Factores limitantes de la capacidad emprendedora de los estudiantes de la

Facultad de Administración y Turismo de la Universidad Nacional Santiago Antúnez de Mayolo

 

Psychosocial Competencies and Extracurricular Participation in Andean University Entrepreneurship

 

https://doi.org/10.47606/ACVEN/PH0467  

 

 

William René Dextre-Martínez1*
https://orcid.org/0000-0003-1481-0584  
wdextrem@unasam.edu.pe

Antonio Mercedes Herrera-Suarez1
https://orcid.org/0000-0002-8217-4164  
aherreras@unasam.edu.pe

 

Jorge Luis Tandaypan-Salazar1
https://orcid.org/0000-0002-4491-4379
jtandaypans@unasam.edu.pe

Luis Augusto Villanueva-Benites1
https://orcid.org/0000-0002-6646-2668
lvillanuevab@unasam.edu.pe

 

Lorenzo Rafael Valderrama-Plasencia1
https://orcid.org/0000-0001-9413-7363
lvalderramap@unasam.edu.pe

 

Recibido: 27/01/2026                                                               Aceptado: 19/03/2026

 

RESUMEN

El propósito de esta investigación fue identificar y analizar los factores que limitan la capacidad emprendedora de los estudiantes de la Facultad de Administración y Turismo de la Universidad Nacional Santiago Antúnez de Mayolo (UNASAM). Se desarrolló un estudio cuantitativo, explicativo y transversal. Se aplicó un cuestionario estructurado a una muestra de 248 estudiantes seleccionados mediante muestreo aleatorio simple y estratificado a partir de una población de 698 alumnos. La confiabilidad del instrumento se verificó mediante el coeficiente Alfa de Cronbach, obteniéndose valores superiores a 0.90 para todos los constructos. El análisis mediante modelos de ecuaciones estructurales de mínimos cuadrados parciales permitió evaluar el efecto de cuatro factores exógenos: factores socioculturales, formación emprendedora, entorno económico político y experiencias extracurriculares sobre la capacidad emprendedora. Los resultados muestran que los factores socioculturales ejercen la influencia positiva más alta, seguidos del entorno económico y político y de las experiencias extracurriculares. La carencia de formación emprendedora presenta un efecto negativo y significativo. El modelo explica el 32.6 por ciento de la varianza de la capacidad emprendedora. Se concluye que fortalecer una cultura favorable al emprendimiento y mejorar la formación formal son prioritarios para potenciar la capacidad emprendedora de los estudiantes.

 

Palabras clave: capacidad emprendedora; factores socioculturales; formación emprendedora; entorno económico político; experiencias extracurriculares.

           1.     Universidad Santiago Antúnez de Mayolo- Perú 

              Autor de correspondencia: wdextrem@unasam.edu.pe 

 

ABSTRACT

 

This study aimed to identify and analyze the factors that limit the entrepreneurial capacity of students at the Faculty of Administration and Tourism of the Universidad Nacional Santiago Antúnez de Mayolo (UNASAM). A quantitative, explanatory and cross-sectional research design was employed. A structured questionnaire was administered to a stratified random sample of 248 students drawn from a population of 698. Instrument reliability, assessed through Cronbach alpha, exceeded 0.90 for all constructs. Partial least squares structural equation modeling was used to evaluate the effects of four exogenous factors, including socio cultural factors, entrepreneurial training, economic political environment and extracurricular experiences, on entrepreneurial capacity. The results indicate that socio cultural factors exert the strongest positive influence, followed by the economic political environment and extracurricular experiences. A lack of entrepreneurial training shows a significant negative effect. The model explains 32.6 percent of the variance in entrepreneurial capacity. The findings highlight the importance of strengthening entrepreneurial culture and improving formal training to enhance students’ entrepreneurial capacity.

 

Keywords: Entrepreneurial capacity; socio cultural factors; entrepreneurial training; economic political environment; extracurricular experiences.

