Formación inicial docente y relacionalidad pedagógica:
una revisión narrativa de la literatura (2007–2025)
Initial Teacher Education and Pedagogical Relationality: a Narrative Review of the Literature (2007–2025)
https://doi.org/10.47606/ACVEN/PH0515
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Lizardo David Castro-Neyra1* https://orcid.org/0009-0007-4957-5445
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Ana Cecilia Martínez-Zumarán1 https://orcid.org/0009-0001-8908-2799
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María Elena Montesinos-Chávez1 https://orcid.org/0009-0003-3934-701X
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Ivette Pariente-Arenas1 https://orcid.org/0000-0002-1352-9160
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Flor Amparo Ticona-Oviedo1 https://orcid.org/0000-0002-8186-872X
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Recibido: 15/03/2026 Aceptado: 28/06/2026
RESUMEN
Pese a la evidencia acumulada sobre la influencia del vínculo docente-estudiante en los resultados educativos la formación inicial docente priorizó históricamente el dominio disciplinar y didáctico por encima de la dimensión relacional. La presente revisión narrativa, con orientación sistemática, sintetizó 35 estudios publicados entre 2007 y 2025, identificados mediante búsquedas en seis bases de datos indexadas y seleccionados conforme a las directrices PRISMA 2020. El análisis se organizó en cuatro categorías temáticas: marcos teóricos de la pedagogía relacional, competencia relacional y socioemocional en la FID, práctica reflexiva y dispositivos pedagógicos en el prácticum, y vínculo docente-estudiante en contexto. Los resultados reflejan que el campo dispone de marcos conceptuales articulados y de evidencia creciente sobre la eficacia de las intervenciones socioemocionales. A pesar de esto persiste una brecha entre los desarrollos teóricos y su traducción curricular en los programas de formación docente, siendo esta pronunciada en el ámbito regional. Se concluye que la formación relacional requiere trayectorias formativas longitudinales, dispositivos que promuevan la reflexión colectiva sobre los objetos concretos y también una reorientación curricular que reconozca la relacionalidad como condición estructural de la enseñanza.
Palabras clave: formación inicial docente; pedagogía relacional; competencia socioemocional; vínculo docente-estudiante; práctica reflexiva.
1. 1Escuela de Educación Superior Pedagógica Pública Arequipa
* Autor de correspondencia: lcastro@ispa.edu.pe
ABSTRACT
Despite the growing body of evidence regarding the influence of the teacher-student relationship on educational outcomes, initial teacher education has historically prioritized subject-matter and pedagogical expertise over the relational dimension. This systematic narrative review synthesized 35 studies published between 2007 and 2025, identified through searches of six indexed databases and selected in accordance with the PRISMA 2020 guidelines. The analysis was organized into four thematic categories: theoretical frameworks of relational pedagogy; relational and socioemotional competence in initial teacher education; reflective practice and pedagogical strategies in practicum settings; and the teacher-student relationship in context. The results indicate that the field possesses well-articulated conceptual frameworks and growing evidence regarding the effectiveness of socioemotional interventions. Despite this, a gap persists between theoretical developments and their curricular translation in teacher education programs, with this gap being particularly pronounced at the regional level. It is concluded that relational training requires longitudinal training pathways, pedagogical strategies that promote collective reflection on specific topics, and a curricular reorientation that recognizes relationality as a structural condition of teaching.
Keywords: initial teacher education; relational pedagogy; socio-emotional competence; teacher-student relationship; reflective practice.
INTRODUCCIÓN
La enseñanza es en su núcleo una práctica de encuentro, premisa esta desarrollada por Aspelin & Jonsson (2019) a través del marco PeRT (Pedagogical Relational Teachership), y que recoge un consenso que la investigación educativa consolidó durante las últimas dos décadas. Parte del supuesto que la calidad del vínculo entre el docente y el estudiante constituye la condición de posibilidad de su efectividad y no opera como un factor auxiliar del proceso de aprendizaje. No obstante, los programas de formación inicial docente en la región han tardado en incorporar esta premisa en sus diseños curriculares. Aspectos como el dominio disciplinar y las competencias didácticas, así como el conocimiento del currículo, continúan concentrando la mayor parte del tiempo formativo. La dimensión relacional aparece como una disposición actitudinal deseable pero no como una competencia que deba desarrollarse de forma intencional y sistemática.
