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DESARROLLO DE LAS HABILIDADES SOCIALES EN NIÑOS Y NIÑAS DE LA COMUNIDAD PAMPA BLANCA, PAMPAS –TAYACAJA – HUANCAVELICA
Development Of Social Skills In Children Of The Pampa Blanca Community, Pampas –Tayacaja - Huancavelica
https://doi.org/10.47606/ACVEN/PH0092 |
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Salvatore Gullo Rodríguez 1* https://orcid.org/0000-0002-1186-7537
Recibido: 09 septiembre 2021/ Aprobado: 08 enero 2022 |
Las habilidades sociales de un individuo comprenden un conjunto de destrezas y capacidades diversas y específicas; que conllevan a unas relaciones interpersonales y socioemocionales saludables y armónicas a lo largo de su vida, encaminándolo de esa manera a una buena convivencia y su desempeño en la sociedad. El estudio tuvo como fin determinar el desarrollo de las habilidades sociales en los niños y niñas de la comunidad Pampa Blanca-Pampas-TayacajaHuancavelica. La metodología empleada se basó en el enfoque cuantitativo, siendo un proyecto factible no experimental con un nivel descriptivo. La muestra estuvo integrada por 48 infantes, con una distribución demográfica de 22 niños y 26 niñas entre 10 y 12 años, de una población de 126 niños aproximadamente. La técnica de recolección de datos fue la encuesta y su instrumento el cuestionario. Los resultados determinaron que la muestra alcanza niveles moderados y altos en las dimensiones seleccionadas para el estudio. Concluyendo, la necesidad de reforzar conductas positivas y fomentar actividades que favorezcan las buenas relaciones en los niños, niñas y adolescentes.
Palabras clave: Habilidades sociales, habilidades avanzadas, sentimientos, agresión, niños y niñas.
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1. Universidad Nacional del Centro del Perú. Huancayo-Perú
* Autor de correspondencia: salvatoregullor@gmail.com
An individual's social skills comprise a set of skills and diverse and specific capacities; that lead to relationships healthy and harmonious interpersonal and socio-emotional relationships throughout their life, directing it in this way to a good coexistence and its performance in society. The purpose of the study was to determine the development of the social skills in the boys and girls of the Pampa Blanca community Pampas-Tayacaja-Huancavelica. The methodology used was based on the quantitative approach, being a feasible non-experimental project with a descriptive. The sample consisted of 48 infants, with a distribution demographic of 22 boys and 26 girls between 10 and 12 years old, from a population of 126 children approximately. The data collection technique was survey and its instrument the questionnaire. The results determined that the sample reaches moderate and high levels in the selected dimensions for the study. In conclusion, the need to reinforce positive behaviors and promote activities that promote good relationships in children and teenagers.
Keywords: Social skills, advanced skills, feelings, aggression, boys and girls.
Las habilidades sociales son conductas que se aprenden y permiten tener buenas relaciones sociales con las personas que nos rodean. En el caso de los niños, como bien señala Bandura (1987), las aprenden tomando como modelo a las personas que tienen un significado en su entorno. Los padres son los primeros ejemplos que los niños eligen seguir, llegando a imitar las conductas de estos. Lo fundamental y básico se repite y estas habilidades son las que promueven el desarrollo en diversas dimensiones. Por eso, numerosas naciones hacen esfuerzos por evaluar, analizar, desarrollar e implementar programas para favorecer el desarrollo adecuado de las mismas. En ese sentido, al plantear la evaluación de estas habilidades en niños de 10 a 12 años de la comunidad Pampa Blanca, Pampas-Tayacaja-Huancavelica, nos permite un espacio que hasta la fecha no contaba con una revisión específica de este aspecto, aprovechando analizar las diferencias entre ambos géneros para poder determinar factores que repercutan en las conductas futuras y donde se puedan implementar programas de desarrollo de las habilidades sociales en todos sus contextos.
La preocupación por plantear el estudio es la existencia de indicadores de riesgo psicosocial en el Perú, específicamente en la población adolescente. Según la encuesta realizada por el Instituto Nacional de Estadística e Informática-INEI (2015) y el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (2011), se observó que 75 de cada 100 niños y niñas han sido víctimas de violencia física y psicológica por parte de sus compañeros. La muestra es el impacto que tienen la violencia y las adicciones, comprendidas como conductas carentes de habilidades sociales e impulsividad, presentes principalmente en los jóvenes.
Por otro lado, señala que en lo que va del año la tasa de delincuencia juvenil ha ido en aumento. Esta problemática también se percibe a nivel regional, donde 228 casos de violencia ocurridos en los colegios de la Región Junín y Huancavelica, fueron registrados en la plataforma del Sistema Especializado de Violencia Escolar SISEVE (2017).
Otro aspecto preocupante es la edad reproductiva de los jóvenes, ya que no existe la madurez ni física ni psicológica para enfrentar todo lo concerniente a la crianza, manutención y formación de un hijo. Cabe resaltar que durante el año 2010, mujeres entre 15 a 19 años activas sexualmente, lo que representó un 77,5% de las jóvenes, confirmaron no haber utilizado método anticonceptivo alguno.
Asimismo, el Ministerio de Salud-MINSA (2018), encontró que el 97% de la población joven fue infectado por VHI, éstos con edades entre 15 y 25 años, a causa del sexo sin protección, resultando entre 1.100 a 1.200 muertes por año. (Pun, 2015). Igualmente, el Instituto Nacional de Estadística e Informática-INEI (ob. cit.), en una investigación respecto a la maternidad temprana, indicó que en los últimos 14 años, creció en un 1% el número de adolescentes que ya son madres y 0,6% las que quedan embarazadas por primera vez. El embarazo precoz en jóvenes de 15 años subió de 1,0% a 1,9%, entre el 2000 y 2014.
Estos indicadores de riesgo psicosocial pueden asociarse a diversas variables, tales como la autorregulación emocional, el soporte social y la impulsividad. Sin embargo, una de las variables que más ha mostrado correlación con este riesgo es el nivel de desarrollo de las habilidades sociales.
Las habilidades sociales responden a un conjunto de conductas que permiten al individuo desarrollarse en un contexto individual o interpersonal expresando sentimientos, actitudes, deseos, opiniones o derechos de un modo adecuado a la situación.
