Inteligencia Emocional: Enfoque Multidimensional en la Formación del Docente Venezolano

 

Emotional Intelligence: Multidimensional Approach in Venezuelan Teacher Training

 

https://doi.org/10.47606/ACVEN/PH0311  

 

 

Jesús Guillermo Belgrave Rosales1*
https://orcid.org/0009-0000-7270-7011  
jesusbelgrave@gmail.com

 

Recibido: 01/11/2024                                                    Aceptado: 02/01/2025

 

 

RESUMEN

 

Esta producción tiene como propósito generar una reflexión sobre la inteligencia emocional en la formación de un docente multidimensional en el contexto educativo. Se sustenta en Teoría de la Inteligencia Emocional de Goleman (1995), Teoría de la Transdisciplinariedad de  Nicolescu (2009), basándose en el paradigma interpretativo, que busca comprender los eventos sociales desde las miradas  de los participantes, así como en un enfoque cualitativo, el cual desde los  postulados Gadamerianos, han permitido al investigador explorar la temática relacionada con la formación de un  docente multidimensionalidad, desde los principios de la inteligencia emocional en el contexto educativo. Entre los hallazgos relevantes se destaca el poder optimizar  sutilmente la práctica docente y el desarrollo cognitivo  de los estudiantes al promover un enfoque integral que prioriza el desarrollo emocional y social, donde se pueda establecer relaciones más saludables y una mejor formación  para el éxito futuro en una sociedad  globalizada , compleja y dinámica . Además de promover un ambiente de aprendizaje más significativo con relaciones interpersonales óptimas  haciendo énfasis en un mayor enfoque  integral  que permitan una reducción del estrés y la ansiedad con  una enseñanza más efectiva y una mejor preparación para el éxito futuro.

 

Palabras clave: Enfoque multidimensional, formación docente, Inteligencia, emocional.

 

1. Universidad Pedagógica Experimental Libertador (UPEL)- Venezuela 

           Autor de correspondencia: jesusbelgrave@gmail.com 

 

 

 

 

 

ABSTRACT

 

This production aims to generate a reflection on emotional intelligence in the training of a multidimensional teacher in the educational context. It is based on Goleman's (1995) Theory of Emotional Intelligence and Basarab Nicolescu's (2009) Theory of Transdisciplinarity, relying on the interpretive paradigm, which seeks to understand social phenomena from the perspectives of the participants, as well as on a qualitative approach, which, from the Qadamerian postulates, has allowed the researcher to explore the topic related to the training of a multidimensional teacher from the principles of emotional intelligence in the educational context. Among the relevant findings, it is highlighted that it can profoundly transform teaching practice and student learning by promoting a comprehensive approach that prioritizes emotional and social development, where healthier relationships can be established and better preparation for future success in an increasingly complex and diverse society, in order to promote a more positive classroom environment, healthier relationships, a greater focus on social and emotional development, a reduction in stress and anxiety, more effective teaching, and better preparation for future success.  

 

Keywords: Multidimensional approach, teacher training, emotional intelligence.

 

INTRODUCCIÓN

El mundo que nos rodea cambia a un ritmo vertiginoso, y la sociedad demanda docentes que estén a la altura de este desafío. Es por ello que surge la figura del docente Multidimensional, un profesional formado para navegar por el vasto océano del conocimiento, integrando saberes y perspectivas diversas para guiar a las nuevas generaciones hacia un futuro promisorio. 

En este viaje trascendental, la inteligencia emocional se convierte en nuestra brújula indispensable, ya que estas competencias de identificar, percibir y gerenciar nuestras emociones, aunada a las de los demás, nos permite crear un ambiente de aprendizaje significativo y apropiado, constituyéndose en un espacio donde los estudiantes se sientan motivados, respetados y escuchados, donde la empatía florece y el diálogo constructivo se convierta en la piedra angular del aprendizaje. 

Ante este planteamiento, es pertinente citar a Goleman, maestro de la inteligencia emocional, quien refiere: “el desarrollo de las habilidades permite convertirse en docentes excepcionales”. (p.21). Esta idea, implica ser conscientes de nuestras competencias, de nuestras emociones y sus desencadenantes, a fin de navegar con mayor seguridad por los desafíos del contexto educativo. Así mismo, el regular las emociones y comportamientos proporcionan las competencias de enfrentar situaciones difíciles con serenidad, modelando para nuestros estudiantes la importancia de la resiliencia y la autogestión. 