 

INTRODUCCIÓN

En la última década, la capacidad emprendedora de los estudiantes universitarios se ha convertido en un tema de creciente interés para las instituciones de educación superior y los responsables de políticas públicas. El emprendimiento favorece la generación de empleo, la innovación y el crecimiento económico; por ello, resulta fundamental comprender qué factores facilitan o limitan el desarrollo de competencias emprendedoras en los jóvenes.

En la Facultad de Administración y Turismo de la Universidad Nacional Santiago Antúnez de Mayolo (UNASAM) se han identificado debilidades en la formación académica y en el entorno sociocultural que podrían estar restringiendo la iniciativa empresarial de sus estudiantes. Diversos estudios han señalado que las actitudes socioculturales, la calidad de la formación universitaria, el contexto económico político y las experiencias extracurriculares pueden actuar como impulsores o barreras del emprendimiento juvenil (Julius & Maru, 2020; Lv et al., 2021). En este sentido, resulta necesario analizar de manera integral la influencia de estos factores sobre la capacidad emprendedora en contextos universitarios específicos.

La relevancia del emprendimiento en el Perú es particularmente significativa. Según reportes del Global Entrepreneurship Monitor, el país se ubica de forma recurrente entre las naciones con mayor tasa de actividad emprendedora temprana en América Latina (Universidad ESAN, 2018). Sin embargo, una gran proporción de estos emprendimientos corresponde a iniciativas de subsistencia, desarrolladas en el sector informal, lo que limita su sostenibilidad, escalabilidad y contribución al desarrollo económico (International Labour Organization, 2021).

En este contexto, las universidades desempeñan un rol estratégico en la formación de profesionales con competencias emprendedoras que permitan transformar ideas en proyectos sostenibles. No obstante, investigaciones previas han evidenciado la existencia de brechas entre la formación teórica impartida y las exigencias del entorno empresarial real, así como una limitada articulación entre el currículo académico y las experiencias prácticas de emprendimiento.

En este contexto, el problema de investigación se centra en comprender cuáles son los factores que limitan el desarrollo de la capacidad emprendedora en los estudiantes universitarios de la Facultad de Administración y Turismo de la UNASAM, considerando tanto dimensiones individuales como contextuales.

En consecuencia, el objetivo del presente estudio fue analizar los factores socioculturales, formativos, económicos políticos y extracurriculares que influyen en la capacidad emprendedora de los estudiantes de la Facultad de Administración y Turismo de la Universidad Nacional Santiago Antúnez de Mayolo, mediante un modelo de ecuaciones estructurales de mínimos cuadrados parciales.

El presente artículo se estructura en cinco apartados principales. En el marco teórico se revisan los fundamentos conceptuales de los factores analizados; posteriormente, se describe la metodología empleada; a continuación, se presentan los resultados obtenidos; seguidamente, se desarrolla la discusión de los hallazgos en relación con la literatura científica; y finalmente, se exponen las conclusiones y recomendaciones orientadas a fortalecer el ecosistema emprendedor universitario.

 

MARCO TEÓRICO

 

 Factores socioculturales

Los factores socioculturales abarcan normas sociales, creencias y valores que moldean la percepción del emprendimiento en una comunidad. Una cultura tolerante al riesgo, que acepte el fracaso como parte del aprendizaje y que cuente con referentes emprendedores positivos, tiende a estimular la iniciativa empresarial. Por el contrario, la estigmatización del fracaso, la ausencia de modelos de éxito y el apoyo social limitado desincentivan los proyectos innovadores (Julius & Maru, 2020). 

En la literatura se reconocen varias dimensiones dentro de este factor:

      Normas culturales: hacen referencia a las creencias y comportamientos aceptados en la sociedad. Cuando las normas promueven la independencia, la creatividad y la búsqueda de oportunidades, se favorece el emprendimiento; en cambio, normas que enfatizan la aversión al riesgo o la preferencia por empleos estables pueden inhibirlo.

