo se presentan los resultados (10). Asimismo, la extracción y el análisis no deberían estar sujetos a decisiones improvisadas, sino planificarse de forma explícita (11). En este contexto, ACHRON no genera una preocupación nueva, sino que plantea una posible vía operativa, que aún no ha sido validada empíricamente, para hacer más visible la estructura interna de la revisión.
ACHRON no pretende cambiar la naturaleza de las revisiones de alcance ni de sustituir marcos existentes, sino que intenta hacer explícita la ruta metodológica que vincula la pregunta inicial hasta la síntesis final. La progresión de sus seis fases: auditar, capturar, homologar, rastrear, organizar y narrar, permite registrar decisiones acumulativas a lo largo de la revisión. Este registro es especialmente relevante en aquellas temáticas con inestabilidad conceptual, vocabularios en coincidencia o alta heterogeneidad terminológica.
La literatura especializada nos advierte que no diferenciar todos los tipos de síntesis, la ambigüedad terminológica y la imprecisión puede ocasionar un perjuicio en la claridad del diálogo científico en todos aquellos casos en los que las categorías analíticas no se han incorporado desde su formulación (7). En este sentido, la homologación no debe ser entendida como un mero trámite, sino que es un momento necesario en el que se establecen definiciones operativas antes de elegir qué estudios formarían parte del corpus a analizar. Del mismo modo, la narración es más que un simple orden de los estudios a incluir; es la búsqueda de la construcción de una síntesis que exprese patrones, vacíos y relaciones; pero que no sea la mera reducción de la evidencia a una descripción secuencial.
Desde un punto de vista metodológico y editorial, ACHRON también fomenta la conservación de registros que sean útiles para justificar el camino seguido. Las bitácoras de búsqueda registran la procedencia de las fuentes, las matrices de homologación precisan cómo han sido superadas las ambigüedades terminológicas, los registros de elegibilidad delimitan los motivos de exclusión y las matrices de síntesis permiten ir siguiendo la forma en que los datos extraídos han ido agrupándose hasta el punto de dar lugar a categorías analíticamente relevantes. Aunque no es necesario publicarlo en la totalidad de sus insumos, su disponibilidad puede dar soporte a la cobertura interna de la revisión.
Sin embargo, ACHRON no dispone de validación empírica en las revisiones de alcance llevadas a cabo. Las fuentes consultadas permiten simplemente reconocer su interés conceptual como estrategia de organización documental, trazabilidad académica y apoyo a la síntesis; no permiten afirmaciones relativas a la mejora de la calidad metodológica, la reproducibilidad o la síntesis narrativa. Por ello, la propuesta se ha de entender como una hipótesis metodológica instrumental cuya adecuación ha de evaluarse mediante estudios piloto, análisis de carga documental y comparaciones interrevisor y con revisiones llevadas a cabo sin este añadido.
ACHRON se plantea como una herramienta conceptual-operativa complementaria como apoyo orientado a fortalecer la trazabilidad interna en revisiones de alcance conducidas según las recomendaciones del JBI y que se reportan mediante PRISMA-ScR. Su principal aporte no está en reemplazar ninguno de estos marcos, sino poder documentar las decisiones conceptuales, documentales y analíticas que en el informe quedan escasamente perceptibles.
Desde el plano conceptual, la propuesta permite gestionar la diferenciación de tres niveles que con frecuencia se superponen: la conducción metodológica de la revisión, el reporte externo del proceso y la documentación interna de decisiones. Esta distinción evita atribuir a PRISMA-ScR funciones que corresponden al diseño metodológico o al registro interno del trabajo revisor.
Desde un punto de vista operativo, la herramienta ACHRON ofrece algunos instrumentos que permiten organizar la trazabilidad del proceso: auditoría de listas, bitácoras de búsqueda, matrices de homologación, mapeos de elegibilidad, matrices de extracción y matrices de síntesis narrativa. Todas ellas pueden ser especialmente útiles en revisiones con elevada heterogeneidad terminológica, múltiples revisores o criterios de inclusión complejos.
Sin embargo, con base en lo analizado, ACHRON no puede presentarse como un modelo validado ni como un requerimiento universal para todas las revisiones de alcance. Su aplicación parece ser más adecuada para campos emergentes o aquellos conceptualmente inestables o con vocabularios dispersos. En revisiones de conceptos ya establecidos puede no resultar necesario realizar la aplicación completa.
Como recomendación práctica sugerimos incluir ACHRON desde las fases de protocolo, definiendo previamente qué fases e instrumentos serán utilizados. Debe prestarse especial atención a la fase de homologación cuando los términos sean ambiguos, multilingües o conceptualmente sobrepuestos, ya que con ello se pueden disminuir las discrepancias interpretativas antes del cribado final.
En síntesis, ACHRON puede ser útil como apoyo conceptual-operativo para documentar decisiones de las revisiones del alcance, especialmente en los casos en que concurren heterogeneidad terminológica o ambigüedad conceptual. Su adopción, no obstante, debe realizarse con prudencia. A la espera de contar con estudios piloto comparativos deberá presentarse como hipótesis metodológica instrumental, no como un modelo validado ni como un requerimiento general. Las futuras aplicaciones de ACHRON habrán de evaluar su factibilidad, carga documental, acuerdo interrevisor, valor añadido a la calidad de la síntesis narrativa y utilidad percibida por los equipos que revisan.
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