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Hábitos de lectura en el Perú: un análisis sociocultural a partir de la Encuesta Nacional de Lectura 2022
Reading habits in Peru: a sociocultural analysis based on the 2022 National Reading Survey
https://doi.org/10.47606/ACVEN/PH0451
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Raúl Eleazar Arias-Sánchez1* https://orcid.org/0000-0003-4604-9507 eleazar.arias@unh.edu.pe |
Ronald César
Cárdenas-Arango1 |
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Walter Mayhua-Matamoros1 https://orcid.org/0009-0006-5673-219X walter.mayhua@unh.edu.pe |
Humberto Jesús
Suárez-Ágreda1 |
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Recibido: 15/11/2025 Aceptado: 27/01/2026 |
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La lectura constituye una práctica cultural fundamental para el desarrollo educativo, social y ciudadano; no obstante, en el Perú su distribución está atravesada por profundas desigualdades estructurales. Este artículo analiza los hábitos de lectura a partir de la Encuesta Nacional de Lectura (ENL) 2022, con énfasis en las tendencias generales y en las brechas sociodemográficas, educativas, territoriales, socioeconómicas y de género en la frecuencia y el tipo de material leído. Se adopta un enfoque cuantitativo, descriptivo y exploratorio, con un diseño no experimental y transversal basado en el análisis de datos secundarios de alcance nacional. Los resultados muestran que el hábito lector se incrementa conforme aumenta el nivel educativo y el estrato socioeconómico, y disminuye en los grupos de mayor edad y en los contextos rurales. Persisten, además, marcadas desigualdades territoriales y una clara predominancia de los formatos impresos sobre los digitales. La falta de tiempo y el desinterés constituyen las principales barreras para la lectura. El análisis bivariado evidencia diferencias de género: las mujeres presentan mayor regularidad lectora y preferencia por libros y revistas, mientras que los hombres privilegian los periódicos, tanto impresos como digitales. Finalmente, los hallazgos confirman que la lectura en el Perú funciona como un indicador de capital cultural y diferenciación social. Este estudio aporta evidencia empírica reciente para la formulación de políticas públicas y estrategias de fomento lector orientadas a reducir brechas educativas, territoriales, socioeconómicas y de género.
Palabras clave: lectura, desigualdad, género, Perú
1. Universidad Nacional de Huancavelica- Perú
Autor de correspondencia: eleazar.arias@unh.edu.pe
Reading constitutes a fundamental cultural practice for educational, social, and civic development; however, in Peru its distribution is shaped by deep structural inequalities. This article analyzes reading habits based on data from the 2022 National Reading Survey (ENL), with emphasis on general trends and sociodemographic, educational, territorial, socioeconomic, and gender gaps in reading frequency and types of reading materials. A quantitative, descriptive, and exploratory approach is adopted, using a non-experimental, cross-sectional design based on the analysis of nationally representative secondary data. The results show that reading habits increase with higher educational attainment and socioeconomic status, and decline among older age groups and in rural contexts. Significant territorial inequalities persist, along with a clear predominance of printed formats over digital ones. Lack of time and disinterest are identified as the main barriers to reading. Bivariate analysis reveals gender differences: women display greater reading regularity and a preference for books and magazines, whereas men tend to favor newspapers, both in print and digital formats. Overall, the findings confirm that reading in Peru functions as an indicator of cultural capital and social differentiation. This study provides recent empirical evidence to inform public policies and reading promotion strategies aimed at reducing educational, territorial, socioeconomic, and gender disparities.
Keywords: reading; inequality; gender; Peru
La lectura representa una práctica cultural necesaria para el desarrollo educativo (Márquez, 2017), social y democrático de las sociedades modernas, ya que mediante ella, las personas acceden al conocimiento (Kalman, 2003), fortalecen sus capacidades críticas (Cubides et al., 2017) y amplían sus oportunidades de participación económica y ciudadana, sin embargo, el hábito lector no se distribuye de manera homogénea en la población (Bausela, 2014; Salado et al., 2017; Gallegos, 2023), sino que se encuentra condicionado por factores estructurales como el nivel educativo, el estrato socioeconómico, la cultura y el territorio.