      Estigmatización del fracaso: en muchos contextos el fracaso empresarial acarrea un estigma social que disuade a los jóvenes de emprender. Reducir la estigmatización implica promover una visión del fracaso como experiencia

de aprendizaje y reconocer los intentos fallidos como parte del camino emprendedor.

      Referentes emprendedores: la presencia de modelos de éxito cercanos (familiares, docentes o empresarios locales) inspira a los estudiantes y demuestra que es posible emprender en su propio entorno. La ausencia de referentes limita la aspiración y la confianza para iniciar negocios.

      Apoyo social: el respaldo emocional, financiero y práctico de la familia, amigos y comunidad es fundamental para superar las dificultades iniciales. El apoyo social puede materializarse en redes de contactos, mentorías y cooperación entre pares.

En contextos andinos como el de Huaraz, la cohesión social y las expectativas familiares influyen notablemente en la disposición de los estudiantes a emprender. El tejido comunitario puede convertirse en una fortaleza cuando las familias apoyan las iniciativas y celebran el éxito de los emprendedores, pero también puede actuar como barrera cuando se priorizan trayectorias laborales tradicionales y se penaliza el riesgo.

 

Formación emprendedora

La formación emprendedora hace referencia a los programas académicos, cursos y talleres que buscan desarrollar competencias para iniciar y gestionar empresas. Un sistema formativo eficaz no solo transmite conocimientos teóricos, sino que cultiva actitudes emprendedoras y habilidades prácticas (Lv et al., 2021). Al evaluar este factor se consideraron las siguientes dimensiones:

      Cantidad de cursos: evalúa la oferta de asignaturas relacionadas con emprendimiento dentro del currículo. Una escasa cantidad de cursos reduce las oportunidades de adquirir conocimientos básicos sobre gestión y planificación.

      Contenido curricular: se refiere a la pertinencia y actualización de los temas abordados. Currículos desfasados o excesivamente teóricos pueden no responder a las demandas del mercado ni a las tendencias del emprendimiento digital y social.

      Acceso a recursos: contempla la disponibilidad de bibliotecas especializadas, laboratorios de innovación, incubadoras universitarias y espacios de trabajo colaborativo. Estos recursos permiten experimentar con ideas, prototipar productos y recibir asesoría especializada.

      Evaluación: analiza si los métodos de evaluación miden adecuadamente el desarrollo de competencias emprendedoras. La predominancia de exámenes teóricos puede no reflejar la capacidad para planificar proyectos, trabajar en equipo o resolver problemas reales.

Una formación sólida fortalece la creatividad, la planificación estratégica y la capacidad de asumir riesgos. La carencia de programas estructurados o la ausencia de metodologías activas limita el desarrollo de habilidades y disminuye la confianza de los estudiantes para iniciar un negocio propio. En la UNASAM se identificó que la oferta de cursos de emprendimiento es limitada y que, en muchos casos, no existe un enfoque transversal que integre el espíritu emprendedor en diversas asignaturas de la carrera.

 

Entorno económico y político

El entorno económico y político engloba las condiciones macroeconómicas, la estabilidad regulatoria y las políticas públicas que afectan al emprendimiento. Este factor incluye varias dimensiones clave:

      Regulación y burocracia: las leyes que regulan la creación y formalización de empresas, los requisitos de licencias y la carga tributaria pueden facilitar o dificultar la apertura de nuevos negocios. Trámites complejos y costos elevados desincentivan el emprendimiento.

      Acceso a financiamiento: se refiere a la disponibilidad de fuentes de capital como créditos bancarios, fondos de capital de riesgo, programas de microfinanzas y fondos públicos. El costo del financiamiento y los requisitos para obtenerlo son determinantes para la puesta en marcha y consolidación de empresas.

      Estabilidad económica: incluye la inflación, el crecimiento económico y las políticas monetarias que influyen en la confianza de los inversionistas. En economías inestables, los emprendedores perciben un mayor riesgo de fracaso.