Ahora bien, la época actual se ha caracterizado por un drástico cambio en la manera de relacionarnos, si bien la tecnología favorece que la comunicación a distancia sea fácil y frecuente, por otro lado ha reducido las interacciones personales, lo que ha originado que niños y niñas presenten mayores dificultades para desarrollar la inteligencia social que conlleva el no saber manejar de manera adecuada las habilidades sociales.
Es de resaltar que en las habilidades sociales se manifiestan las conductas o destrezas sociales específicas, requeridas para ejecutar competentemente una tarea de índole interpersonal, con incidencia hacia los demás. Actualmente, la presencia de niños y niñas involucrados en problemas de violencia, drogadicción, pandillas y delincuencia, cada vez es mayor, presentando un déficit en su comportamiento social.
Las habilidades sociales han mostrado asociación estadística con diversos factores de bienestar, tales como satisfacción con la vida, procesos de comunicación, Psicopatología, Resiliencia, Funcionalidad familiar y agresividad (Malinauskas et al, 2014; Betancourth et al,2017; Von Hohendorff et al, 2013; Mariuccia y Donayre, 2016; Esteves-Villanueva et al, 2020; Estrada, 2019).
De allí se desprende la necesidad de evaluar los niveles de habilidades sociales, sobre todo en comunidades que no acceden a servicios de salud mental, en correspondencia con los lineamientos de política sectorial en salud mental, que literalmente menciona el Ministerio de Salud-MINSA (ob. cit.):
La investigación es esencial para la implementación y evaluación de los presentes lineamientos de política. Son fundamentales los estudios sobre los problemas de salud mental, los procesos de implementación, los resultados y el impacto de las intervenciones. Asimismo, resulta necesario investigar desde la salud mental positiva para identificar factores salutíferos que deben ser promovidos (p.27).
Adicionalmente, se sugiere hacer una comparación, según sexo, ya que es una variable diferencial según diversas investigaciones (Betancourth et al, ob. cit.; Malinauskas et al, ob. cit., García-Terán et al, 2014).
Determinar el desarrollo de las habilidades sociales en los niños y niñas de la comunidad Pampa Blanca, Pampas-Tayacaja-Huancavelica, 2020.
Se considera para tal efecto, la descripción de las habilidades sociales avanzadas, de aquellas relacionadas con los sentimientos, las alternativas a la agresión y la diferencia entre ellas según el género, en los niños y niñas de la comunidad de Pampa Blanca, Pampas-Tayacaja-Huancavelica.
Por consiguiente, es importante indagar sobre el nivel de desarrollo y manejo de las habilidades sociales entre dichos infantes, ya que a partir de ese diagnóstico, se podrá predecir la reacción y comportamiento en espacios que forman parte de su cotidianidad. E igualmente, para planificar o elaborar programas institucionales específicos que fortalezcan las habilidades y que resulten más eficaces, que aquellos programas generales que se suelen incorporar en los centros educativos de nuestra región.
Específicamente, ayudará a los docentes en la formación y perfeccionamiento en temas de competencias, desarrollo personal y social, siendo de utilidad para las autoridades educativas, dado que les proveerá información que puedan generar estrategias, programas y/o talleres en beneficio de la población, potenciando el desarrollo de las habilidades sociales, de modo que estimule el desarrollo integral de los niños y niñas, permitiendo que afronten con éxito situaciones en el ámbito social, escolar y familiar.
Para la Dirección Regional de Educación de Huancavelica (2022), es de gran utilidad dicho estudio, ya que proporciona información sobre la incidencia del bajo nivel de desarrollo de las habilidades sociales, con el propósito de implementar estrategias de abordaje psicosocial en el ámbito educativo y social, creando un espacio apropiado para el desarrollo de los niños y niñas en edad escolar de la región y orientando las conductas a lo largo de sus vidas, logrando disminuir problemas familiares, escolares y sociales, hasta donde alcance la incidencia de las estrategias.
En este sentido, Malinauskas et al, (ob. cit.), realizaron un investigación en 459 estudiantes universitarios de Lituania, con edades comprendidas entre 14 y 21 años, disgregados en 234 mujeres y 225 hombres. Se evaluaron las habilidades sociales y encontraron que las femeninas puntuaron más alto en los niveles de habilidades sociales que los hombres. Adicionalmente, mostraron una asociación entre habilidades sociales y satisfacción de vida, aunque esta fue débil.
Por su parte, García-Terán et al (ob. cit.), publicaron un artículo acerca de las diferencias de género en habilidades sociales en estudiantes Universitarios de Argentina. Este estudio enfatiza la diferencia en puntajes, en habilidades para el abordaje afectivo sexual, alto en los varones, y en las mujeres un puntaje alto en habilidades conversacionales, de oposición asertiva, empatía y de expresión de sentimientos positivos.
En el mismo orden de ideas, Betancourth et al (ob. cit.), en su estudio acerca de las Habilidades sociales relacionadas con el proceso de comunicación en una muestra de adolescentes, encontraron niveles de habilidades sociales por encima de la media y una diferencia significativa con respecto a la variable género, siendo las mujeres las que muestran niveles más altos en estos estándares de comportamiento, lo que corrobora la coherencia del estudio en la cual se denotan diferencias significativas entre ambos géneros.
Asimismo, Monzón (2014) tuvo como objetivo determinar cuáles eran las habilidades sociales que poseen los jóvenes entre 14 y 17 años de edad, institucionalizados para poder crear un programa de desarrollo de habilidades sociales. Los resultados revelaron que en los adolescentes institucionalizados predominan tanto las habilidades sociales básicas como las avanzadas, tales como: escuchar, formular una pregunta, dar las gracias, presentarse, pedir ayuda, participar, seguir instrucciones, resolver el miedo, auto-recompensarse, pedir permiso, negociar, empezar el auto-control, defender los propios derechos, responder al fracaso, hacer frente a las presiones de grupo, tomar decisiones, establecer un objetivo, resolver los problemas según su importancia, tomar una decisión y concentrarse en una tarea.
Sin embargo, un 76.67% se autocalificó dentro de un rango deficiente en las habilidades para expresar los sentimientos, concluyendo que debido al entorno en el cual se han desarrollado, este aspecto se ha visto principalmente afectado.