Las consecuencias de esta omisión son rastreables en la evidencia reciente, por lo que Di Lisio et al. (2025a) señalaron que las relaciones positivas entre docentes y estudiantes predicen el compromiso académico y el rendimiento de manera sostenida, efecto que Di Lisio et al. (2025b) confirmaron en trayectorias longitudinales, con particular intensidad en poblaciones estudiantiles en situación de vulnerabilidad. En una síntesis de 27 revisiones sistemáticas, König et al. (2025), precisó que las intervenciones en formación inicial producían efectos moderados pero apreciables, aunque los efectos que alcanzan el aprendizaje real del estudiante resultan generalmente más débiles que los proximales sobre el propio docente en formación. Por tanto, la cadena formación-práctica-impacto no se cierra de manera automática. Algo se interrumpe en el tránsito entre el aula formativa y el aula real.
Las revisiones provenientes de América Latina hacen este diagnóstico más urgente y de acuerdo con Garay Alemany et al. (2023) la dimensión relacional aparece de forma implícita en los programas orientados a la diversidad, pero rara vez como un objeto explícito de formación. Paidican Soto & Arredondo Herrera (2025) confirmaron dicho patrón en los programas de formación de docentes de educación básica en Chile, donde la presión de las políticas estandarizadas actúa como un obstáculo adicional para la incorporación curricular de la relacionalidad. Miotto et al. (2022) añadieron que la integración tecnológica en la formación inicial reproduce la misma lógica observándose que se priorizan las herramientas por encima de los vínculos pedagógicos, perpetuando esto la omisión de lo relacional.
Esta revisión narrativa tiene una orientación sistemática y persiguió sintetizar la evidencia sobre la relacionalidad pedagógica en la formación inicial docente (FID), con el foco en tres dimensiones interdependientes que son las competencias emocionales y relacionales del futuro docente, los dispositivos pedagógicos que permiten desarrollarlas durante el prácticum, y el vínculo docente-estudiante como condición y resultado de la práctica relacional. La pregunta orientadora es: ¿qué sabe el campo sobre cómo formar docentes con competencia relacional y qué vacíos persisten en ese conocimiento? El objetivo general fue sintetizar la evidencia publicada entre 2007 y 2025 sobre la relacionalidad pedagógica en la FID, identificando convergencias, tensiones y líneas de investigación pendientes.
METODOLOGÍA
La investigación corresponde a una revisión narrativa con orientación sistemática, desarrollada conforme a las directrices de la declaración PRISMA 2020 (Page et al., 2021). Este enfoque combina la profundidad interpretativa de las revisiones narrativas con procedimientos sistemáticos de búsqueda, selección y análisis documental. A diferencia de las revisiones con metaanálisis, el objetivo fue generar una comprensión crítica e integradora de las convergencias, las tensiones y los vacíos.
La estrategia de búsqueda se inició a partir del artículo semilla de Aspelin & Jonsson (2019), cuya relevancia teórica y red de citación permitieron mapear el campo mediante la herramienta Connected Papers. Se realizaron búsquedas sistemáticas el 16 de mayo de 2026 en Scopus y Web of Science (n= 68), Taylor & Francis Online (n= 41), SciELO (n= 27), ERIC (n= 32), Google Scholar (n= 54) y repositorios complementarios (n= 61). Los descriptores empleados fueron “relational pedagogy”, “teacher education”, “teacher-student relationship”, “socio-emotional competence” y “relational competence”, junto con sus equivalentes en español, combinados mediante operadores booleanos. La gestión de referencias se realizó con Zotero.
Figura 1
Flujo de selección de estudios para la revisión narrativa (PRISMA 2020).
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Nota. Elaboración propia a partir de las directrices PRISMA 2020 (Page et al., 2021).
Los criterios de inclusión fueron: artículos científicos revisados por pares, relacionados con la relacionalidad pedagógica y la FID, publicados entre 2007 y 2025, disponibles en inglés o español. Se excluyeron aquellos artículos de divulgación, prepublicaciones y documentos sin acceso verificable al texto completo. De los 283 registros identificados, 42 duplicados fueron eliminados. Los 241 restantes pasaron por el cribado del título y resumen, con 156 exclusiones por la falta de pertinencia temática.