      Innovación y competitividad: la existencia de incentivos para la innovación, como deducciones fiscales, protección de la propiedad intelectual y programas de transferencia tecnológica, estimula la creación de emprendimientos basados en conocimiento.

      Apoyo institucional y políticas públicas: abarca la presencia de incubadoras públicas, centros de emprendimiento, asesoría legal gratuita y políticas específicas para fomentar el emprendimiento juvenil y femenino.

      Marco legal y seguridad jurídica: implica la claridad y coherencia de las leyes, así como la confianza en que los contratos y derechos serán respetados. Una seguridad jurídica débil aumenta la incertidumbre y los costos de transacción.

Un clima económico estable y políticas favorables incentivan la inversión y la creación de empresas; en contraste, la inestabilidad macroeconómica, la burocracia excesiva o la inseguridad jurídica actúan como barreras importantes. En el caso de Perú, las fluctuaciones económicas y los cambios en las normas tributarias pueden alterar el interés de los jóvenes por emprender, mientras que los programas de financiamiento universitario y los concursos estatales para startups brindan oportunidades valiosas.

 

Experiencias extracurriculares

Las experiencias extracurriculares comprenden actividades fuera del plan de estudios formal que enriquecen la formación del estudiante y complementan la adquisición de conocimientos. Estas experiencias incluyen:

      Clubes y asociaciones de emprendimiento: grupos estudiantiles que organizan charlas, talleres y proyectos para fomentar la cultura emprendedora.

      Competencias de planes de negocio y hackatones: eventos en los que los participantes elaboran y presentan ideas de negocio ante jurados, lo que les permite recibir retroalimentación y premios.

      Proyectos de servicio comunitario: iniciativas de desarrollo local que combinan aprendizaje y servicio y que permiten aplicar habilidades de gestión en entornos reales.

      Incubadoras y aceleradoras estudiantiles: programas que brindan mentoría, asesoramiento legal y espacios de trabajo a los equipos emprendedores.

      Redes de contacto y mentoría: actividades de networking, ferias de innovación y encuentros con empresarios consolidados que generan oportunidades de colaboración.

Estos espacios brindan la oportunidad de aplicar conocimientos teóricos, desarrollar habilidades prácticas, ampliar redes de contactos y recibir acompañamiento de expertos. La participación activa en estas experiencias suele correlacionarse positivamente con la motivación, la creatividad y la intención de emprender. Sin embargo, la oferta limitada de tales actividades o la escasa difusión puede reducir su impacto en el conjunto de estudiantes.

 

Capacidad emprendedora y sus dimensiones

La capacidad emprendedora se entiende como el conjunto de competencias y actitudes que permiten a una persona identificar oportunidades, poner en marcha iniciativas innovadoras y gestionar proyectos de manera sostenible. Diversos autores la consideran un constructo multidimensional, en el que convergen habilidades cognitivas, rasgos de personalidad y recursos sociales. En el contexto de esta investigación se adoptó una visión que integra las siguientes dimensiones: Creatividad e innovación: capacidad para generar ideas novedosas y convertirlas en propuestas de valor. Incluye la flexibilidad cognitiva y la habilidad para relacionar conceptos dispares.

      Iniciativa y proactividad: disposición para actuar, asumir el liderazgo de proyectos y tomar decisiones sin esperar instrucciones externas.

      Tolerancia al riesgo: aceptación de la posibilidad de fracaso y capacidad para gestionar la incertidumbre inherente a los proyectos emprendedores.

      Flexibilidad y adaptabilidad: habilidad para ajustarse a cambios en el entorno y para modificar estrategias frente a imprevistos.

      Liderazgo y gestión: competencias para coordinar equipos, asignar recursos, negociar y comunicar objetivos de manera efectiva.

      Visión y orientación a objetivos: capacidad para definir metas claras, establecer planes de acción y persistir hasta alcanzarlos.

