COMUNICACIÓN PARA LA INCLUSIÓN EN EL ÁMBITO DE LAS ORGANIZACIONES DE EDUCACIÓN SUPERIOR

 

Communication for inclusion in higher education organisations

 

https://doi.org/10.47606/ACVEN/PH0121

 

Karla Soledad Ortiz-Chimbo1*

https://orcid.org/0000-0002-7432-8848

karla.ortizc@ug.edu.ec

 

Marcela del Rocío Morales-Villacis1

https://orcid.org/0000-0003-1636-1647

marcela.moralesv@ug.edu.ec

 

Xavier Oswaldo Viteri-Guevara1

https://orcid.org/0000-0002-4247-279X

xavier.viterig@ug.edu.ec

 

 

Recibido: 13 septiembre 2021.            Aprobado: 01 marzo 2022

 

Resumen

La construcción de los entornos de educación superior implica la configuración de canales de comunicación que faciliten la inclusión de los diversos actores socioeducativos en las distintas fases del proceso sistémico respectivo con la finalidad de alcanzar resultados convenientes, siendo conveniente estudiar los factores asociados en el desarrollo de la interlocución respectiva, asumiendo que tales han de influir de forma directa en la socialización u obstrucción de comunicación respectiva. Ante la realidad expuesta se formula como objetivo: analizar la comunicación para la inclusión en el ámbito de las organizaciones de educación superior. Metodologicamente, se trata de un estudio asociado al paradigma positivista, con un enfoque cuantitativo de tipo documental, nivel descriptivo. Como técnica de recolección de datos se aplicó la revisión documental, los instrumentos de recolección de datos se correspondieron al fichaje y al cuaderno de notas, se empleó para tratar las fuentes la técnica de análisis de contenido, empleándose para ello artículos científicos entre el 2005 y 2021, en la base de datos Scopus y Scielo, se presentan como palabras clave la comunicación de calidad, socialización educativa, comunicación inclusiva, y comunicación profesionalizada. Se concluye que la comunicación inclusiva en las organizaciones de educación superior se convierte en determinante para fortalecer los procesos de socialización pues sus barreras dificultan el desarrollo de las dinámicas respectivas.

 

Palabras clave: comunicación de calidad, socialización, inclusividad, profesionalización.

_________

1.     Universidad de Guayaquil (UG) – Ecuador

·          Autor de correspondencia: karla.ortizc@ug.edu.ec

 

 

ABSTRACT

 

The construction of higher education environments involves the configuration of communication channels that facilitate the inclusion of the various socio-educational actors in the different phases of the respective systemic process in order to achieve desirable results, it is advisable to study the factors associated with the development of the respective dialogue, assuming that such factors have a direct influence on the respective communication socialization or obstruction. In view of the foregoing, the aim is to analyse communication for inclusion in higher education organisations. Methodologically, this is a study associated with the positivist paradigm, with a quantitative approach of documentary type, descriptive level. As a data collection technique, the document review was applied, the data collection instruments were corresponding to the signing and the notebook, the content analysis technique was used to treat the sources, Using scientific articles between 2005 and 2021, in the Scopus and Scielo database, quality communication, educational socialization, inclusive communication, and professional communication are presented as keywords. It is concluded that inclusive communication in higher education organizations becomes decisive to strengthen socialization processes since their barriers hinder the development of the respective dynamics.

 

Keywords: quality communication, socialization, inclusiveness, professionalization.

 

 

Introducción

 

El desarrollo epistemológico de la producción intelectual denominada comunicación para la inclusión en el ámbito de las organizaciones de educación superior permite documentar a los integrantes de la sociedad del conocimiento respecto de los elementos estructurales cuya sustentabilidad facilitan la concreción de procesos de integración y empatia en las entidades universitarias a partir de una interlocución asertiva.