En el caso específico del Perú, pese a los avances en cobertura educativa y acceso a la información registrados en las últimas décadas, persisten importantes brechas en las prácticas de lectura (Cuenca & Urrutia, 2019; Soto, 2025). Estas desigualdades se evidencian en la frecuencia lectora, los formatos utilizados, los materiales preferidos y las motivaciones para leer. En este sentido, comprender cómo leen los peruanos, quiénes leen más, qué leen y cuáles son los principales obstáculos para el desarrollo del hábito lector resulta fundamental para orientar políticas públicas culturales y educativas más inclusivas y eficaces.
La Encuesta Nacional de Lectura (ENL) 2022 constituye una fuente importante para el análisis de este fenómeno, al ofrecer información sistemática y de alcance nacional sobre los comportamientos lectores de la población adulta. A partir de esta base de datos, es posible identificar patrones, tendencias emergentes y brechas estructurales asociadas a variables sociodemográficas, educativas y territoriales, así como explorar diferencias culturales vinculadas al género y al nivel socioeconómico. En este contexto, el presente artículo tiene como objetivo analizar los hábitos de lectura en el Perú, con énfasis en las principales tendencias y retos que enfrenta el país en la consolidación de una cultura lectora más equitativa, así también, de manera específica, se busca describir la distribución del hábito lector, identificar los formatos predominantes, analizar las principales barreras que limitan esta práctica y explorar, mediante un análisis bivariado, las diferencias de género en la frecuencia y el tipo de material leído.
El estudio adopta un enfoque cuantitativo, descriptivo y exploratorio, basado en el análisis de datos secundarios de la ENL 2022. Desde una perspectiva sociocultural, los resultados permiten comprender la lectura no solo como una actividad individual, sino como un indicador de capital cultural y diferenciación social, estrechamente vinculado a las condiciones materiales y simbólicas de la población. En este sentido, el artículo busca contribuir al debate académico y ofrecer evidencia empírica relevante para el diseño de estrategias de fomento lector que respondan a la diversidad y desigualdad del contexto peruano.
La presente investigación se desarrolló bajo un enfoque cuantitativo (Guerrero, 2022), ya que analiza información estadística proveniente de la Encuesta Nacional de Lectura (ENL), lo que permite identificar patrones, tendencias y brechas en los hábitos de lectura de la población peruana. El estudio es de tipo descriptivo y exploratorio (Lizasoain et al., 2012; Gómez et al., 2013), debido a que el objetivo principal es caracterizar el comportamiento lector y examinar relaciones simples entre variables sociodemográficas, educativas y culturales, sin pretender establecer relaciones causales. Se empleó un diseño no experimental y transversal (Arias, 2025), dado que las variables no fueron manipuladas y los datos corresponden a un único momento temporal (año 2022), asimismo, este diseño resulta pertinente para analizar prácticas culturales consolidadas, como la lectura, y observar desigualdades estructurales entre distintos grupos poblacionales.
Por otro lado, la investigación utiliza información secundaria la Encuesta Nacional de Lectura (ENL) 2022, elaborada y difundida a través de la plataforma de Datos Abiertos del Estado Peruano1. La encuesta fue aplicada a población de 18 años a más, con cobertura nacional, incluyendo zonas urbanas y rurales de los distintos departamentos del país, asimismo, la ENL recoge información sobre prácticas de lectura, formatos utilizados, frecuencia lectora, barreras para la lectura y características sociodemográficas de los encuestados, lo que permite un análisis integral del fenómeno estudiado.
De igual forma, la variable central del estudio es el hábito lector, operacionalizado a partir de la pregunta: ¿Ha leído al menos un libro en los últimos 12 meses?, que permite clasificar a los encuestados en las categorías leyó y no leyó. Las variables analizadas se agrupan de la siguiente manera:
Tabla 1.