      Persistencia y resiliencia: fortaleza emocional para superar obstáculos y aprender de los fracasos sin abandonar la iniciativa.

      Redes y comunicación: aptitud para establecer contactos útiles, colaborar con otras personas y acceder a recursos a través de la interacción social.

El instrumento de medición de la capacidad emprendedora utilizado en este estudio integró indicadores para cada una de estas dimensiones, permitiendo evaluar de manera holística el potencial emprendedor de los estudiantes.

 

Evolución y relevancia del emprendimiento

El emprendimiento ha evolucionado de ser una actividad marginal asociada a individuos excepcionales a convertirse en un fenómeno central para la economía global. A comienzos del siglo XX se concebía al emprendedor como un innovador solitario que introducía nuevas combinaciones de recursos —tal como lo planteó Schumpeter—. Con el avance de la teoría y la evidencia empírica, el enfoque se desplazó hacia la comprensión del emprendimiento como un proceso social y colectivo en el que influyen factores institucionales, culturales y tecnológicos.

En la actualidad, el emprendimiento se reconoce como motor de crecimiento económico, creación de empleo y desarrollo territorial. Las pequeñas y medianas empresas (pymes) y las startups basadas en innovación son responsables de una parte importante de la generación de riqueza y de la difusión de nuevas tecnologías. En los países de América Latina, las políticas de promoción del emprendimiento se han intensificado en las últimas décadas para contrarrestar el desempleo juvenil y diversificar las economías dependientes de recursos naturales.

Para el caso peruano, la cultura emprendedora está muy arraigada en sectores informales, pero persisten desafíos relacionados con la formalización, el acceso a financiamiento y la calidad de la educación empresarial. Instituciones como la UNASAM desempeñan un papel clave al formar profesionales capaces de crear y gestionar negocios innovadores que contribuyan al desarrollo regional.

 

Factores limitantes adicionales

Además de los factores socioculturales, la formación, el entorno económico y las experiencias extracurriculares descritos previamente, la literatura identifica otros elementos que pueden limitar la capacidad emprendedora:

      Acceso insuficiente a capital social: la falta de redes de contacto reduce las oportunidades de alianzas estratégicas y mentoría.

      Bajos niveles de confianza institucional: la percepción de corrupción o ineficacia de las instituciones públicas disminuye la disposición a emprender formalmente.

      Estereotipos de género y roles tradicionales: las mujeres y miembros de grupos indígenas pueden enfrentar barreras culturales adicionales que restringen su participación en el ecosistema emprendedor.

      Ausencia de políticas de protección a la propiedad intelectual: la inseguridad respecto a la apropiación de ideas innovadoras desincentiva la inversión en proyectos de base tecnológica.

Estos factores interactúan con los evaluados en el presente estudio y conforman un entramado que influye sobre la decisión de los jóvenes de emprender o no.

 

METODOLOGÍA

 Se desarrolló un estudio de enfoque cuantitativo, con alcance explicativo y diseño no experimental de corte transversal. La población estuvo conformada por 698 estudiantes matriculados en el semestre 2025-I en la Facultad de Administración y Turismo de la Universidad Nacional Santiago Antúnez de Mayolo, de los cuales 447 pertenecían a la Escuela Profesional de Administración y 251 a la Escuela Profesional de Turismo. A partir de esta población se seleccionó una muestra de 248 estudiantes mediante muestreo aleatorio simple y estratificado, garantizando la representatividad de cada escuela profesional.

El tamaño de la muestra se calculó mediante la fórmula para poblaciones finitas, considerando un nivel de confianza del 95 por ciento, una proporción esperada de 0.5 y un margen de error del 5 por ciento, obteniéndose un tamaño muestral de 248 participantes. Posteriormente, la muestra fue distribuida proporcionalmente entre las dos escuelas profesionales.

Se utilizó la técnica de la encuesta y como instrumento se aplicó un cuestionario autoadministrado compuesto por ítems de opción múltiple y escala tipo Likert de cinco puntos. El cuestionario permitió medir la capacidad emprendedora y evaluar los factores exógenos: factores socioculturales, formación emprendedora, entorno económico político y experiencias extracurriculares.