Por tal motivo, la perseverancia a pesar de los obstáculos, mantiene el entusiasmo por el aprendizaje y contagia la pasión en los discentes, la cual es fundamental para crear un ambiente de aprendizaje dinámico y enriquecedor, donde se pueda conectar con ellos en un nivel más profundo, creando un vínculo de confianza y respeto que favorece el aprendizaje significativo. (Galindo, 2021). En el ámbito educativo actual, la formación de docentes multidimensionales cobra especial relevancia; pues estos profesionales, deben estar formados para desplazarse en un mundo cada vez más interconectado y complejo. Desde este contexto, los postulados del físico y filósofo rumano Basarab Nicolescu, proporcionan solidez epistémica a esta argumentación, al abogar por una visión holística y transdisciplinaria del conocimiento, ofreciendo una visión conceptual valiosa para comprender el papel relevante de la inteligencia emocional en la formación docente.

Por tal motivo, Nicolescu (2009) propone trascender el dualismo cartesiano de mente y cuerpo, integrando ambos aspectos en una comprensión profunda de la realidad, perspectiva que coincide estrechamente con el termino de inteligencia emocional, destacando el papel protagónico  de las emociones en el desarrollo cognitivo, la toma de decisiones y las interacciones sociales; es por ello, que existe una vinculación directa entre los postulados de Nicolesscu y la relación con la formación de docentes multidimensionales, enfatizando el papel central de la inteligencia emocional. 

La idea formulada anteriormente, permite considerar que los docentes multidimensionales deberían ir más allá de los confines de las disciplinas tradicionales, adoptando un enfoque holístico del conocimiento, donde la inteligencia emocional juega un papel preponderante en este proceso, posibilitando al profesional de la docencia el conectar con estudiantes de diversos orígenes, perspectivas y estilos de aprendizaje, desde la creación de ambientes de aprendizaje unificados. Así mismo, los docentes formados bajo este enfoque, pueden gestionar mejor sus reacciones y respuestas en el aula, partiendo de la autoconciencia para abordar situaciones complejas, sin dejar de lado la comunicación efectiva como elemento esencial para la enseñanza transdisciplinaria.

Es por ello, que la inteligencia emocional promueve la escucha activa, permitiendo a los docentes interactuar con los estudiantes a un nivel más profundo, comprender sus señales emocionales y atender sus necesidades individuales, abrazando la complejidad y la incertidumbre, reconociendo que el conocimiento no siempre es lineal o definitivo.  

Es por ello, que se podría mencionar que la inteligencia emocional, propicia el transitar en la incertidumbre, permitiendo a los docentes abrazar las complejidades del aprendizaje transdisciplinario, orientándolos a través de diversas perspectivas en el fomento de la exploración múltiple, desde una panorámica abierta, donde se fomente el diálogo abierto, el pensamiento crítico y la toma de riesgos intelectuales. 

Por tal motivo, en esta visión de docente multidimensional, se debería ser resiliente ante los desafíos socioeducativos de la actualidad, y para ello podría  sustentarse en la inteligencia emocional para gestionar el estrés, regular las emociones y mantener una perspectiva dinámica , incluso ante la incertidumbre; pues, a través de ella, se logra promover la interconexión y colaboración, la cual permite  cultivar una  enseñanza transdisciplinaria desde una conciencia social mejorada,  al consentir  que  los docentes reconozcan y comprendan  las emociones de los demás. Es por ende la construcción de un andamiaje cognitivo para erigir relaciones y generar la creación de una comunidad de aprendizaje de apoyo desde la transdisciplinariedad, que consienta el fortalecer las relaciones interpersonales efectivas y las habilidades de trabajo en equipo, asintiendo a los docentes ocuparse de manera efectiva con otros hacia metas comunes. (Molina, 2022). Por lo tanto, los postulados de Basarab Nicolescu (2009),  proporcionan un marco conceptual convincente para comprender el papel fundamental de la inteligencia emocional  planteada  por Goleman  (1995), en la formación de docentes multidimensionales;  ya que, al cultivar tanto la inteligencia racional como la emocional, estos formadores pueden transitar efectivamente en las complejidades del aprendizaje transdisciplinario, promoviendo la interconexión y la colaboración, y, en última instancia, formar a los estudiantes para un mundo que exige adaptabilidad, empatía y una comprensión holística del conocimiento.

Ahora bien, en este viaje hacia la formación  multidimensional, la inteligencia emocional se puede sumar a  la  teoría del aprendizaje  significativo, la cual se convierte en una de las  rutas  indispensables de esta interpretación;  pues, al integrar estas competencias en nuestras prácticas docentes, podemos crear un ambiente de aprendizaje estimulante, significativo y transformador, donde los participantes  no solo desarrollan competencias , sino  también despliegan  habilidades y actitudes necesarias para afrontar el mundo complejo y dinámico del siglo XXI, los cuales junto a esos docentes multidimensionales constituyen  un faro luminoso sobre el camino para las nuevas generaciones, orientándolos hacia un futuro lleno de posibilidades y esperanzas. 