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Dimensión |
Variable |
Categorías / Escala |
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Sociodemográfica |
Edad |
18–29 años; 30–49 años; 50–59 años; 60–64 años |
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Género |
Hombre; Mujer |
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Departamento de residencia |
25 departamentos del Perú |
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Nivel socioeconómico |
Alto; Medio alto; Medio; Medio bajo; Bajo; Rural |
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Educativa y cultural |
Nivel educativo |
Primaria; Secundaria; Superior no universitaria; Universitaria; Maestría/Doctorado |
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Tipo de material leído Frecuencia de lectura |
Libros; Periódicos impresos; Periódicos digitales; Revistas impresas; Revistas digitales Diaria; Varias veces por semana; Semanal; Mensual; Esporádica |
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Barreras para la lectura |
Falta de tiempo; Desinterés; Preferencia por otras actividades; Limitaciones económicas; Limitaciones estructurales (acceso a bibliotecas y formatos) |
El análisis de datos se desarrolló en dos niveles complementarios, en coherencia con los objetivos del estudio y el diseño de la encuesta, así, se realizó un análisis univariado descriptivo, utilizando frecuencias y porcentajes, con el fin de caracterizar el hábito lector según edad, nivel educativo, nivel socioeconómico, territorio, formatos de lectura y barreras percibidas. Dado que la mayoría de las variables analizadas son de tipo categórico, no resultó pertinente el uso de medidas de tendencia central o dispersión, las cuales se aplican principalmente a variables cuantitativas continuas. Los resultados univariados se representaron mediante gráficos de barras, que permiten visualizar de manera clara las tendencias generales y las desigualdades existentes en los hábitos de lectura en el Perú. De forma posterior, se efectuó un análisis bivariado exploratorio, con el propósito de examinar la relación entre el hábito lector y el género, así, específicamente, se analizaron:
a. Frecuencia de lectura según género
b. Tipo de material leído según género
Para este análisis se utilizaron gráficos de barras dobles, los cuales facilitan la comparación visual entre hombres y mujeres. En el caso de la variable género, no se realizó un análisis univariado independiente, debido a que la encuesta no fue estratificada por sexo y su análisis aislado no aporta información sustantiva al objetivo del estudio. En consecuencia, el análisis bivariado permite una interpretación más precisa de su relación con otras variables relevantes. Cabe señalar que este análisis no busca establecer causalidad, sino identificar diferencias culturales y patrones de comportamiento lector asociados al género, asimismo, el estudio se basa en datos secundarios de carácter agregado, por lo que no se utiliza información personal identificable.
Descripción univariada de variables
El porcentaje de no leyó y leyó libros está basado en la pregunta si ha leído en los últimos 12 meses (Figura 1):
Figura 1.
Nota: ENL, 2022
Figura 2.
Grupos de edad
Nota: ENL, 2022
En la Figura 2 se muestra la distribución del hábito lector según grupos de edad, evidenciando una tendencia decreciente conforme aumenta la edad. Los jóvenes de 18 a 29 años y los adultos de 30 a 49 años presentan los mayores porcentajes de lectura (57.1 % en ambos casos), lo que sugiere una mayor vinculación con la lectura en las etapas de formación académica y desarrollo profesional. En cambio, entre los grupos de 50 a 59 años (35.3 %) y de 60 a 64 años (36 %), la proporción de lectores disminuye notablemente, siendo mayoría quienes no leyeron libros (64.7 % y 64 %, respectivamente).
Figura 3.
Nota: ENL, 2022
En la Figura 3 se muestra una clara relación positiva entre el nivel educativo y el hábito de lectura, a mayor nivel de instrucción, mayor proporción de personas que leen libros. Mientras que solo el 24 % de quienes tienen primaria completa declaró haber leído, esta cifra aumenta progresivamente hasta alcanzar el 85 % entre quienes poseen estudios de maestría o doctorado. En los niveles básicos, la lectura parece ser una obligación escolar, mientras que en los niveles avanzados se consolida como una práctica cotidiana y formativa.
Figura 4.