Para garantizar la calidad del instrumento, se realizó una prueba piloto y se evaluó la consistencia interna mediante el coeficiente Alfa de Cronbach, obteniéndose valores entre 0.93 y 0.97 para los constructos analizados, lo que indica un alto nivel de fiabilidad. Asimismo, se calculó la fiabilidad compuesta y la varianza media extraída (AVE) para verificar la validez convergente, considerando como criterios aceptables valores superiores a 0.70 y 0.50 respectivamente (Hair et al., 2019).

El análisis de los datos se realizó mediante un modelo de ecuaciones estructurales de mínimos cuadrados parciales (PLS-SEM), técnica adecuada para analizar relaciones entre variables latentes sin requerir normalidad en los datos y para modelos con fines predictivos. Se empleó el software SmartPLS versión 4.0 para la estimación del modelo.

Se aplicó el algoritmo PLS para estimar los coeficientes de ruta y se utilizó la técnica de bootstrapping con 5000 remuestreos para evaluar la significancia estadística de las relaciones. Además, se verificó la validez discriminante mediante el criterio de Fornell-Larcker y el índice HTMT, considerando adecuados valores inferiores a 0.85.

En cuanto a las consideraciones éticas, la investigación se desarrolló respetando los principios de confidencialidad, anonimato y participación voluntaria. Los estudiantes fueron informados sobre los objetivos del estudio y otorgaron su consentimiento informado antes de responder el cuestionario. Los datos recopilados fueron utilizados exclusivamente con fines académicos.

 

RESULTADOS 

Los resultados del análisis de consistencia interna muestran que los constructos evaluados presentan valores de alfa de Cronbach superiores a 0,90 y fiabilidades compuestas entre 0,931 y 0,982. La AVE osciló entre 0,741 y 0,805, superando el umbral de 0,50 recomendado en la literatura. Estos valores evidencian que los indicadores utilizados explican adecuadamente sus respectivas variables latentes y confirman la fiabilidad y validez convergente del instrumento. La tabla siguiente resume los índices de fiabilidad y la varianza media extraída de cada constructo:

 

Tabla 1. 

Índices de fiabilidad y varianza

Constructo

Alfa de

Cronbach

Fiabilidad compuesta (ρᵃ)

Fiabilidad compuesta (ρᶜ)

AVE

Capacidad emprendedora

0,930

0,931

0,945

0,741

Entorno económicopolítico

0,965

0,968

0,970

0,803

Experiencias extracurriculares

0,966

0,982

0,971

0,805

Factores socioculturales

0,964

0,965

0,970

0,800

Formación emprendedora

0,964

0,965

0,969

0,799

 

El análisis de validez discriminante mostró que la raíz cuadrada de la AVE para cada constructo supera sus correlaciones con los demás factores (criterio de FornellLarcker), indicando que las variables latentes son conceptualmente diferentes. Además, los valores del índice HTMT se situaron por debajo de 0,85 en todos los casos, lo que confirma que no existe multicolinealidad ni redundancia entre los constructos.

El modelo estructural evaluó el efecto de los factores exógenos sobre la capacidad emprendedora. La siguiente tabla resume los coeficientes de ruta (β), los valores de t obtenidos mediante bootstrapping y la interpretación de cada relación.

 

Tabla 2. 

Coeficientes de ruta (β) y los valores de t

Relación

β

(coeficiente)

Valor t

p

Interpretación

Factores socioculturales → Capacidad emprendedora

0,378

7,199

0,000

Influencia positiva alta

Falta de formación emprendedora → Capacidad emprendedora

–0,326

6,518

0,000

Influencia negativa significativa

Entorno económicopolítico → Capacidad emprendedora

0,233

4,640

0,000

Influencia positiva moderada

Experiencias extracurriculares

→ Capacidad emprendedora

0,119

2,382

0,017

Influencia positiva baja

 

El coeficiente de determinación (R²) para la variable endógena capacidad emprendedora fue de 0,326, lo que indica que el modelo explica el 32,6 % de su varianza. De acuerdo con los criterios de Chin y Hair, este valor puede considerarse moderado, proporcionando evidencia empírica suficiente para sostener las hipótesis planteadas.