Los 85 artículos restantes fueron evaluados mediante una lectura completa, de los cuales 50 fueron descartados por no abordar explícitamente las interacciones relacionales en la FID o por insuficiencia metodológica. El corpus final comprendió 35 artículos, a los que se incorporaron dos trabajos fundacionales que fueron Hattie & Timperley (2007) y Grossman et al. (2009), por su influencia decisiva en el campo (ver Figura 1). El análisis del corpus se organizó en cuatro categorías temáticas definidas inductivamente: a. marcos teóricos y conceptuales de la pedagogía relacional; b. competencia relacional y socioemocional en la FID; c. práctica reflexiva, mentoría y dispositivos pedagógicos en el prácticum; y d. vínculo docente-estudiante, resultados educativos y FID en contexto. Los estudios se presentan por sus convergencias, y aspectos como tensiones y vacíos.
RESULTADOS
El análisis temático del corpus permitió identificar patrones recurrentes y líneas de diatriba que permean las cuatro categorías definidas. La tabla 1 sintetiza los 35 estudios incluidos con sus atributos metodológicos y temáticos. En la tabla 2 se presenta la comparación multidimensional entre las categorías y las dimensiones transversales del campo.
Marcos teóricos y conceptuales de la pedagogía relacional
El marco PeRT de Aspelin & Jonsson (2019), que se encuentra anclado en la filosofía del encuentro, define la relacionalidad situándola como su núcleo estructurante articulado en dimensiones como el encuentro genuino, la confirmación del otro y la reciprocidad asimétrica entre el docente y los estudiantes. Riddle & Hickey (2024) operacionalizaron este planteamiento en cuatro dimensiones que son la informalidad pedagógica, la interfaz relacional, el intercambio dialógico y la promulgación del encuentro. Hickey & Riddle (2023) han sido críticos al señalar que la pedagogía relacional puede convertirse en un significante vacío cuando se emplea retóricamente sin traducirse en actos pedagógicos verificables. Esta crítica resulta decisiva para la formación docente donde el lenguaje de la relacionalidad abunda en los documentos curriculares aunque en la práctica formativa apenas se considere (ver tablas 1 y 2).
La evolución posterior de Hickey et al. (2025) demostró que la relacionalidad puede exhibir resiliencia en contextos de crisis y que su efectividad depende también del clima relacional de la institución en su conjunto. Aportes anteriores como el de Grossman et al. (2009) tendieron el puente entre la teoría y el diseño curricular al proponer representaciones y aproximaciones de la práctica como herramientas para hacer observable cualquier competencia docente incluida la relacional. Más recientemente, Ewe & Fjelkner Pihl (2024) y Rangarajan (2025) cuestionaban la transferibilidad automática de estos marcos desde el Norte global hacia los contextos educativos que tienen condicionamientos culturales e institucionales distintos. El vacío persistente de la categoría reside en la escasa articulación entre los marcos multirrelacionales disponibles y su traducción curricular explícita en los programas de FID (ver tablas 1 y 2).
Competencia relacional y socioemocional en la FID
Los progresos medibles en la sensibilidad relacional reportados por Borremans et al. (2024) en una trayectoria longitudinal de tres años confirmaron que el diseño formativo que combinaba la intervención explícita, una práctica supervisada y una retroalimentación estructurada producía avances apreciables y duraderos. La revisión de Borremans et al. (2025) amplió esta lectura al mapa de programas socioemocionales disponibles al identificar los componentes que con mayor frecuencia se asocian a la efectividad. Cervellione et al. (2025) añadieron que la integración de dispositivos individuales como la atención plena con espacios grupales de supervisión reflexiva prolongaba la duración de los efectos más allá de la formación inicial (ver tablas 1 y 2).
En contraste, Ewe & Fjelkner Pihl (2025), cuestionaron la validez de los instrumentos utilizados para medir estas competencias señalando que la capacidad relacional no es un rasgo generalizable del docente, pues este se activa como una respuesta situada en microepisodios concretos, con especial demanda cuando se trabaja con estudiantes con síntomas del neurodesarrollo. Gidalevich & Mirkin (2024) destacaron que una intervención basada en la regulación emocional combinada con metacognición generaba efectos superiores a los de cada componente por separado. Añaden Keys et al. (2024) que las creencias previas sobre el aprendizaje socioemocional modulan la disposición de los futuros docentes a aplicar prácticas relacionales. Todo esto apunta a la necesidad de generar trayectorias formativas que atiendan también las representaciones implícitas del aprendiz (ver tablas 1 y 2).