Diferencias territoriales
Nota: ENL, 2022
En la Figura 4 se evidencia marcadas diferencias territoriales en el hábito lector entre los departamentos del Perú. En general, se observa que los departamentos con mayor proporción de lectura se concentran en el sur y oriente del país, destacando Apurímac (61.3 %), Arequipa (55.8 %) y Loreto (54.1 %), mientras que los niveles más bajos se registran en Lambayeque (27.5 %), Pasco (33.2 %) y Tacna (33.8 %).
Figura 5.
Lectura y tipo de material
Nota: ENL, 2022
En la Figura 5 se muestra que la lectura en formato impreso continúa siendo predominante frente al formato digital. Los periódicos impresos (45.2%) y los libros (44.9%) concentran casi la mitad de los lectores, lo que evidencia la vigencia de lo tradicional en los hábitos de lectura. Aunque el periódico digital (30.1%) alcanza una presencia significativa, aún no supera la preferencia por el papel, lo que podría reflejar tanto costumbre como limitaciones en el acceso digital. En contraste, las revistas, tanto impresas como digitales, presentan los niveles más bajos de lectura (alrededor del 12%), lo que sugiere un declive frente al crecimiento de las plataformas digitales y redes sociales.
Figura 6.
Obstáculos al acceso lector
Nota: ENL, 2022
En la Figura 6 se muestra que la principal barrera para la lectura es la falta de tiempo (62.3%), lo que refleja la dificultad de compatibilizar esta práctica con las rutinas cotidianas. En segundo lugar, el desinterés o falta de gusto por leer (33.9%) evidencia una dimensión de habito del problema. Otras razones, como preferir otras actividades culturales o recreativas y la falta de dinero, tienen menor peso, mientras que factores estructurales como la ausencia de bibliotecas o formatos accesibles son mencionados por una minoría. En conjunto, los datos indican que las limitaciones de tiempo y motivación son los principales obstáculos para fomentar el hábito lector.
Figura 7.
Lectura y estrato socioeconómico
Nota: ENL, 2022
En la Figura 7 se muestra una relación directa entre el nivel socioeconómico y el hábito lector: a mayor estrato, mayor proporción de personas que leyeron libros. El estrato alto presenta el mayor porcentaje de lectores (63.3 %), seguido del medio alto (57.4 %) y el medio (51.2 %), donde más de la mitad de la población mantiene el hábito lector. En contraste, los estratos medio bajo (44.5 %), bajo (38.9 %) y especialmente el rural (29.7 %) muestran una disminución notable, con mayoría de personas que no leyeron libros. La brecha de 33.6 puntos porcentuales entre el estrato alto y el rural evidencia una marcada desigualdad cultural asociada a las condiciones socioeconómicas son determinantes para la práctica lectora. Estos resultados confirman que la lectura, más que una actividad universal, sigue siendo un indicador de capital cultural y diferenciación social.
Descripción bivariada
El análisis bivariado entre las variables frecuencia de lectura y género revela diferencias leves pero consistentes en los patrones de hábito lector entre hombres y mujeres (Figura 8). Según el gráfico de barras dobles, las mujeres presentan una mayor frecuencia lectora en las categorías más intensas, con un 12.4 % que lee diariamente frente a un 10.8 % de hombres, y un 36.5 % que lee varias veces por semana, superando también a los hombres (34.7 %). Estas diferencias, aunque pequeñas, reflejan una mayor constancia en la práctica lectora femenina.
Figura 8.
Nota: ENL, 2022
En los niveles intermedios, como leer una vez por semana, ambos géneros muestran proporciones casi idénticas (27.9 % hombres y 28.4 % mujeres), evidenciando una relativa paridad. No obstante, en las categorías de baja frecuencia, los hombres predominan ligeramente, con mayores porcentajes en lectura mensual o esporádica. En conjunto, los datos sugieren que las mujeres mantienen un hábito lector más regular y sostenido, mientras que los hombres tienden a una lectura más ocasional o discontinua.
Figura 9.