 

DISCUSIÓN

Los resultados del presente estudio evidencian que la capacidad emprendedora de los estudiantes de la Facultad de Administración y Turismo de la UNASAM está significativamente influenciada por factores socioculturales, los cuales presentan el mayor peso explicativo dentro del modelo estructural. Este hallazgo confirma que el entorno social, las normas culturales y el apoyo familiar constituyen elementos determinantes en la formación de la intención y la conducta emprendedora. En línea con estos resultados, Julius y Maru (2020) sostienen que los valores culturales y la percepción social del emprendimiento influyen directamente en la disposición de los jóvenes para iniciar actividades empresariales. Asimismo, Bosma et al. (2021) destacan que los ecosistemas emprendedores más dinámicos son aquellos donde existe una cultura favorable al riesgo, la innovación y el aprendizaje a partir del fracaso.

La influencia negativa de la falta de formación emprendedora constituye uno de los hallazgos más relevantes del estudio, evidenciando que la ausencia de programas académicos estructurados limita el desarrollo de competencias empresariales. Este resultado es consistente con lo planteado por Nabi et al. (2017), quienes señalan que la educación emprendedora en el ámbito universitario tiene un impacto significativo en la intención de emprender, especialmente cuando incorpora metodologías activas y experiencias prácticas. De igual manera, Lv et al. (2021) evidencian que la calidad y pertinencia de los programas educativos influyen en el desarrollo de habilidades emprendedoras y en la confianza de los estudiantes para iniciar proyectos propios.

En relación con el entorno económico político, los resultados muestran un efecto positivo moderado, lo que sugiere que las condiciones macroeconómicas, la estabilidad institucional y las políticas públicas desempeñan un papel relevante en la promoción del emprendimiento. Este hallazgo coincide con lo señalado por Audretsch y Thurik (2001), quienes argumentan que los entornos económicos favorables estimulan la creación de nuevas empresas y la innovación. Asimismo, Stam et al. (2014) destacan que la existencia de políticas públicas coherentes y sistemas de apoyo institucional fortalece los ecosistemas emprendedores, facilitando el acceso a recursos financieros y reduciendo barreras regulatorias.

Por otro lado, las experiencias extracurriculares presentan un efecto positivo, aunque de menor magnitud en comparación con los otros factores. Este resultado sugiere que, si bien estas actividades contribuyen al desarrollo de competencias emprendedoras, su impacto depende de la calidad, frecuencia y nivel de participación estudiantil. Cortellazzo et al. (2021) señalan que las experiencias extracurriculares fortalecen habilidades socioemocionales y favorecen el aprendizaje experiencial, mientras que Pittaway y Cope (2007) destacan que la interacción con entornos reales de emprendimiento permite a los estudiantes desarrollar capacidades prácticas que difícilmente se adquieren en el aula.

El valor del coeficiente de determinación (R² = 0.326) indica que el modelo presenta un nivel explicativo moderado, lo cual es consistente con la naturaleza multifactorial del emprendimiento. Tal como señalan Hair et al. (2019), en estudios de ciencias sociales es común encontrar valores moderados de R² debido a la complejidad de los fenómenos analizados y a la interacción de múltiples variables contextuales e individuales.

Desde una perspectiva teórica, los resultados refuerzan la concepción del emprendimiento como un fenómeno sistémico, en el que convergen factores individuales, sociales e institucionales. Este enfoque coincide con la teoría de los ecosistemas emprendedores, la cual plantea que el desarrollo del emprendimiento depende de la interacción entre diversos actores y condiciones del entorno (Stam et al., 2014).