Tabla 1
Matriz de síntesis de los estudios seleccionados (E01–E35)
|
Cód. |
Autoría/Año |
País |
Diseño |
Muestra |
Objeto analizado |
Cat. |
|
E01 |
Aspelin (2019) |
Suecia |
Conceptual/intervención |
Docentes en FID |
Competencia socioemocional en FID |
2 |
|
E02 |
Aspelin (2025) |
Suecia |
Estudio de caso |
Docentes en FID (ed. especial) |
Simulaciones virtuales con avatares |
3 |
|
E03 |
Aspelin & Jonsson (2019) |
Suecia |
Teórico |
— |
Marco PeRT de pedagogía relacional |
1 |
|
E04 |
Aspelin et al. (2024) |
Suecia |
Mixto |
Docentes en FID (ed. especial) |
Simulaciones con avatares en prácticum |
3 |
|
E05 |
Borremans et al. (2024) |
Bélgica |
Emp. |
Docentes en FID (preescolar/primaria) |
Trayectoria formativa 3 años en RDE |
2 |
|
E06 |
Borremans et al. (2025) |
Bélgica |
RS |
Programas de FID |
Intervenciones socioemocionales en FID |
2 |
|
E07 |
Catala (2024) |
Australia |
Estudio de caso |
Docentes en formación |
Blogs como dispositivo de práctica reflexiva |
3 |
|
E08 |
Cervellione et al. (2025) |
Italia |
RS |
Docentes/futuros docentes |
Recursos e intervenciones en competencia emocional |
2 |
|
E09 |
Fentim Darkwa et al. (2024) |
Ghana |
Estudio de caso |
Docentes en FID (contabilidad) |
Pedagogías interactivas en el prácticum |
3 |
|
E10 |
Dascalu et al. (2024) |
Rumania |
RS |
FID primaria/preescolar |
Práctica pedagógica en FID |
3 |
|
E11 |
Di Lisio et al. (2025a) |
España |
RS |
Estudiantes K-12 / docentes |
Relación docente-estudiante y resultados educativos |
4 |
|
E12 |
Di Lisio et al. (2025b) |
España |
RS |
Poblaciones estudiantiles vulnerables |
Efectos longitudinales de la RDE |
4 |
|
E13 |
Ewe & Fjelkner Pihl (2024) |
Intern. |
RS |
Educación superior |
Competencia relacional en educación superior |
1 |
|
E14 |
Ewe & Fjelkner Pihl (2025) |
Intern. |
Análisis microrelacional |
Docentes/estudiantes con síntomas de neurodesarrollo |
Competencia relacional situada |
2 |
|
E15 |
Garay Alemany et al. (2023) |
Chile |
RS |
Programas FID (enfoque diversidad) |
Dimensión relacional en FID orientada a la inclusión |
4 |
|
E16 |
Gidalevich & Mirkin (2024) |
Israel |
Emp. |
Docentes en FID (ed. especial) |
Regulación emocional y metacognición en FID |
2 |
|
E17 |
Grossman et al. (2009) |
EE. UU. |
Conceptual |
Programas de FID |
Redefinición de la práctica en formación docente |
1 |
|
E18 |
Hattie & Timperley (2007) |
Intern. |
Meta-análisis |
Estudiantes / docentes |
El poder de la retroalimentación en el aprendizaje |
3 |
|
E19 |
Hickey & Riddle (2023) |
Australia |
Conceptual |
Docentes |
Pedagogía relacional como significante vacío |
1 |
|
E20 |
Keys et al. (2024) |
Australia |
Quan |
Docentes en FID |
Creencias sobre el aprendizaje socioemocional |
2 |
|
E21 |
Li (2025) |
China |
Mixto |
Docentes en FID |
Práctica reflexiva para el desarrollo profesional |
3 |
|
E22 |
Longobardi et al. (2024) |
Italia |
Conceptual |
Investigadores del campo |
Perspectivas sobre la RDE en educación |
4 |
|
E23 |
Mamas & Trautman (2025) |
R. Unido/EE. UU. |
Mixto |
Estudiantes de primaria |
Dimensiones de la inclusividad relacional |
4 |
|
E24 |
Marmet (2023) |
EE. UU. |
Mixto |
Estudiantes universitarios |
Estrategias pedagógicas y construcción relacional |
4 |
|
E25 |
Marttila et al. (2024) |
Finlandia |
Emp. |
Docentes en FID (ECE) |
Intervención online de mentalización |
2 |
|
E26 |
Miotto et al. (2022) |
Brasil/España/Perú |
RS |
Programas de FID |
TIC y formación inicial docente |
4 |
|
E27 |
Nguyen et al. (2024) |
Dinamarca |
Mixto |
Docentes en formación/tutores |
Herramientas observacionales en prácticum |
3 |
|
E28 |
Orland-Barak & Wang (2021) |
Intern. |
RS |
Docentes en FID / tutores |
Mentoría en servicio de la FID |
3 |
|
E29 |
Paidican Soto & Arredondo (2025) |
Chile |
RS |
Programas FID (educación básica) |
Dimensión relacional en FID chilena |