En este aspecto, González-Fragoso et al (2012) realizaron un Programa de intervención para el desarrollo de habilidades sociales en niños institucionalizados. El diseño partió de un pre test y pos test, con el objetivo de comprobar los efectos de un programa para desarrollar habilidades sociales en niños institucionalizados y su impacto sobre variables psicológicas como depresión, autoestima y ansiedad. Concluyendo que los niños de ambas condiciones incrementaron significativamente su nivel de habilidad social, además de reducir síntomas depresivos en el grupo experimental.
Por su parte, Bujaico-Perales y Gonzales-Gaspar (2016) realizaron un estudio sobre las Estrategias de Enseñanza Cooperativa, Rompecabezas e Investigación Grupal e Investigación Cuantitativa en el Desarrollo de Habilidades Sociales en Quinto Grado de Educación Primaria en una I.E.P. de Canto Grande-Perú. Se obtuvo que las estrategias de enseñanzas mencionadas, lograran el desarrollo de las habilidades sociales en los niños de dicha institución, ofreciendo a los estudiantes la capacidad de desarrollar diversas habilidades sociales que favorecieron sus relaciones interpersonales.
De igual manera, Cieza-Arteaga (2016) referente al Nivel de desarrollo de habilidades sociales en los adolescentes de secundaria de la Institución Educativa Industrial Santiago Antúnez de Mayolo N° 3048, obtuvo como resultado, un nivel promedio alto entorno a las habilidades sociales.
Asimismo Mariuccia y Donayre (ob. cit.), en Lima, realizaron un estudio sobre la relación entre la resiliencia y las habilidades sociales en un grupo de adolescentes de ambos sexos, cuyas edades estaban entre los 10 y 12 años, resultando que la mayoría poseen habilidades sociales en nivel medio y de la misma manera, en cada una de sus dimensiones, básicas, avanzadas, alternativas a la agresión, relacionadas a los sentimientos, para enfrentar el estrés y la planificación. Además, obtuvieron que no había asociación significativa entre la resiliencia y las habilidades sociales globales. Solo se encontró una asociación significativa entre la empatía y las habilidades sociales.
Por su parte, Esteves-Villanueva et al (ob. cit.), en su investigación tuvieron como objetivo identificar la relación entre habilidades sociales en adolescentes y funcionalidad familiar, encontrando que la asertividad es la habilidad más desarrollada, a diferencia de la comunicación, en la cual se evidencian dificultades. En cuanto a la autoestima y toma de decisiones son habilidades que se encuentran en nivel promedio.
Finalmente, Estrada (ob. cit.), publicó una investigación referente a las habilidades sociales y la agresividad de los estudiantes del nivel de secundaria. Indicando los resultados que el 49% de los estudiantes presentaron un nivel promedio en el desarrollo de sus habilidades sociales. La investigación es un antecedente importante, ya que muestra niveles generales de habilidades sociales en una muestra similar a la abordada en el presente estudio.
El concepto de habilidad proviene del término latino habilitas y hace referencia a la capacidad y disposición para algo. Según el Diccionario de la Real Academia Española (2021), la habilidad se refiere a cada una de las cosas que una persona ejecuta con gracia y destreza, ingenio, disimulo y maña. En este sentido, puede ser una aptitud innata o desarrollada, lo que hace suponer que la práctica, el entrenamiento y la experiencia permiten que un sujeto logre mejorar dichas habilidades.
Por consiguiente, el término habilidad, de acuerdo con el modelo psicológico de la modificación de la conducta, se emplea para expresar que no es un rasgo de la personalidad, sino un conjunto de comportamientos aprendidos y adquiridos.
Es evidente que las habilidades sociales son un conjunto de conductas que permiten al individuo desarrollarse en un contexto individual e interpersonal, expresando sentimientos, actitudes, deseos, opiniones o derechos de un modo adecuado a cada situación, lo que posibilitan su capacidad de resolución de problemas inmediatos y la disminución de problemas futuros, en la medida que el individuo respete las conductas de los otros.
En este sentido, las habilidades sociales responden a una serie de conductas de intercambio con resultados favorables, que dotan a la persona que las posee de una mayor capacidad para lograr los objetivos.
Al respecto Cásares-Monjas (1998) describen que las habilidades sociales en la infancia son “las conductas necesarias para interactuar y relacionarse con los iguales y con los adultos de forma efectiva y mutuamente satisfactoria” (p.18). De igual forma Pérez (2000), resalta que las habilidades sociales en la actualidad siguen abarcando diferentes instituciones y áreas laborales.
El primer estudio sistemático, de las habilidades sociales, considerado como el más importante, es el de Salter (1949),sobre la Terapia de los reflejos condicionados, el cual describe seis técnicas para aumentar la expresividad de las personas, mencionando: “La expresión verbal de las emociones, la expresión facial de las emociones, el empleo deliberado de la primera persona al hablar, el estar de acuerdo cuando se reciben cumplidos o alabanzas, el expresar desacuerdos, la improvisación y actuación espontáneas” (p.1).
En el mismo orden de ideas, Wolpe (1958) aportó en su obra Psicoterapia por inhibición recíproca, el término Conducta Asertiva, la cual pasaría a ser sinónimo de habilidades sociales; éste señalaba que el término asertivo refería a las conductas más o menos agresivas, pero también a la expresión externa de sentimientos de amistad, cariño y otros distintos de la ansiedad. No obstante, se centró en la expresión de sentimientos negativos como la expresión de molestia y enfado. En tanto, la Real Academia de la Lengua Española (ob. cit.), refiere como asertivo a la manera de expresar la opinión de manera firme.
Cabe señalar que en Europa, se plantearon emplear el Entrenamiento en Habilidades Sociales, es decir en conductas no verbales y en el desarrollo de una amplia gama de habilidades sociales. El interés de estos últimos por el contexto tanto situacional como social y cultural es evidente.
En el nivel educativo, también se ha estudiado la práctica de las habilidades sociales en niños y su relación con la autoestima, el rendimiento académico y el auto concepto, en el caso de padres y profesores o adolescentes (Goldstein et al, 1989).
Según el estudio de Cásares-Monjas (ob. cit.), este reafirma la importancia de las funciones de las habilidades sociales en las interrelaciones entre sujetos. En este sentido, es relevante conocerse a sí mismo y a los demás, para tener definida su identidad, al compararse con otros, según el contexto o relación social.
Igualmente, es importante el conocimiento social que debe poner en práctica al relacionarse con los otros, es decir, la reciprocidad entre lo que se da y lo que se recibe, bien sean sentimientos, conocimientos, empatía, cooperación, negociaciones y acuerdos.