Se debe admitir como punto de congruencia a la comunicación de calidad, la cual en palabras de  La Cueva (2007) envuelve una definición de estudios y análisis críticos de otros sujetos, incluso, ciertos exógenos a las escuelas, de esta manera se entiende que el proceso dinámico de interacción socioeducativa debe involucrar la disposición de elementos significantes cuya conectividad se traduzca en el flujo e impacto de contenidos fortaleciendo la pertinencia de interrelaciones posibles en diversos ámbitos organizativos-funcionales.

Es evidente que la construcción de estructuras comunicacionales debe exponerse a un proceso permanente de readecuación habida cuenta de las propias relevancias de los contextos teniendo en cuenta que la firmeza de las integraciones o la socio disfuncionalidad se convertirá en determinante para reconocer las causalistas e incidir en las posibles dinámicas transformacionales.

Es evidente que la trascendencia del proceso comunicacional debe derivarse de la viabilidad entrópica de un referente de socialización dentro de la cultura organizacional universitaria, en discernimiento de Nava-Muñoz (2007) se hace notorio que la socialización del conocimiento debe exteriorizarse  como un camino de poderío entre un sujeto y sus pares, cuya derivación se connota en asumir las pautas de su comportamiento social y de adaptarse a ellas. Es relevante admitir que la socialización debe convertirse en un reconocimiento de la asertividad del proceso comunicacional.

Los líderes influencers o modelos referenciales significativos deben convertirse en fuente transmisora de contenidos cuya sustancia logrando un proceso de identificación y asociación dentro del entramado grupalista debe conducir a una socialización asumiéndose que los códigos identificatorios se convierten en fundamentos de estructuras sociales posibles.

Es determinante entender que la efectividad de este cometido debe acompañarse de una construcción e integración sistémica de dimensiones, así la calidad y socialización de la comunicación deben apoyarse de un proceso de inclusividad de los coactantes en procesos permanentes que les permitan la dinamización de roles en la propia acción pragmática del hecho comunicacional.

Por tanto la posibilidad de generar contenidos asociados a un proceso cultural amplio se convertirá en determinante para que los códigos por identificación permitan a diversos sujetos participar, apropiarse y empoderarse del hecho comunicacional lo cual impide el aminoramiento de barreras estructurales y la ascendencia de espacios cada vez más abiertos, de lo informado Uzcategui-Montes, Cabrera-de-los-Santos y Lami (2012) reconocen una cuestión social que exige pactos e inherencia de la comunidad como un todo. Esto implica que la sociedad debe garantizar su funcionalidad, fortaleciendo ámbitos estructuralmente amplios, es evidente la inclusividad en la comunicación debe perfilarse cuando en el entorno universitario la amplitud de las estructuras y contenidos permiten identificación con el pluralismo cultural evitando posibilidades de exclusiones de las dinámicas respectivas.

Lo expuesto debe acompañarse de una comunicación profesionalizada prototípica de los entornos universitarios en los cuales los códigos especializados apuntan hacia la construcción de estamentos significativos de investigación y construcción de discernimientos- reflexiones para atender un área de la existencia humana.

Al respecto de la importancia de la educación profesionalizada interviene  Pineda-de-Alcázar (2006) reconociendo a la globalización y el rol de los medios como espacios socializadores; la sociedad de la información y las transformaciones  generadas por las tecnologías de la información y la comunicación en los iteres de comunicación y en los mismos medios, por tanto es obvio que la superación epistémica praxiológica en la invención humana se ha traducido en la redefinición de los patrones del proceso cultural implicando nuevas formas de conectividad que requieren la especialidad de formación e intervención de los talentos humanos en una sinergia de paulatina actualización.

De seguidas se presenta una investigación asociada con una producción intelectual en animus de reconocer a la comunicación como proceso sistémicamente orientado a permitir la intervención dinámica de actantes con el fin de lograr inherencia en la toma de decisiones para perfilar la sostenibilidad de ingenierías de intervención en las organizaciones universitarias.