4 |
|
E30 |
Rangarajan (2025) |
India |
Etnografía |
Escuela rural primaria |
Pedagogía relacional bajo presión evaluadora |
1 |
|
E31 |
Riddle & Hickey (2024) |
Australia |
Marco conceptual |
Educación inclusiva |
Marco de cuatro dimensiones de la pedagogía relacional |
1 |
|
E32 |
French et al. (2025) |
Australia |
Cualitativo |
Docentes de educación superior |
Pedagogía relacional post-COVID |
4 |
|
E33 |
Hickey et al. (2025) |
Australia |
Conceptual/empírico |
Comunidad escolar ampliada |
Pedagogía relacional de toda la institución |
4 |
|
E34 |
König et al. (2025) |
Alemania |
Síntesis de revisiones |
Programas FID (2010–2024) |
Efectividad de las intervenciones en FID |
2 |
|
E35 |
Sohdi (2025) |
R. Unido |
Investigación basada en diseño |
Programas de FID |
Articulación universidad-aula en FID |
3 |
Nota. FID= formación inicial docente; RDE= relación docente-estudiante; ECE= educación de la primera infancia; ed. especial = educación especial. Categorías: 1= Marcos teóricos; 2= Competencia relacional/socioemocional; 3= Práctica reflexiva/mentoría/dispositivos; 4= Vínculo docente-estudiante/contexto.
Práctica reflexiva, mentoría y dispositivos pedagógicos en el prácticum
La reflexión genuina requiere de estructuras de apoyo institucional que favorezcan el análisis compartido de la experiencia como muestra Li (2025), y no emerge de la disposición individual del futuro docente. El principio que subyace a esta categoría lo articularon Grossman et al. (2009) y Hattie & Timperley (2007) precisando en conjunto que el prácticum se convierte en espacio de aprendizaje cuando existe un ciclo intencional entre una actuación, la retroalimentación situada y el necesario reajuste reflexivo.
Nguyen et al. (2024) consideraron que el uso compartido de herramientas observacionales entre el mentor y el aprendiz favorecía un lenguaje común para reconocer eventos relacionales en tiempo real. Por otro lado, Catala (2024) documentó que los blogs como un recurso de escritura reflexiva terminan facilitando el tránsito desde la reflexión individual hacia la interacción comunicativa colectiva; por lo que lo decisivo no es solo reflexionar más, pues lo que transformaría la práctica sería reflexionar con otros y sobre otros objetos pedagógicos concretos.
Aspelin et al. (2024) y Aspelin (2025) exploraron el potencial de las simulaciones virtuales con avatares para entrenar la empatía y la escucha activa en condiciones de bajo riesgo. Sin embargo, ambos reconocen que la simulación no sustituye la complejidad de la sensibilidad contextual que demanda la práctica real. En situaciones como la señalada por Darkwa et al. (2024) en Ghana, la eficacia de los dispositivos pedagógicos dependería del capital pedagógico previo del futuro docente. Orland-Barak & Wang (2021) valoran la mentoría al decir que cuando está bien diseñada puede operar como puente entre la dimensión relacional teórica y su traducción en práctica docente auténtica. Otra vía es propuesta por Sohdi (2025) quien posiciona la investigación basada en diseño como una vía para adaptar los dispositivos formativos a realidades locales sin sacrificar el rigor metodológico.
Vínculo docente-estudiante, resultados educativos y FID en contexto
Di Lisio et al. (2025a, 2025b) establecieron que las relaciones positivas entre los docentes y los estudiantes predicen el compromiso académico con una consistencia que se mantiene a lo largo del tiempo y que varía según la trayectoria de vulnerabilidad del estudiante. Cuanto mayor es la adversidad acumulada más determinante resulta la calidad del vínculo. Advierten otros autores que los estudios transversales tienden a subestimar la bidireccionalidad y la dinámica temporal del vínculo por lo que se requieren perspectivas longitudinales y transculturales de mayor alcance (Longobardi et al., 2024).