En términos prácticos, los hallazgos evidencian la necesidad de fortalecer la formación emprendedora en el ámbito universitario mediante la implementación de programas integrales que combinen teoría y práctica. Asimismo, resulta fundamental promover una cultura institucional que valore la innovación, el aprendizaje del fracaso y la iniciativa empresarial. De igual manera, se requiere mejorar la articulación entre la universidad, el sector productivo y las políticas públicas, con el fin de generar un entorno más favorable para el emprendimiento juvenil.

No obstante, el estudio presenta algunas limitaciones que deben ser consideradas. En primer lugar, el diseño transversal impide establecer relaciones de causalidad entre las variables analizadas. En segundo lugar, la investigación se desarrolló en una sola institución, lo que limita la generalización de los resultados. Asimismo, el uso de cuestionarios autoadministrados puede introducir sesgos asociados a la percepción subjetiva de los participantes (Podsakoff et al., 2003).

En este sentido, futuras investigaciones podrían ampliar el análisis a diferentes contextos universitarios, incorporar variables adicionales como la inteligencia emocional, el capital social o la experiencia laboral, y utilizar diseños longitudinales que permitan evaluar la evolución de la capacidad emprendedora a lo largo del tiempo. 

 

CONCLUSIONES

Los resultados del presente estudio evidencian que los factores socioculturales constituyen la principal influencia en el desarrollo de la capacidad emprendedora de los estudiantes de la Facultad de Administración y Turismo de la Universidad Nacional Santiago Antúnez de Mayolo. Las normas sociales, el respaldo familiar y la existencia de referentes emprendedores configuran un entorno que puede estimular o limitar la iniciativa empresarial, confirmando la relevancia del contexto social en la formación del perfil emprendedor.

Asimismo, se identificó que la formación emprendedora presenta una influencia negativa significativa cuando es insuficiente o carece de un enfoque práctico. La limitada oferta de asignaturas, la ausencia de metodologías activas y la escasa integración del emprendimiento en el currículo académico reducen la autoconfianza de los estudiantes y su capacidad para desarrollar proyectos empresariales sostenibles. Este hallazgo resalta la necesidad de fortalecer los programas formativos desde una perspectiva integral y aplicada.

En relación con el entorno económico y político, se evidenció un efecto positivo moderado, lo que indica que las condiciones macroeconómicas, la estabilidad institucional y las políticas públicas influyen en la disposición de los estudiantes para emprender. La existencia de programas de financiamiento, incentivos y marcos regulatorios adecuados puede favorecer la creación de nuevas iniciativas empresariales, aunque persisten desafíos asociados a la burocracia y la incertidumbre económica.

Por otro lado, las experiencias extracurriculares demostraron tener un efecto positivo, aunque de menor magnitud en comparación con los demás factores analizados. Estas actividades contribuyen al desarrollo de competencias prácticas, la construcción de redes de contacto y la aplicación de conocimientos teóricos; sin embargo, su impacto se ve limitado por la escasa oferta, la baja participación estudiantil y la falta de articulación con el currículo académico.

El modelo estructural propuesto permitió explicar un porcentaje moderado de la variabilidad de la capacidad emprendedora, lo que confirma que el emprendimiento es un fenómeno complejo influenciado por múltiples factores interrelacionados. En este sentido, los resultados aportan evidencia empírica relevante sobre la interacción entre variables socioculturales, formativas y contextuales en el desarrollo del emprendimiento universitario en el contexto andino.

En términos generales, el estudio contribuye a la comprensión del emprendimiento como un proceso sistémico que requiere intervenciones integrales desde el ámbito educativo, institucional y social. Asimismo, proporciona insumos relevantes para el diseño de políticas universitarias orientadas a fortalecer la cultura emprendedora, mejorar la calidad de la formación académica y promover entornos más favorables para la innovación y la iniciativa empresarial.

 

REFERENCIAS 

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