Por lo mencionado se debe considerar que la comunicación se hará efectiva cuando diversas actorias generen retroalimentación en el proceso constructivo permitiéndose masificar interacciones de participación en las mecánicas de contenidos que puedan generar estructuras de organizaciones universidades con las amplitudes de estamentos    

 

Desarrollo

 

El proceso sistémico de comunicación integral se orienta a la fundamentación de factores estructurales que deben servir para establecer redes interactivas que en forma suficiente permitan dar evolutividad a las líneas  de participación para mejorar las estrategias dimensionadas a que se construyan referentes de participación para tomar decisiones.

Dentro del ámbito expuesto se cuenta con el proceso  de comunicación de calidad en el cual los factores de integración se conjugan así Quesada-Rodríguez y Solernou-Mesa (2013) reconocen una variante de la comunicación, dada esencialmente en el curso del iter de enseñanza-aprendizaje y se orienta al  perfil de un ambiente psicológico conveniente entre el profesor y los estudiantes, que oriente a la perfección de la actividad de estudio, se asimila que la ingeniería de la organización universitaria se debe orientar a consolidar estrategias que permitan la plena realización de las capacidades de sus actores  en dinámicas de intervención posibles para transformar espacios.

Es evidente que se debe fomentar una fortaleza psico cognoscitiva  en el proceso de mediación e intervención educativa con el fin de considerar eslabones de participación eficientes en los cuales de manera permanente se transformen las instancias de intervención en espacios de interacción más evolutivos. 

En el ámbito de estudio se presenta a Santa-María et al. (2019)  indicando la calidad deberá fundarse por los axiomas que el precepto define actualmente como esenciales del sistema: pertinencia, autonomía responsable, integralidad y diálogo de saberes; además, agrega recientes axiomas guiadores de la calidad: inclusión, equidad, diversidad, democracia y valores ciudadanos. De esta manera la ergonomía educativa universitaria debe soportarse de ética con axiología generándose interacciones de roles definiendo la materialidad de estructuras posibles.

Se comprende que la práctica de realismo se convierte en una forma de perfilamiento de nuevas estructuras secuencias que permiten efectivamente gestar participaciones convenientes respecto de factores asociativos para mejorar la sustancia de las estructuras de realización.

De seguidas se tiene a Montenegro-Ordoñez (2020) quien reconoce que la calidad al campo educativo produce  otras situaciones: la calidad como estructura de mejora, asumiéndose la actitud institucional (autonomía, transparencia y efectividad); y la calidad como modificación individual, del comportamiento de estudiantes y docentes como copartícipes del proceso educativo, de esta manera la calidad educativa se presenta como un proceso evolutivo perfectible para la redefinición de la ergonomía de estructuras educativas universitarias direccionadas al perfeccionamiento de competencias asociadas con la socialización recurrente.

Paralelamente se considera que el sistema educativo representa una construcción de estadios permanentes  en los cuales se interconectan la realización de competencias individuales y sociales predeterminadas a generar espacios de corresponsabilidad para la consecución de fines interespecificos.

En el constructo epistémico Ramírez et al. (2021) destacan el camino de comunicación que emplean los docentes, ha contribuido en la obtención  de conocimiento de los discentes, haciendo tajancia en la producción de redes de innovación y aprendizaje, se admite que la especialidad de los recursos utilizados por los docentes debe permitir generar reproducciones de conocimiento calificado como resultante de una comunicación multidireccional convergente en espacios de transformación sucesiva.  

Por lo expuesto se debe resaltar que la comunicación debe superar esquemas cuando la calidad de educación pueda servir para generar procesos de relacionamiento específicos de integral connotación que puedan generar dinámicas más eficientes en lo estructural.

Desde el mismo orden de ideas, Medina-Vidal, Hernández-Gómez y Monsalve-Lorente (2015) sostienen que la comunicación en los centros educativos fundada en la intervención del profesorado en el curso de los proyectos de innovación gesta instrumentos para superar la práctica docente, dándose a la funcionalidad del profesorado, se genera específicamente un proceso de intervención multidinámico que permite fundar una intervención docente más calificada en el acompañamiento de la construcción de aprendizajes.