En la síntesis más amplia metodológicamente del corpus analizado, König et al. (2025) piensan que los efectos proximales de las intervenciones en FID son mayores que los efectos distales sobre el aprendizaje y que no bastaría con desarrollar competencia relacional durante la formación, pues sería preciso asegurar que esa competencia se traduzca en prácticas de aula con impacto real en los estudiantes. Decisiones de rediseño pedagógico como el aula invertida o el aprendizaje basado en equipos también modifican la dinámica relacional de manera estructural (Marmet, 2023). Las revisiones de Garay Alemany et al. (2023), Miotto et al. (2022) y Paidican Soto & Arredondo Herrera (2025) convergen en un diagnóstico regional que indica que la dimensión relacional continúa siendo implícita o periférica en los programas latinoamericanos de FID, con independencia de que los marcos curriculares formales la mencionen o no.
Tabla 2
Análisis multidimensional de las cuatro categorías temáticas del corpus
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Dimensión de análisis |
Cat. 1: Marcos teóricos |
Cat. 2: Competencia relacional |
Cat. 3: Práctica reflexiva |
Cat. 4: Vínculo y contexto |
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Fundamento teórico |
Filosofía del encuentro; teoría de la práctica pedagógica multirrelacional |
Aprendizaje socioemocional; regulación emocional; metacognición |
Práctica reflexiva; retroalimentación; ciclo actuación-reajuste |
Ecología del aula; perspectiva longitudinal; inclusión |
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Tipo de evidencia predominante |
Estudios conceptuales, revisiones sistemáticas |
Cuasiexperimentales, longitudinales, revisiones |
Estudios de caso, mixtos, revisiones |
Revisiones, estudios longitudinales, mixtos |
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Principales convergencias |
Relacionalidad como condición estructural; riesgo de vaciamiento retórico |
Longitudinalidad e intencionalidad formativa como condiciones de eficacia
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Reflexión colectiva sobre objetos concretos como motor de cambio |
Efectos diferenciados según la vulnerabilidad estudiantil |
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Tensiones identificadas |
Transferibilidad cultural limitada de los marcos europeos y australianos |
Validez de los instrumentos de medición de la competencia relacional |
Condiciones institucionales difíciles de garantizar en contextos periféricos |
Brecha entre los efectos proximales y los distales sobre el aprendizaje |
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Vacío en América Latina |
Ausencia de marcos situados para la FID latinoamericana |
Escasez de programas longitudinales validados en la región |
Mentoría débilmente articulada en los programas de prácticum |
Dimensión relacional implícita o ausente en los diseños curriculares |
Nota. Las síntesis por celda derivan del análisis cualitativo del corpus completo (E01–E35). Cat.= categoría temática emergente. Los patrones descritos son recurrentes en más del 60 % de los estudios de cada categoría.
DISCUSIÓN
La revisión permite precisar el vacío de conocimiento que justificó su realización centrado este en la carencia de marcos comparativos capaces de articular, de manera simultánea, los desarrollos teóricos de la pedagogía relacional con la evidencia sobre su traducción curricular en los programas de FID, particularmente esto en el contexto latinoamericano entre 2007↔2025. Las síntesis previas habían abordado componentes aislados del campo como la competencia socioemocional, la mentoría o el vínculo docente-estudiante, pero ninguna los había integrado bajo el eje común de la relacionalidad pedagógica en la formación inicial, prestando atención explícita a la dispersión metodológica del corpus y a la especificidad del contexto regional.
La primera convergencia que atraviesa manera axial las cuatro categorías es la longitudinalidad como condición de eficacia. La evidencia acumulada desde la trayectoria de tres años documentada por Borremans et al. (2024) hasta la síntesis de König et al. (2025) indica que la competencia relacional no se desarrolla adecuadamente cuando se concentra en un curso aislado o en una fase del prácticum. Por el contrario, la relacionalidad debe concebirse como eje transversal que articula cada fase del programa demandando así una reorientación curricular de envergadura y voluntad institucional sostenida.