Las habilidades sociales expresan el autocontrol y la autorregulación, como agentes de control reforzando o castigando determinadas conductas. Asimismo, manifiesta apoyo emocional entre iguales, porque contienen afectos positivos, otorgando sentimientos de bienestar.
Otro aspecto importante es el aprendizaje del rol sexual y de valores, debido a que encontramos niños/as con problemas y dificultades de habilidades sociales, entre ellos los pasivos y no asertivos, los rechazados, o agresivos, los cuales presentan un auto concepto negativo y baja autoestima, lo que genera sentimientos de soledad e insatisfacción social, con niveles más altos de ansiedad social y conductas depresivas, por lo general renuncian a reivindicar sus derechos o los hacen valer por medio de conductas agresivas.
TEORÍA DE HABILIDADES SOCIALES, SEGÚN GOLDSTEIN.
En su Teoría, Goldstein (ob. cit.) señala que las habilidades sociales se tratan como un conjunto de habilidades y capacidades, clasificadas en: habilidades sociales básicas, avanzadas, relacionadas con los sentimientos, alternativas a la agresión, para hacer frente el estrés y de planificación, precisando a cada una tenemos: Las Habilidades Sociales Básicas: son esenciales para el funcionamiento del grupo, se manifiestan en el escuchar, iniciar y mantener una conversación, formular preguntas, dar las gracias, presentarse, presentar a otras personas, hacer cumplidos; éstas se aprenden durante los primeros años de vida.
Las Habilidades avanzadas: incrementan un nivel avanzado de interacción social, se evidencia con el participar, dar y seguir instrucciones, disculparse y convencer a los demás; éstas se van incorporando durante la etapa escolar y serán las competencias necesarias para su desempeño en el futuro.
Las Habilidades relacionadas con los sentimientos: hacen referencia a la comprensión y expresión de sus propios sentimientos y el de los demás, del afecto y el enfado hacia el otro, el cómo enfrenta el miedo y el autorrecompensarse; se refleja cuando el niño pasa de ser egocéntrico a considerar el punto de vista de los demás, desarrollando su nivel de empatía.
Las Habilidades alternativas a la agresión: destacan el empleo del autocontrol, la defensa de sus derechos, responder a las bromas, evitar problemas con los demás y no entrar en peleas, pedir permiso, compartir algo, ayudar a los demás, negociar; estas habilidades se hacen imprescindibles en la adolescencia y a lo largo de su vida, debido a los nuevos retos que deben enfrentar al socializar cada vez con grupos nuevos (escuela, universidad, trabajo, familia, sociedad).
Las Habilidades para hacer frente al estrés: se refieren al nivel para responder al fracaso, a las persuasiones, enfrentarse a mensajes contradictorios, prepararse para conversaciones difíciles y hacer frente a presiones de grupo, destacando la capacidad para formular y responder a una queja, demostrar espíritu deportivo tras un juego, resolver la vergüenza, arreglárselas cuando lo/a dejan de lado, defender a un/a amigo(a), responder a una acusación, etc.
Las Habilidades de planificación: implican la toma de decisiones, establecer objetivos, resolver los problemas según su importancia y concentrarse en una tarea, tomar la iniciativa, discernir sobre la causa del problema, determinar las propias habilidades, recoger información, que permitirán que sea capaz de planificar y establecer metas a corto, mediano y largo plazo, relacionándolo con su proyecto de vida. (Mariucciay Donayre, ob. cit:; Goldstein, ob. cit.).
En estudios publicados por la UNICEF (2011), se reflexiona acerca de dónde inicia y termina la adolescencia, ya que con precisión es difícil establecerlo, debido a tres factores: Primero, la madurez física, emocional y cognitiva, la cual depende de la manera en que cada individuo experimenta este período de vida. Segundo, debido a las variaciones legales de cada país sobre la edad mínima para realizar actividades consideradas propias de los adultos: votar, casarse, consumir alcohol, etc. Finalmente, porque, independientemente de lo que dicten las leyes acerca del punto que separa la infancia y la adolescencia de la edad adulta, innumerables adolescentes y niños de todo el mundo practican estas actividades.
Es así como Fasick (1994) señala que la adolescencia consiste más en un proceso, en una etapa de transición que un estadio con límites temporales fijos. Resulta ser una etapa de transición, de una búsqueda de una razón existencial, de independencia y madurez, de saber lo que se quiere, saber lo que se tiene y saber a dónde va, por ende, la madurez se toma como el fin de esta etapa llamada adolescencia (Sordo, 2009).
De allí se puede inferir que es necesario destacar los cambios biológicos en la adolescencia, los cuales se expresan en el aspecto físico así como en el aumento de la producción de hormonas femeninas, masculinas y la maduración de los ovarios, los testículos, cambios orientados a la iniciación de una posterior vida sexual, en la que la producción de estas hormonas entre hombres y mujeres puede llegar a ser diferente, bien sea estable o variable entre los géneros. (Luengo-Charath et al, 2012).
Sin embargo, el desarrollo biológico del adolescente no se limitará a los aspectos ya mencionados, sino también a aquellos que involucran a la maduración cerebral como eje principal de sus impulsos. Estudios han demostrado que las zonas cerebrales que maduran más tardíamente están asociadas con funciones al razonamiento, la planificación, y la capacidad de control de impulsos; de ahí que muchos de los problemas relacionados con determinadas conductas de riesgo en la adolescencia puedan estar asociadas a esta tardía maduración (Iglesias-Diz, 2013).
En cuanto al Desarrollo cognitivo, el adolescente experimentará como una necesidad de razonar espontáneamente, y en la cual conseguirá una gran satisfacción. Sin embargo, al no adquirir aún la suficiente autocrítica, en ocasiones, se involucra en discusiones, de las cuales va adquiriendo las herramientas para madurar (Ausubel & Ausubel, 1966).
Apoyándose en los aportes de Piaget, Kuhn (1979) señala que el adolescente desarrolla la capacidad de razonamiento, como objeto a su propio pensamiento y reflexiona acerca de sí mismo, considerando no sólo una respuesta posible a un problema, sino varias posibilidades a la vez. Esto produce la distinción entre verdad y falsedad, lo que le permite evaluar pensamientos y lo hace ser crítico y conflictivo, asumiendo esto como egocentrismo, especialmente en la etapa inicial de la adolescencia (Frankenberger, 2004). De esta forma, el adolescente pensará que todos los que le rodean están pendientes de su conducta y apariencia, lo que podría creerse único y especial, no sujeto a leyes naturales que afecten a los demás.