En el orden expuesto, se considera que la comunicación se presenta como un eje transversal de transformación educativa en el cual se generan la construcción, revisión y actualización de recursos con el fin de que se puedan crear metódicas de interacción más amplias que faciliten la creación de entornos de adecuación evolutiva.   

Seguidamente,  se configura el contenido de la socialización educativa para Lenoir (2014) pues se gesta un camino dialéctico fundado en la intersubjetividad, permitiendo al humano generar en tensión su especialidad o individualidad y su universalidad (la gestación del mundo social y su inserción en éste), es evidente que se requiere que las personas puedan convivir con los demás llevando adelante relaciones de convergencia en el pluralismo cultural a partir de una comunicación efectiva.

Desde este orden se considera que la socialización permite fortalecer  un sistema de variables de conexión amplia que les permite a los diversos actores sociales influir en los procesos intencionados a generar matrices de intervención más pertinentes que se puedan actualizar correspectivamente en el ritmo del tiempo. 

En lo que respecta a la socialización, Weiss (2015) admite que se relaciona con el traspaso de valores y preceptos de la sociedad a sus integrantes y la incorporación del actor a los valores y reglas de un grupo o institución, la socialización se presenta como un proceso de conexión en el cual se configura la suma de valores, sentimientos y referentes para generar una intervención dinámica en procesos de correspondencia múltiple.

En el orden expuesto, se reconoce que se presenta un código común de participación desde la comunicación asertiva intencionada a fomentar reglas comunes de resolución de diferencias como de concreción de principios  estructurales suficientes para cambiar estructuras parcialmente inestables.

De seguidas en el ámbito de la socialización se tiene a Arias-Cardona y Alvarado-Salgado (2015) que destacan la universidad es un sitio particular de desarrollo de procesos de socialización asumiendo jóvenes, vivencias particulares asociadas con la equidad y la confirmación de la diferencia entre ellos, se comprende así que la dinámica interactiva se direcciona a que los sujetos a partir de un proceso de comunicación puedan ponerse de acuerdo en la definición de estrategias de organización con funcionamiento de instancias.

En lo concerniente a la socialización se estima la determinación de estadios en los cuales las coincidencias de referentes estructurales pueden servir para concretar nuevas tendencias dándose los procesos vivenciales que permiten reconstruir medios especiales de desarrollo compartido en esos escenarios de construcción permanente.    

En el mismo orden, Barilá y Amoroso (2017) destacan la línea de subjetivación de la socialización y la interna colección con la vivencia escolar, actividad que ejecutan los actores (jóvenes escolarizados) que fundamentan  su experiencia escolar en tanto son preparados en ese paradigma particular, se presenta un proceso de interrelación en el cual se considera las vivencias compartidas de sujetos para permitir su desenvolvimiento en ámbitos de dinámica inclusiva permanente.   

Desde el orden considerado se admite que la socialización se presenta como un medio de conversión de procesos grupalistas admitiéndose que se pueden superar los obstáculos de acción cointervensora para generar estructuras suficientes hacia el fortalecimiento de medios de participación para compensar cambios estructurales.

En el orden referido sostienen Martí-Chávez, Montero-Padrón & Sánchez-González  (2018) que la tarea socializadora y socio afectiva de la enseñanza es la promotora de actitudes, control de actitudes, practicante en roles y en la asunción de posicionamientos ante los requerimientos grupales, guía de normas de actuación, en este sentido la tarea de socialización se direcciona a fomentar la convergencia de conductas en un escenario común con el fin de trascender en el rediseño de estamentos trascendentales para generar instancias de acción múltiple con el fin de profundizar las posibilidades de relaciones secuenciadas a mejorar las instancias de agregación social asumiendo la práctica comunicativa cognoscitiva  eficiente.

En el estrato continuado de la comunicación inclusiva Molina-Olavarría (2015) reconoce que la integración e inclusión buscan la inserción de las personas con algún tipo de discapacidad en la sociedad, se entiende que la comunicación en el orden universitario debe garantizar a las personas de diversas potencialidades desenvolverse en procesos comunicativos estructurales.