Nota: ENL, 2022
El análisis bivariado entre las variables tipo de material leído y género (Figura 9) evidencia diferencias significativas en las preferencias lectoras. El gráfico de barras dobles muestra que las mujeres destacan en la lectura de libros (48.5%) y revistas impresas (13.9%). En contraste, los hombres presentan una clara preferencia por los periódicos, tanto impresos (51.0%) como digitales (32.8%), lo que puede vincularse con un interés más marcado por la información coyuntural o de actualidad. La lectura de revistas digitales presenta porcentajes prácticamente iguales entre ambos géneros, lo que evidencia una convergencia en el consumo de contenidos breves y accesibles en formato digital. En síntesis, los datos indican que mientras las mujeres tienden a mantener una relación más constante con la lectura literaria y editorial tradicional, los hombres orientan su hábito lector hacia el consumo informativo y noticioso, reflejando diferencias culturales y de socialización en las prácticas lectoras según género.
Los resultados derivados del análisis de la Encuesta Nacional de Lectura (ENL) 2022 confirman que el hábito lector en el Perú se encuentra estructuralmente condicionado por factores educativos, socioeconómicos, territoriales y culturales. Este patrón coincide con la literatura nacional e internacional, que sostiene que la lectura no constituye una práctica homogénea ni universal, sino socialmente diferenciada (Bausela, 2014; Salado et al., 2017; Gallegos, 2023). En este sentido, la lectura emerge no solo como una práctica cultural, sino también como un indicador de capital cultural, acceso a recursos simbólicos y posicionamiento social, en línea con los planteamientos de Kalman (2003) y Márquez (2017).
Desde la dimensión educativa, los resultados refuerzan el papel central de la escolaridad en la construcción del hábito lector. Más que una relación mecánica, la evidencia sugiere que el sistema educativo actúa como un espacio de socialización lectora desigual, donde la lectura transita de ser una exigencia instrumental en los niveles básicos a una práctica autónoma y estratégicamente valorada en los niveles superiores. Este hallazgo dialoga con lo señalado por Cubides et al. (2017) y Cuenca y Urrutia (2019), pero aporta evidencia empírica reciente al mostrar que dicha transición sigue reproduciendo desigualdades estructurales en el contexto peruano.
En términos socioeconómicos, los resultados confirman que la lectura continúa fuertemente asociada a las condiciones materiales de vida. Más allá del acceso a libros o recursos digitales, el hábito lector se ve mediado por la disponibilidad de tiempo, la estabilidad laboral y la cercanía a infraestructuras culturales. Tal como advierten Salado et al. (2017) y Gallegos (2023), en los sectores de mayor vulnerabilidad la lectura compite con estrategias de subsistencia, lo que limita su consolidación como práctica cotidiana. En este sentido, el estudio aporta al debate al evidenciar que la desigualdad lectora no es únicamente educativa, sino también económica y temporal, lo que refuerza su carácter estructural.
Ahora bien, desde una perspectiva territorial, las diferencias observadas entre departamentos ponen de relieve que las prácticas lectoras están ancladas en contextos regionales específicos. Más que atribuir estas brechas a factores individuales, los resultados sugieren la influencia de dinámicas educativas locales, políticas culturales descentralizadas y trayectorias históricas diferenciadas. Este enfoque territorial amplía los aportes de Bausela (2014), al evidenciar que el fomento de la lectura requiere estrategias situadas, sensibles a las particularidades regionales del país.
Respecto a los formatos de lectura, la persistencia de los materiales impresos frente a los digitales evidencia que la transición tecnológica en el ámbito lector es desigual y no lineal. Este hallazgo complementa las observaciones de Soto (2025), al mostrar que, en el contexto peruano, la digitalización convive con barreras estructurales de conectividad y acceso, especialmente en zonas rurales, así, la coexistencia de formatos impresos y digitales sugiere la emergencia de prácticas híbridas, lo que abre nuevas líneas de investigación sobre alfabetización digital y consumo cultural.
En relación con las barreras para la lectura, la centralidad del tiempo y del desinterés remite a una problemática que trasciende el acceso material. En contextos marcados por la informalidad laboral y la precariedad, la lectura pierde espacio frente a demandas inmediatas de la vida cotidiana, bajo este lente, este resultado refuerza los planteamientos de Márquez (2017) y sugiere que las políticas de fomento lector deben articularse con estrategias más amplias de bienestar, tiempo libre y valorización simbólica de la lectura.