El Desarrollo emocional en el adolescente, se expresa en comportamientos incoherentes e imprevisibles, explosiones afectivas intensas, pero superficiales; pero sobre todo por impulsividad (Horvath & Zucherman, 1996), la cual se caracteriza por tener episodios reactivos emocionales y comportamientos impulsivos, que generan ansiedad y son difíciles de modular.
A esto se añade que la adolescencia es una etapa de separación e individualización. Esto supone la configuración de una identidad propia, la búsqueda del concepto de sí mismo, así como dejar los lazos de dependencia infantil (Diaz-Sánchez, 2006). La identidad es la experiencia interna de ser nosotros mismos en forma coherente y continua, a pesar de los cambios internos y externos que enfrentamos en nuestras vidas. Se reestructuran escalas de valores, ideales, metas y se decide una vocación. En esta etapa, se intenta progresivamente separarse de las figuras parentales, lo cual se expresa en conductas cuestionadoras de los padres, oposicionismo y negativismo. Esta rebeldía hacia los padres es contradictoria con el sometimiento a las normas de su grupo de pares, a las que el adolescente no se atreve a oponerse. Cabe señalar que no todos los adolescentes desarrollan conductas oposicionistas.
El Desarrollo social condiciona el paso de la vida familiar a la inserción autónoma en el medio social y el alcance de asumir una independencia que lo exprese personalmente y dirigirse hacia metas que tengan consonancia con sus habilidades (Rageliené, 2016).
Es por ello que las habilidades sociales son fundamentales para el desarrollo social de los adolescentes, lo que a nivel general implica las interacciones y relaciones con pares del mismo sexo y sexo opuesto; pero que específicamente abarca diversos puntos. Entre ello se mencionan algunos como: Desarrollar juicio moral y valores sociales, mejorar o mantener la autoestima, promover competencias interpersonales y comportamientos sociales de adultos, desarrollar juicios independientes con respecto a la familia, desarrollar actitudes hacia la sexualidad, intereses y roles sexuales, entre otras.
Se ha evidenciado que durante el desarrollo de las habilidades sociales en adolescentes, se han presentado diversas problemáticas: Englander-Golden et al (1986) a través del programa SayitStraight(SIS) basado en una combinación de entrenamiento en comunicación, toma de decisiones y habilidades asertivas, utilizaron dicho programa para generar situaciones de role-play donde adolescentes querían decir no, al uso de alcohol, pero experimentaban dificultades; o deseaban hablar con un amigo que estaba usando drogas. El programa les ayudó a entrenar diversos estilos de comunicación: pasivo, agresivo, asertivo. Al finalizar, recibieron un feedback sobre sus mensajes verbales y no-verbales. Estos programas de habilidades sociales en adolescentes y el control de problemas de ira y comportamiento agresivo han aportado para modificar comportamientos en situaciones difíciles (Roweton, 1992).
Con respectos a las alteraciones del desarrollo, se ha evidenciado que adolescentes con retardo mental de moderado a severo, pueden aprender habilidades de conversación (Wildman et al, 1986). Los objetivos iniciales han sido básicos, como: mantener contacto visual, mantener una tarea y un lugar en un asiento. De la misma forma, adolescentes con autismo, dificultades visuales y auditivas han sido instruidos en habilidades sociales a través del role-playing, instrucciones, feedback, modelamiento y reforzamiento social (Lemanek & Gresham, 1984).
De este modo, se ha visto una diferencia en los comportamientos sexuales de adolescentes, según el aprendizaje de habilidades sociales (Nangle & David, 1993). Estos comportamientos se asocian a problemáticas como el embarazo adolescente, contagio del VIH y otras ETS, violación en las citas románticas y violencia dentro de la pareja adolescente. El abordaje de habilidades sociales consistió en prácticas de asertividad, solución de problemas, uso del contacto visual, aprender a decir No, argumentación a favor del riesgo de embarazo y aprender a pedir que la pareja comparta la responsabilidad de la contracepción.
El estudio nos conlleva a caracterizar a las habilidades sociales, señalando que son adquiridas a través del aprendizaje y que refleja, por ende, los requerimientos específicos de la cultura que le rodea, ya sea una cultura individualista o colectivista, enfatizando, que ambas priorizan las metas del grupo.
Se ha demostrado que la familia es el factor más importante de influencia en el desarrollo social del infante (Burke et al, 2012). El funcionamiento detrás del comportamiento social depende de la base familiar, ello incluye las habilidades sociales de los padres, su educación y el tipo de familia.
Finalmente, se ha observado que los varones tienden a desplegar menos notorias habilidades sociales que las féminas, han surgido estudios para investigar las razones detrás de esta disparidad, sin embargo no han logrado explicarla de manera satisfactoria, aunque se ha encontrado un rol moderador en el autoconcepto que se refiere a la percepción de las propias capacidades (Tan et al, 2018).
El estudio empleó una metodología basada en el enfoque cuantitativo ubicado en el paradigma positivista, siendo un proyecto factible con un nivel descriptivo no experimental, que pretende describir el nivel de desarrollo de las habilidades sociales de los niños y niñas de la comunidad Pampa Blanca-Pampas-Tayacaja. La muestra estuvo integrada por 48 infantes, con una distribución demográfica de 22 niños (46%) y 26 niñas (54%) entre 10 y 12 años, de una población de 126 aproximadamente. La técnica de recolección de datos fue la encuesta y su instrumento el cuestionario.
En cuanto al nivel de Habilidades Sociales fueron seleccionadas, tres de ellas: las avanzadas, las relacionadas con los sentimientos y las alternativas a la agresión en los niños y niñas de la comunidad Pampa Blanca, Pampas-Tayacaja–Huancavelica, planteándose las siguientes interrogantes:
N° 1.- ¿Cómo se distribuyen las habilidades sociales avanzadas en los niños y niñas de la comunidad Pampa Blanca, Pampas–Tayacaja–Huancavelica?
En la Tabla 1, se observa la distribución de las habilidades sociales avanzadas en niñas, donde se aprecia que las habilidades: Pedir ayuda y Disculparse, tienen el mayor porcentaje o nivel alto, con respecto a las demás; y convencer a los demás, el mayor porcentaje bajo.