De esta manera la inclusividad se relaciona con la comunicación al permitir efectivamente que personas dentro de un pluralismo cultural puedan asociarse en un entorno determinado asumiendo empatía, entropía e integración permitiendo cristalizar la comunicación asertiva con el fin de generar evoluciones sistémicas de transformaciones recurrentes.

 De igual manera refiere Calvo, Verdugo & Amor (2016) indicando que crece la intervención y ayuda de todos los integrantes de la asociación educativa y de las diversas administraciones, contribuyendo los sujetos con: colaboración, compromiso, respeto, recursos, apoyos, información y formación. Desde este orden se considera que la participación de los miembros de la sociedad académica universitaria debe facilitar un proceso de desarrollo compartido en el cual de las experiencias comunes se puedan deducir  patrones de revisión permanente que transforman los nexos.

Partiendo de lo informado se considera que la inclusividad se materializa en los procesos de comunicación universitaria cuando las diversidades de identidades quedan efectivamente representadas en los estamentos comunicantes sirviendo esto para fortalecer formas interactivas más pertinentes al propio flujo de interrelaciones.

Por otra parte, Guzmán-Huayamave (2018) admite que la inclusividad, es uno de los cometidos para trascender las barreras del tiempo y contribuye a que los actores educativos, se relacionen en cada rutina  para consolidar los entornos de aprendizaje.  En el orden informado se considera que la inclusividad es una forma de progresiva participación en las estructuras dinámicas universitarias secuenciadas en la consolidación de referentes culturales convergentes.

En lo referente a la inclusividad se debe considerar que en el proceso estructural de acción participante con socialización debe componerse una construcción de aprendizaje en la cual la práctica de la comunicación inclusiva sirva para que roles antagónicos puedan contribuir en la definición de sustratos significantes que redefinan las formas de relacionarse.

En complemento de lo anterior Unda-Villafuerte (2020) destaca que la inclusión educativa a los aspectos físicos y a las secuencias y medios didácticos, sociales, culturales o políticos que obstruyen o restringen la participación y el aprendizaje desde la equidad. En este sentido se entiende que la comunicación inclusiva debe garantizarle a cada miembro de la sociedad académica universitaria la oportunidad de intervenir en la fijación de posiciones junto a la toma de decisiones con el fin de crear una entropía en la transformación de escenarios educativos.

Se debe considerar que la materialidad de la inclusividad se debe presentar como un mecanismo en el cual las instancias de participación de la comunidad académica universitaria deben irse ampliando esto con miras de que se pueda incidir en la configuración de nuevos patrones de funcionalidad en los cuales la comunicación pueda trascender generando estructuras resistentes.

Por otro lado de la comunicación inclusiva, Clavijo-Castillo y Bautista-Cerro (2020) refieren la inclusión en el entorno educativo conduce a conductas de ampliado respeto por las distinciones y una consecuencia para convertir instancias útiles para el desarrollo, la intervención y el aprendizaje. Se considera que la presencia de la inclusividad se presenta como una posibilidad de participación en dinámicas efectivas para el reconocimiento de las fortalezas institucionales  esto con el fin de generar un aprendizaje de acción social posible que retribuya en el desarrollo de relaciones más consistentes.

De acuerdo con lo informado la inclusividad en la articulación de procesos comunicacionales en las organizaciones de educación superior debe ameritar un proceso de detección de necesidades de socialización, lo cual debe acompañarse de una dinámica idealistica secuenciada en favorecer nuevas instancias de mediación y conciliación educativa para las asunciones de decisiones junto a formalidades estructurales posibles.

Es evidente que la comunicación inclusiva debe exigir la promoción de espacios de intervención universitaria de amplios referentes en los cuales las diversas potencialidades junto a necesidades cognoscitivas deben quedar satisfechas asumiendo al aprendizaje social como columna vertebral de la cointegracion sostenida en el tiempo.

En la secuencia de las estructuras se presenta la comunicación profesionalizada asumiéndose que se debe fomentar un proceso de interlocución especializada teniéndose en cuenta los contenidos apropiados para demostrar niveles de experticias y profesionalidad en los ámbitos de intervención correspectivos.