Finalmente, las diferencias de género identificadas, aunque moderadas, revelan patrones consistentes de socialización lectora. Las mujeres muestran una mayor regularidad y orientación hacia prácticas lectoras sostenidas, mientras que los hombres privilegian lecturas de carácter informativo. Este hallazgo, en consonancia con Gallegos (2023), aporta evidencia empírica que refuerza la necesidad de incorporar un enfoque de género en los programas de promoción de la lectura, reconociendo trayectorias culturales, intereses y motivaciones diferenciadas.
El análisis realizado a partir de los datos de la Encuesta Nacional de Lectura (ENL) 2022, permite concluir que la lectura continúa siendo una práctica cultural profundamente atravesada por desigualdades estructurales de carácter educativo, socioeconómico, territorial y cultural. Lejos de constituir una actividad universal y homogénea, el hábito lector se configura como un indicador de capital cultural, acceso a recursos simbólicos y oportunidades sociales, reproduciendo brechas preexistentes en la sociedad peruana. Los resultados muestran que el nivel educativo constituye uno de los factores más determinantes del hábito lector: a mayor grado de instrucción, mayor probabilidad de lectura y mayor regularidad en esta práctica. Esta relación evidencia que la lectura se consolida cuando se integra como una herramienta formativa permanente y no únicamente como una exigencia escolar, lo que subraya la importancia de políticas educativas orientadas no solo al acceso a la educación, sino también a la promoción sostenida de competencias lectoras críticas a lo largo del ciclo de vida.
Asimismo, se constata una marcada desigualdad socioeconómica y territorial en los hábitos de lectura. Los sectores de mayores ingresos y los contextos urbanos concentran los niveles más altos de práctica lectora, mientras que los estratos bajos y rurales presentan los niveles más reducidos. Estas brechas reflejan limitaciones estructurales vinculadas al acceso a infraestructura cultural, a la disponibilidad de tiempo y a las condiciones materiales de vida, reafirmando que la lectura continúa operando como un privilegio asociado a determinadas posiciones sociales, más que como una práctica cultural plenamente democratizada.
En relación con los formatos de lectura, aunque se observa una expansión progresiva de los medios digitales, los materiales impresos —especialmente libros y periódicos— mantienen un lugar central en los hábitos lectores de la población peruana. Este resultado sugiere la coexistencia de formatos tradicionales y digitales, condicionada tanto por factores culturales como por las desigualdades en el acceso a tecnologías y conectividad, especialmente en zonas rurales y sectores vulnerables.
Por su parte, las principales barreras identificadas —la falta de tiempo y el desinterés— ponen de relieve que las dificultades para el desarrollo del hábito lector no se reducen al acceso a materiales, sino que están estrechamente vinculadas a las dinámicas cotidianas, las exigencias laborales y la valorización simbólica de la lectura en la vida social. En este sentido, fomentar la lectura implica no solo ampliar la oferta cultural, sino también resignificarla como una práctica placentera, útil y socialmente valorada. Ahora bien, el análisis bivariado evidencia diferencias de género en la frecuencia y el tipo de material leído. Las mujeres presentan hábitos lectores más regulares y orientados a libros y revistas, mientras que los hombres privilegian contenidos informativos, como los periódicos. Estas diferencias, aunque moderadas, reflejan procesos de socialización cultural diferenciados y resaltan la necesidad de incorporar un enfoque de género en el diseño de estrategias de promoción de la lectura.
Finalmente, como limitación del estudio, cabe señalar que el análisis se basa en datos secundarios de carácter transversal, lo que impide establecer relaciones causales y analizar la evolución de los hábitos lectores en el tiempo. En este sentido, futuras investigaciones podrían incorporar diseños longitudinales, enfoques cualitativos o análisis mixtos que permitan profundizar en los significados, motivaciones y trayectorias lectoras de distintos grupos sociales, así como evaluar el impacto de políticas públicas y programas de fomento lector en el contexto peruano.
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