TABLA 1. Datos descriptivos H.S Avanzadas.
|
Nivel de Habilidades Sociales Avanzadas |
Bajo |
Moderado |
Alto |
|||
|
f |
% |
F |
% |
f |
% |
|
|
Pedir ayuda |
10 |
20,9 |
19 |
39,6 |
19 |
39,6 |
|
Participar |
14 |
29,2 |
16 |
33,3 |
18 |
37,5 |
|
Dar instrucciones |
16 |
33,4 |
18 |
37,5 |
14 |
29,2 |
|
Seguir instrucciones |
21 |
10,4 |
15 |
31,3 |
12 |
25,0 |
|
Disculparse |
10 |
6,3 |
17 |
35,4 |
21 |
43,8 |
|
Convencer a los demás |
19 |
39,6 |
15 |
31,3 |
14 |
29,2 |
|
Sub escala Total |
14 |
29,2 |
22 |
45,8 |
12 |
25,0 |
En la Tabla 2, los niveles en los niños evaluados de las medias de habilidades sociales avanzadas, tienden a ser similares, observándose en las habilidades: Pedir ayuda y Disculparse, los mayores niveles; así como Seguir instrucciones y Convencer a los demás, los menores niveles. Como se observa en el gráfico 1, a nivel general, en los niños evaluados, es el nivel moderado el de mayor porcentaje.
Tabla 2. Medidas tendencia central Habilidades S. Avanzadas.
|
Habilidades Sociales avanzadas |
M |
D.E |
|
Pedir ayuda |
3,12 |
0,89 |
|
Participar |
2,97 |
0,99 |
|
Dar instrucciones |
2,91 |
0,87 |
|
Seguir instrucciones |
2,70 |
0,96 |
|
Disculparse |
3,16 |
0,90 |
|
Convencer a los demás |
|
1,09 |
|
General |
|
12,62 |
Gráfico 1. Porcentaje H.S Avanzadas

A nivel específico, por género, como se observa en el gráfico 2, en los niños, no se registra un nivel alto con respecto a las habilidades avanzadas, en tanto que, como se observa, en el gráfico 3, en las niñas sí se registra un nivel alto, siendo este el de mayor porcentaje entre ellas.
Gráfico 2 Gráfico 3

La distribución de las habilidades sociales avanzadas, como se ha observado en las estadísticas previas, en los niños y niñas de la comunidad Pampa Blanca, Pampas– Tayacaja–Huancavelica; tiene una tendencia alta, todas las habilidades tienen un promedio mayor a 2.5%. Sin embargo, al observarse esta distribución por separado, entre niños y niñas, se observa que las niñas tienden a tener un porcentaje total más alto, en estas habilidades, que los niños.
N° 2. ¿Cómo se distribuyen las habilidades sociales relacionadas con los sentimientos en los niños y niñas de la comunidad Pampa Blanca, Pampas– Tayacaja–Huancavelica?
En la Tabla 3, se observa la distribución de las habilidades relacionadas con los sentimientos, donde se aprecia que la habilidad: Comprender los sentimientos de los demás, tiene el mayor porcentaje, es decir, en nivel alto con respecto a las demás. Por otro lado, la habilidad: Expresar sentimientos, posee el mayor nivel bajo.
Tabla 3. Datos descriptivos nivel de habilidades relacionadas con los sentimientos
|
Nivel de Habilidades relacionadas con los sentimientos |
Bajo Moderado Alto f % f % f % |
|||||
|
Conocer los propios sentimientos |
10 |
20,9 |
23 |
47,9 |
15 |
31,3 |
|
Expresar sentimientos |
23 |
47,9 |
11 |
22,9 |
14 |
29,2 |
|
Comprender los sentimientos de los demás |
10 |
20,9 |
18 |
37,5 |
20 |
41,7 |
|
Enfrentarse con el enfado de otro |
14 |
29,2 |
16 |
33,3 |
18 |
37,5 |
|
Expresar afecto |
13 |
27,1 |
17 |
35,4 |
18 |
37,5 |
|
Resolver el miedo Auto compensarse |
21 |
43,8 |
9 |
18,8 |
18 |
37,5 |
|
Sub escala Total |
|
|
|
|
|
|
Gráfico 4. Porcentaje nivel de habilidades

En Tabla 4, los niveles, en los niños evaluados, de habilidades relacionadas con los sentimientos tienden a ser similares observándose en las habilidades: Comprender los sentimientos de los demás el nivel alto; así como en: Expresar sentimientos, se observa el nivel bajo. En el gráfico 4, a nivel general, en los niños evaluados, es el nivel moderado, el de mayor porcentaje.
Tabla 4. Medidas tendencia central H.S relacionadas con los sentimientos
|
Habilidades relacionadas con los sentimientos |
M |
D.E |
|
Conocer los propios sentimientos |
3,06 |
0,80 |
|
Expresar sentimientos |
2,58 |
1,14 |
|
Comprender los sentimientos de los demás |
3,16 |
0,85 |
|
Enfrentarse con el enfado de otro |
2,93 |
1,06 |
|
Expresar afecto |
2,97 |
1,02 |
|
Resolver el miedo |
2,77 |
1,13 |
|
Auto compensarse |
2,91 |
0,96 |
|
General |
70,27 |
11,12 |
A nivel específico, por género, como se observa en el gráfico 5, en los niños, se registra un nivel bajo de 45,45% y un nivel alto de 9,09%, en el gráfico 6, en las niñas se registra un nivel alto de 26,92%, en relación a las habilidades de los sentimientos.
Gráfico 5 Gráfico 6
Porcentaje H.S relacionada con los Porcentaje H.S Porcentaje H.S relacionada con los Porcentaje H.S
relacionada a los sentimientos en niñas relacionada a los sentimientos en niños

N° 3. ¿Cómo se distribuyen las habilidades sociales alternativas a la agresión en los niños y niñas de la comunidad Pampa Blanca, Pampas–Tayacaja– Huancavelica?
En la Tabla 5 se observa la distribución de las habilidades alternativas a la agresión, donde se aprecia que la habilidad: Pedir permiso, tiene el mayor porcentaje en el nivel alto, con respecto a las demás. Por otro lado, la habilidad: Empezar el autocontrol, obtuvo el mayor nivel bajo.