Se admite que la comunicación profesionalizada según Lattuada (2011) destaca que las entidades agrupan estas recientes herramientas en atención a su identificario cultural, su estrato de apertura a la innovación y de su aptitud para gerenciar las transformaciones organizacionales con una mecánica de comunicación planificada. En ese orden, se entiende que la comunicación profesionalizada debe convertirse en una dinámica fluctuante de contenidos que debe orientarse a consolidar la búsqueda de nuevos medios de integración admitiéndose que esto debe servir para fomentar nuevas prácticas de participación acordes con los prototipos de orden científico.

Es evidente que este tipo de comunicación requiere de un proceso de detección e idealización en el cual las peculiaridades de cada entorno se convierten en significativas para definir patrones de comunicación asumiéndose reglas cada vez más pertinentes en relación con entornos más dinámicos en su efectividad.

De continuación Cabrera (2012) denota que son las que se evidencian en el cometido de la realidad cognoscitiva de los discentes en el ámbito  sociocultural donde ejercitan. En el orden expuesto se considera que del entorno contextuado de realización profesional universitaria se desprenden los elementos referentes que delinean la especialidad de paradigmas comunicativos trascendiendo en la creación de unos niveles discursivos eficientes que deben orientarse a la recreación de los entornos.

Por lo informado de la comunicación universitaria inclusiva se caracteriza por ser profesionalizada pues incluye de forma efectiva las potencialidades de concreción aptitudinal en los entornos mencionados asumiéndose las líneas de intervención en la definición de cambios estructurales en el paradigma comunicativo considerándose de manera particular que se debe presentar un proceso de revisión gradual en el cual se incorporen las necesidades  de cada entorno en la recreación  de posibilidades de intervención suficientes para mejorar el desempeño de competencias.  

De seguidas denota Gómez (2016) reconoce que el sustrato del lenguaje, involucra un recurso de comunicación fundamental para la socialización, asumiéndose como medio empleado para exteriorizar o transmitir un contenido asociado con el pensamiento; es determinante considerar que la comunicación inclusiva profesionalizada se caracteriza por un desarrollo intelectual con especialidades de objetos de conocimientos lo cual implica un desarrollo discursivo eficiente con las peculiaridades de cada disciplina generándose un clima de organización universitaria más pertinente.

Se hace claro que la especialidad de las áreas de intervención en el ámbito universitario pasa a definir circunstancialmente las metódicas de mediación e intervención educativa asociándose a la pertinencia del desarrollo curricular respectivo esto hace que la discursividad del hecho comunicacional se singularice admitiéndose de forma concreta la posibilidad de crear varios escenarios relativos según los códigos de asociación que pudiesen particularmente presentarse.

Al respecto de la singularidad del paradigma en revisión Hernández-Triana et al., (2018) sostienen a un sistema de integraciones entre sujetos que actúa para exteriorizar un campus abierto y móvil que sustenta la opción de distribución y redistribución de las tareas entre los concurrentes, la modificación de papeles en el curso del trámite del problema.

En el curso del tiempo se admite que las interacciones dentro del contexto universitario deben asociarse a un mecanismo de participación recurrente que involucre particularmente el descubrimiento de formas de relacionamiento con exigencia de los mecanismos especializados pertinentes para avanzar en la concreción de estamentos eficientes que permitan en función del integrado discursivo ascender en la consolidacion de la comunicación.

Partiendo de lo informado se considera que el proceso de concurrencia de voluntades se caracteriza por establecer lineamientos especiales que puedan contribuir en el fortalecimiento de nuevas dinámicas procedimentales  teniéndose en cuenta los relativismos que dados en un ámbito determinado permiten afianzar las líneas maestras suficientes para perfeccionar los desarrollos comunicativos en áreas especializadas. En el mismo orden se fundamenta un proceso secuenciado a modificar estructuras con la intención de mejorar el sustrato de las dinámicas operativas.  