La segunda concurrencia detectada concierne a los objetos concretos de reflexión. La literatura exhibe los cambios en la práctica docente que emergen cuando la reflexión se apoya en mediadores observables tipo herramientas de registro, videos de clase, blogs o simulaciones. Nguyen et al. (2024) y Catala (2024) ilustraron este punto con nitidez señalando que lo que transforma la práctica reside en reflexionar con otros y sobre situaciones pedagógicas específicas. La propuesta de Grossman et al. (2009) de descomponer la práctica en representaciones verificables ofrece el marco operacional más transferible para este diseño.
La última remite a la contextualidad de la competencia relacional, que basada en Ewe & Fjelkner Pihl (2025) y Rangarajan (2025) refleja que la capacidad relacional no es transferible sin mediaciones culturales e institucionales puesto que se aprende y se activa en situaciones concretas y dentro de entornos específicos. Esto cuestiona la aplicación directa de dispositivos foráneos concebidos en Europa del Norte o Australia hacia los programas latinoamericanos, y refuerza la propuesta de Sohdi (2025) de desarrollar enfoques de investigación basados en diseños que sean sensibles al contexto local.
Un aspecto que la revisión no resuelve plenamente es la coexistencia de dos agendas todavía poco articuladas entre sí. Se tiene la que acumula evidencia sobre qué intervenciones producen efectos apreciables y aquella que problematiza la validez conceptual de las categorías e instrumentos con que se mide la competencia relacional. Mientras ambas posturas no dialoguen con mayor profundidad el campo seguirá avanzando de manera fragmentada.
Entre las limitaciones del estudio cabe señalar la concentración geográfica del corpus en Europa del Norte, Australia y los Estados Unidos, con una presencia latinoamericana restringida a trabajos de síntesis. La exclusión de investigaciones centradas en docentes en ejercicio impide contrastar los efectos de la FID con los del desarrollo profesional continuo. Dichas limitaciones señalan el contorno de una agenda de investigación regional todavía pendiente.
CONCLUSIONES
La revisión narrativa demostró que la competencia relacional en la FID es entrenable. También que es contextualmente situada y dependiente de condiciones institucionales que van más allá de la voluntad individual del docente en formación. La evidencia examinada indicó que los programas formativos producen progresos medibles cuando articulan la continuidad temporal, una retroalimentación estructurada y se estimula la reflexión colectiva sobre los objetos pedagógicos concretos.
La brecha identificada entre el acervo conceptual disponible y su traducción curricular en los programas latinoamericanos responde a condiciones estructurales que incluyen la presión de las políticas estandarizadas y la insuficiencia de los recursos destinados a la mentoría; pero de igual forma a la ausencia de definiciones curriculares explícitas que reconozcan la relacionalidad como eje formativo.
En lo pedagógico, las implicaciones apuntan a la incorporación de la relacionalidad como componente estructural y no periférico de la FID. Esto podrí ser mediante trayectorias formativas longitudinales que articulen la teoría de la pedagogía relacional con los dispositivos situados de práctica reflexiva. Institucionalmente, los programas de FID latinoamericanos requieren de definiciones curriculares explícitas que traten el vínculo docente-estudiante como una condición estructural de la enseñanza y no como un simple atributo deseable del buen docente.
La pregunta que esta revisión deja abierta atañe a los mecanismos institucionales mínimos de política educativa, pasando por la mentoría y la evaluación formativa capaces de asegurar que la competencia relacional desarrollada en la formación inicial persista y se active en las aulas de los sistemas educativos de la región.
REFERENCIAS
Aspelin, J. (2019). Enhancing pre-service teachers’ socio-emotional competence. International Journal of Emotional Education, 11(2), 78–90. https://eric.ed.gov/?id=EJ1213620
Aspelin, J. (2025). Using virtual simulations with avatars to train pre-service special needs teachers’ relational competence: Possibilities and limitations. Cogent Education, 12(1), Article 2457290. https://doi.org/10.1080/2331186X.2025.2457290
Aspelin, J., & Jonsson, A. (2019). Pedagogical relational teachership (PeRT): A multi-relational perspective. International Journal of Inclusive Education, 23(10), 1033–1044. https://doi.org/10.1080/13603116.2019.1581280
Aspelin, J., Lindberg, S., Östlund, D., & Jonsson, A. (2024). Preservice special educators’ relational competence in virtual simulations with avatars. The Teacher Educator, 59(4), 471–489. https://doi.org/10.1080/08878730.2024.2385381
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