Tabla 5. Datos descriptivos H.S alternativas a la agresión.
|
Nivel de Habilidades alternativas a la agresión |
Bajo |
Moderado |
Alto |
||||||||
|
f % |
f % |
f % |
|||||||||
|
Pedir permiso |
12 |
25,0 |
15 |
31,3 |
21 |
43,8 |
|
|||
|
Compartir algo |
10 |
20,9 |
18 |
37,5 |
20 |
41,7 |
|
|||
|
Ayudar a los demás |
6 |
12,5 |
28 |
58,3 |
14 |
29,2 |
|
|||
|
Negociar |
21 |
43,8 |
14 |
29,2 |
13 |
27,1 |
|
|||
|
Empezar el autocontrol |
25 |
52,1 |
15 |
31,3 |
8 |
16,7 |
|
|||
|
Defender los propios derechos |
12 |
25,1 |
18 |
37,5 |
18 |
37,5 |
|||||
|
Responder a las bromas |
20 |
41,7 |
15 |
31,3 |
13 |
27,1 |
|||||
|
Evitar problemas con los demás |
15 |
31,3 |
18 |
37,5 |
15 |
31,3 |
|||||
|
No entrar en peleas |
18 |
37,6 |
14 |
29,2 |
16 |
33,3 |
|||||
|
Sub escala Total |
|
|
22 |
|
|
|
|||||
En la tabla 6, se observan los niveles, en los niños evaluados, de habilidades alternativas a la agresión y tienden a ser similares, mostrando el mayor nivel en las habilidades: Compartir algo y ayudar a los demás; en contraste, con la habilidad: Empezar el autocontrol, en la que se observa el menor nivel. Adicionalmente, se nota en el gráfico 7, a nivel general, en los niños evaluados, el nivel alto es de bajo porcentaje (8,33%).
Tabla 6. Medidas tendencia central H.S alternativas a la agresión
|
Habilidades relacionadas con los sentimientos |
M |
D.E |
|
Pedir Permiso |
3,08 |
1,00 |
|
Compartir Algo |
3,16 |
0,85 |
|
Ayudar a los demás |
3,12 |
0,73 |
|
Negociar |
2,79 |
0,89 |
|
Empezar el autocontrol |
2,47 |
0,96 |
|
Defender los propios derechos |
3,06 |
0,90 |
|
Responder a las bromas |
2,75 |
0,97 |
|
Evitar problemas con los demás |
2,85 |
1,03 |
|
No entrar en peleas |
2,89 |
0,95 |
|
General |
70,27 |
11,12 |
Gráfico 7. Porcentaje H.S alternativas a la agresión

A nivel específico, por género, como se observa en el gráfico 8, en los niños, no se registran niveles altos, mientras que en el gráfico 9, en las niñas sí se registra un nivel alto de 15,38%
Gráfico 8. Gráfico 9.
Porcentaje H.S alternativas a la Porcentaje H.S alternativas a la agresión en niños.
agresión en niñas.

Como se observa en la tabla 7, solo a nivel total de habilidades sociales avanzadas se registra una diferencia estadísticamente significativa según género; registrando las niñas un mayor nivel (Media: 74,88) que los niños (Media: 66,00). Específicamente, en la habilidad: Convencer a los demás se nota una diferencia, pero no llega a ser estadísticamente significativa (<,05)
Tabla 7. Comparación de habilidades sociales avanzadas de género.
|
Variables |
Medias |
F |
Sig. |
|
|
Pedir Ayuda |
M: 3,00 F: 3,23 |
0,797 |
0,377 |
|
|
Participar |
M: 3,00 F: 2,96 |
0,017 |
0,896 |
|
|
Dar Instrucciones |
M: 2,86 F: 2,96 |
0,148 |
0,702 |
|
|
Seguir Instrucciones |
M: 2,95 F: 2,50 |
2,732 |
0,105 |
|
|
Disculparse |
M: 2,95 F: 3,34 |
2,282 |
0,138 |
|
|
Convencer a los demás |
M: 2,40 F: 2,96 |
3,200 |
0,080 |
|
|
Total |
M: 66,00 F: 74,88 |
6,232 0,016 |
||
Como se observa en la tabla 8, no se registran diferencias estadísticamente significativas (<,05) entre los ítems y la medida total relacionada a las habilidades relacionadas con los sentimientos.
Tabla 8.Comparación de habilidades sociales relacionadas con los sentimientos.
|
Variables |
Medias |
F |
Sig. |
|
Conocer los propios sentimientos |
M: 2,95 F: 3,15 |
0,718 |
0,401 |
|
Expresar sentimientos |
M: 2,72 F: 2,46 |
0,636 |
0,439 |
|
Comprender los sentimientos de los demás |
M: 3,09 F: 3,23 |
0,311 |
0,580 |
|
Enfrentarse con el enfado de otro |
M: 2,77 F: 3,07 |
0,981 |
0,327 |
|
Expresar afecto |
M: 2,81 F: 3,11 |
1,010 |
0,320 |
|
Resolver el miedo |
M: 2,81 F: 2,73 |
0,069 |
0,793 |
|
Auto compensarse |
M: 2,77 F: 3,07 |
0,904 |
0,347 |
|
Total |
M: 68,04 F: 72,15 |
1,647 |
0,206 |
En la tabla 9, se observan diferencias con respecto a la habilidad: Responder a las bromas, así como en las variables restantes de las habilidades alternativas a la agresión. Sin embargo, estas no son los suficientemente distantes, como para considerarse significativas (<,05)
Tabla 9. Habilidades alternativas a la agresión.
|
Variables |
Medias |
F |
Sig. |
|
Pedir permiso |
M: 3,04 F: 3,11 |
0,056 |
0,813 |
|
Compartir algo |
M: 3,27 F: 3,07 |
0,614 |
0,437 |
M: 3,09
Ayudar a los demás 0,086 0,770
F: 3,15
|
Negociar |
M: 2,95 F: 2,63 |
1,345 |
0,252 |
|
Empezar el autocontrol |
M: 2,54 F: 2,42 |
0,187 |
0,667 |
|
Defender los propios derechos |
M: 3,00 F: 3,11 |
0,189 |
0,666 |
|
Responder a las bromas |
M: 2,45 F: 3,00 |
3,934 |
0,050 |
|
Evitar problemas con los demás |
M: 2,81 F: 2,88 |
0,048 |
0,827 |
|
No entrar en peleas |
M: 2,68 F: 3,07 |
2,107 |
0,153 |
|
Total |
M: 65,54 F: 70,50 |
3,076 |
0,086 |
De acuerdo a los resultados, con respecto a las habilidades sociales avanzadas, se registró el mayor porcentaje en el nivel moderado; con respecto a las habilidades relacionadas con los sentimientos, igualmente se percibe el mayor porcentaje en el nivel moderado; finalmente, en las habilidades alternativas a la agresión se registró tanto en el nivel moderado como bajo los mayores niveles.