En complemento se tiene a Contreras-Delgado y Garibay-Rendón (2020) quienes reconocen  la tarea de la interlocución dentro de la entidad, asumiéndose como una variable que trasciende en la productividad de la intendencia o sistema social, al considerar de su nexo con el estímulo de los individuos, se admite que el proceso de integración de actores en una dinámica especifica va a facilitar concretar nuevos productos cognoscitivos recursivos.

Partiendo de lo informado se considera que la construcción de estructuras en transformación permanente debe servir para consolidar nuevas dinámicas asertivas de involucramiento en la reorientación de acciones grupalistas posibles teniéndose en cuenta la eficiencia de los elementos especializados de orden concreto para la definición de cimientos posibles de organización cultural con amplias dimensiones.

Se considera que las estructuras dinámicas de asociación universitaria cultural deben componerse de manera manifiesta  de elementos contextuados cuyo alcance significante pueda traducirse en la redefinición de estructuras de agrupamiento admitiéndose particularmente la funcionalidad de microcelulas de ordenación que permanente van complementándose en tareas interespecíficas para conducir a cambios estructurales a partir de la comunicación.

Partiendo de las máximas tratadas es conveniente apuntalar el camino constructivo de la comunicación asertiva teniendo en cuenta la fundamentación de procesos multidinámicos intencionados en la reproducción cultural de una inclusividad interlocutoria que recompone lo interno y externo de la institucionalidad universitaria en atención a los procesos medulares de intercambio y complementareidad de agentes de organización institucional.

Desde lo pautado se comprende que la inclusividad se presenta como una prospección de elementos sinérgicamente conformados en la articulación de competencias procedimentales de socialización intencionadas a configurar un proceso sistémico de incorporación de múltiples actorias en la definición de cometidos estructuralmente cambiantes.

En la definitiva el proceso de socialización interlocutoria debe partir de la fundamentación de líneas estructurales secuenciadas en la modificación de patrones de relaciones en función de las estructuras en cambios dinámicos asumiéndose los escenarios contextuados como fuentes de revisión permanente en la concreción de referentes comunicacionales.

Al respecto de la comunicación inclusiva en los centros de estudios superiores Carnero y González (2021) suponen referir a criterios, ideas, sentimientos, emociones, etcétera, sin afectar ni vulnerar a dispares ni supeditarse  a la decisión o arbitrio de los demás. En tal sentido comunicar de manera asertiva implica referir los referentes personales sin afectar a terceros ni dejar de ser honestos, responsables, auténticos y secuenciados con el arbitrio propio.

En el desarrollo de la comunicación inclusiva se entiende que en los centros de educación superior debe garantizarse la participación de sujetos con diversidades funcionales asumiéndose de forma correspectiva un proceso multidinámico de interacción permitiéndose con esto la fundamentación de un contenido de mayor inclusiva significación. De esta manera creando fundamentos amplios se puede favorecer una comunicación que permite a variedades intervenir.

Se requiere un proceso comunicacional de relativismo en el cual cada sujeto pueda tener una forma de desarrollo en los distintos ámbitos de su realización asumiéndose que se trata de convivir con los demás  con el fin de que se pueda fomentar un estado de ánimo compartido que pueda contribuir en consolidar los paradigmas de comunicación en procesos de orden estructural significativo.

De esta manera, las organizaciones de educación superior deben garantizar a cada persona por si sola el proceso de su plena realización dándose con esto un camino orientado a establecer la preservación de una identidad junto al compartir de otras que se pudiesen presentar en un escenario impidiéndose de forma particular la consecución de barreras posibles. De esta manera la comunicación debe acompañarse de elementos secuenciados en los cuales se pueda considerar la participación en diversos procesos.

En el ámbito expuesto se considera que la comunicación en las organizaciones de educación superior deben crear diversas estructuras de intervención en las cuales se pueda fomentar estructuralmente intervenciones en decisiones de disimiles contenidos asumiéndose que se debe establecer vías de control y relacionamiento que pueden servir para concretar un nuevo mecanismo de participación teniéndose en cuenta la presencia de dimensiones multifocales de interacción que conducen a la revisión con actualización continuada de los procesos en desarrollo asumiéndose la superación de las barreas cardinales posibles en la comunicación.

Conclusiones

 

El desarrollo de la producción intelectual intitulada comunicación para la inclusión en el ámbito de las organizaciones de educación superior, permite asociar los distintos elementos estructurales que se encuentran presentes en el proceso de integración o asociación en las distintas entidades de estudios superiores con el fin de mejorar el contenido de los desarrollos funcionales de continuada realización.

Dentro del estudio se presenta la articulación de la comunicación de calidad asumiéndose efectivamente que se deben crear canales apropiados pertinentes con el fin de alcanzar una interconexión de sujetos dentro de un ámbito multidinámico dándose la presencia de elementos significantes que permiten fortalecer el cometido de desarrollo de la comunicación.

En el mismo orden la comunicación de calidad se presenta como un paradigma especializado orientado a establecer elementos estructurales que permiten mejorar la fluctuación de contenidos teniendo en cuenta lo concerniente a la perfectibilidad de los recursos que pueden influir en la concreción de nuevas metódicas de intervención.

De seguidas se presenta la socialización educativa asumiéndose de manera estructural la capacidad que tienen los sujetos integrantes de una organización de comunicarse en procesos comunes compartidos con el fin de llegar a acuerdos en función de que se pueda establecer un referente significativo de construcción de contenido grupal de manera evolutiva.

Por lo informado la socialización educativa se presenta  como un mecanismo significativo guiado en la consolidacion de estrategias de común ascendencia que asocian a formas posibles de relativismo cultural permitiéndose con esto establecer un mecanismo de definición de estructuras en función de las diversidades de personas que puedan relacionarse en una organización de educación superior. 

En tal sentido la socialización educativa se relaciona con la dinámica estructural de las organizaciones de educación superior al considerarse expresamente que se permite a los distintos dignatarios ser coparticipes de la intervención en mecanismos de participación múltiple asumiéndose la capacidad de lograr acuerdos o definir líneas de intervención.

El desarrollo de la comunicación inclusiva se presenta como determinante en la organización de las instituciones de educación superior admitiéndose la posibilidad de crear instancias en las cuales diversos actores se puedan sentir representados e intervenir tanto en la toma de decisiones como en las definiciones estructurales de cambios de orden funcional. En ese sentido la comunicación inclusiva genera un compás de intervención mayor que permite incluir a diversos sujetos en un paradigma más amplio en cuanto a las dimensiones que comporta.

De la manera expuesta la comunicación inclusiva se presenta como un medio instrumental de permitir escenarios de concurrencia múltiple de diversos actores con el fin de que se pueda concurrir en las transformaciones esenciales que puedan tenerse en función de las exigencias y protagonismos en escenarios de múltiples consideraciones. Por lo informado la comunicación inclusiva puede crear empatía con entropía organizacional favoreciendo de manera estructural una dinámica de participación más abierta.

Por otro lado se presenta la comunicación profesionalizada  asumiéndose que se debe generar en el caso de la universidad espacios de interlocución con los contenidos especializados del propio nivel de formación organizativa aseverándose transformaciones efectivas en la redefinición de los escenarios que en ese sentido se pudiesen presentar. En este orden se admite la evolución de la comunicación profesionalizada como un medio idóneo de identificación universitaria en el continuado animo de las transformaciones.

En el compendio señalado se considera que la comunicación profesionalizada se presenta como un mecanismo de intervención educativa con el cual las organizaciones de educación superior pueden contribuir a superar sus barreras, generar nuevos elementos conectores que puedan perfilar una comunicación asertiva más dinámica. 

Por lo expuesto la comunicación se transforma en un proceso dinámico de afianzamiento permanente que permite crear espacios de participación para sujetos con diversas potencialidades y necesidades de comunicación permitiéndose con esto transformar estadios sistémicos en función de las realidades que dentro de una organización puedan influir en las búsquedas de nuevas posibilidades de participación.

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