En general, se registra un nivel moderado de las habilidades avanzadas en los niños y niñas de la comunidad Pampa Blanca, Tayacaja. Esto contrasta con resultados obtenidos por Betancourth et al, (ob. cit.) los cuales encontraron niveles por encima de la media en adolescentes del Sur Occidente Colombiano, pero son coherentes con investigaciones como las de Von Hohendorff et al, (ob. cit.) donde las habilidades alternativas a la agresión, como el autocontrol, son las de menor frecuencia.
Esto nos deja una posibilidad para determinar que, las diferencias en el desarrollo de las habilidades, pueden tener una constante, siendo las habilidades alternativas a la agresión, las que menos desarrollo tengan transversalmente en los adolescentes, esto por la ya comentada impulsividad, según Roweton (ob. cit.) ; sin embargo en la distribución final y comparación de los niveles generales, éstos pueden variar según el contexto, como se ha observado en estudios en jóvenes institucionalizados, tal como lo sostiene Monzón (ob. cit.), donde un amplio rango se muestra deficiente en habilidades asociadas a la expresión de emociones. Efectivamente, el contexto puede permitir predecir los resultados, ya que si comparamos el presente estudio con resultados encontrados en Perú y escuelas secundarias. Encontramos que los estudiantes, de forma similar se ubican en el nivel medio (Mariuccia y Donayre, ob. cit.; Esteves-Villanueva, ob. cit.; Estrada, ob. cit.)
Asimismo, se enfatiza el valor de la cultura y el contexto para predecir los niveles de desarrollo de las habilidades blandas, lo que nos permitirá sugerir que, si se desea a futuro implementar un programa de desarrollo en la comunidad de Pampa Blanca, para el desarrollo de las habilidades sociales en los adolescentes, se ha de realizar previamente un estudio contextual que contemple modelos, reforzadores y contingencias para el este mencionado desarrollo. Las habilidades blandas son el resultado de una combinación de habilidades sociales, de comunicación, de forma de ser, de acercamiento a los demás, entre otras; que forjan a una persona capaz de relacionarse y comunicarse de manera efectiva con otros. Con respecto a la diferencia según género se registró diferencia en el total de las habilidades sociales avanzadas (Sig.=0,016) No tanto así en las habilidades relacionadas con los sentimientos (Sig.=0,206) y alternativas a la agresión (Sig.=0,086). Esto contrasta en parte, con resultados previos donde se observa una diferencia categórica de todas las habilidades sociales (Esteves-Villanueva, ob. cit.; García-Terán ob. cit.; Betancourth ob. cit.), siendo mayor en las mujeres. Lo que permite señalar que, específicamente en la comunidad de Pampa Blanca, existe un desarrollo similar en las habilidades relaciones a los sentimientos, pudiendo poner énfasis en abordajes diferenciales en las habilidades sociales avanzadas y las alternativas a la agresión. Finalmente, los datos obtenidos permitirán la intervención a través de un programa de desarrollo de habilidades sociales, en la comunidad, permitiendo especificar acciones desde la evidencia para el beneficio de los niños, niñas y adolescentes de la comunidad.
Dentro del ámbito socio-familiar las habilidades sociales están en conexión con el desarrollo cognitivo y los aprendizajes de los niños y niñas. Los padres de familia tienen que hacer frente a las conductas de sus hijos, esto va encaminado a un desarrollo integral de la persona fortaleciendo sus relaciones interpersonales. La carencia de Habilidades Sociales que aparecen en los primeros años de vida se agrava con el tiempo si no se interviene. Por lo que Ambrosio & Lescano (2003), sostienen que las habilidades sociales son un conjunto de destrezas conductuales que aumentan las probabilidades de relaciones sociales satisfactorias y productivas, sustentan la asertividad y mejoran la estima y concepto personal. Asimismo, disminuyen el riesgo de consumir drogas y verse involucrado en situaciones peligrosas y violentas. Se concluyó que a través del estudio en las habilidades sociales avanzadas, el 45,8% de la población en estudio alcanzó un nivel Moderado, en su clasificación por género encontramos que las niñas evidencian un nivel Alto en comparación con los niños, en cierto modo conlleva a pensar que las niñas tienen una conducta más tranquila y apacible para resolver conflictos y en su desempeño, en relación a los niños. En la dimensión habilidades relacionadas a los sentimientos, el 47.9 % de la población demuestran un nivel moderado, y en su clasificación por género tanto niños y niñas mantienen ese mismo nivel, demostrando que la afectividad y las demostraciones de emociones no determinan una inclinación específica, hacia un género.
Por otro lado, se evidencia de forma general que en el 48,8% de los niños y niñas las habilidades sociales alternativas a la agresión están en un nivel Moderado, en proceso o aun no desarrolladas, sin embargo, en su clasificación por genero los niños registran un nivel Bajo y las niñas un nivel Moderado, lo que requiere de una revisión en cuanto a conductas aprendidas en la resolución de conflictos dentro y fuera del hogar y la escuela.
En conclusión, se encontró que la población en estudio presenta habilidades sociales con nivel Moderado, sin embargo, un porcentaje considerable está aún en proceso de desarrollar de manera adecuada las Habilidades sociales estudiadas. Tal situación demanda ser mejoradas a través de programas de intervención familiar y comunitaria en habilidades sociales, para favorecer las buenas relaciones sociales y resolución de conflictos en su quehacer cotidiano. Fomentar actividades familiares y escolares que repercutan en el moldeamiento de comportamientos en pro de desarrollar actitudes positivas y cooperativas en niños y niñas de la comunidad de Pampa Blanca, Pampas-Tayacaja-Huancavelica. De este modo, el desarrollo de las habilidades sociales ayuda a una persona a controlar su conducta frente a los demás sin ansiedad ni agresividad para que los problemas no sean más grandes y haya soluciones.
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