 

DESARROLLO

Partiendo de esta argumentación teórica, se ha producido una expansión y un refinamiento de las visiones conceptuales que sustentan el estudio de la inteligencia emocional en la formación docente. De igual manera, se han propuesto miradas   específicas sobre competencias emocionales para los docentes en formación, tomando en consideración las demandas y características particulares del contexto académico actual. Ante tal mirada, se considera el enfoque cualitativo que implica esta temática, ya que ha aumentado significativamente en el número de investigaciones que abordan la analogía entre la inteligencia emocional del docente y las múltiples dimensiones relevantes en el ámbito educativo; tales como la calidad de la enseñanza, el aprendizaje de los estudiantes, el bienestar docente y el contexto académico. Estos estudios han proporcionado evidencia sostenible y sólida que sustenta el papel fundamental que desempeña la inteligencia emocional en la formación de docentes multidimensionales efectivos. Al respecto se destaca a López (2021), quien acota

 

Se han llevado a cabo numerosos estudios que exploran el impacto de la inteligencia emocional en diferentes aspectos de la práctica docente universitaria, como la calidad de la relación pedagógica, el clima emocional en el aula, la gestión del estrés y la satisfacción laboral. (p.39)

 

 Esta investigación ha develado experiencias consistentes que sustentan la importancia de las competencias emocionales en los docentes para apuntalar una experiencia educativa más enriquecedora, donde las prácticas educativas sean abordadas  desde los programas de formación, que incorporen la inteligencia emocional como un componente central, hecho que ha sido reconocido actualmente   por parte de las instituciones educativas y los responsables de políticas públicas, al destacar la relevancia de incluir la inteligencia emocional en la formación continua de los docentes venezolanos.

Ahora bien, parece ser nos sumergimos  en un momento perentorio  de la historia de la educación, donde parece ser existe  la necesidad de reinventar los diseños curriculares, donde se hace cada vez más evidente, en este sentido, la inscripción de la inteligencia emocional en la formación de un docente multidimensional, al germinar  como un mecanismo fundamental para enfrentar  los desafíos del siglo XXI y formar  a las nuevas generaciones para el éxito en un mundo globalizado  cada vez más complejo e imbricado.

 Por lo tanto, los avances a nivel mundial en  estudios educativos sobre la inteligencia emocional en la formación de docentes multidimensionales en el contexto académico, irradia una  permutación de paradigma en la forma de pensar y abordar la formación de los  futuros docentes ,  los mismos parece ser  han contribuido a ampliar nuestra comprensión sobre las dimensiones emocionales del proceso educativo y han generado importantes implicaciones para la práctica pedagógica  que se infiere han incidido en la optimización de la calidad educativa en el sistema venezolano.

Así mismo, es oportuno  considerar los aportes de numerosos investigadores que han contribuido al avance del conocimiento sobre la integración de la inteligencia emocional en la formación de docentes transdisciplinarios; entre ellos, Goleman (1995), es uno de los pioneros en el estudio de la inteligencia emocional y su aplicación en diferentes ámbitos, incluida la educación, el cual “destaca la importancia de las habilidades emocionales en el éxito académico y profesional, y señala la necesidad de integrar la inteligencia emocional en la formación de docentes para mejorar la calidad de la enseñanza y el aprendizaje” (p.43). Por consiguiente, la teoría  de este autor ha contribuido a sensibilizar a la comunidad académica y educativa sobre la relevancia de la inteligencia emocional en el contexto educativo, pues sus ideas han sido ampliamente difundidas y han influido en la conceptualización y el desarrollo de programas de formación docente centrados en las competencias emocionales.

Por otro lado, en América Latina parece ser se han efectuado importantes aportes en el ámbito  de la imbricación  de la inteligencia emocional en la formación de docentes multidimensionales; entre los cuales se destacan a Naranjo (2020), psiquiatra y psicólogo chileno, quien ha realizado investigaciones pioneras en el ámbito de la educación emocional y el desarrollo personal. “Su enfoque holístico y transdisciplinario ha influenciado la concepción de la inteligencia emocional en América Latina y ha promovido la integración de prácticas contemplativas y de autoconocimiento en la formación de docentes” (p.28). 

En este sentido, el autor ha enfatizado la importancia de cultivar la conciencia emocional y la empatía en los educadores como base para una pedagogía más humana y comprensiva. Sus propuestas han inspirado programas de formación docente centrados en el desarrollo personal y la autorreflexión, con el fin  de promover una educación más integral y significativa.

Igualmente, Reyes (2020), investigadora argentina, ha realizado estudios sobre la inteligencia emocional en el contexto universitario, con un enfoque particular en la formación docente. En sus trabajos, como la inteligencia emocional en la formación docente: Una propuesta de intervención, destaca la importancia de “integrar el desarrollo emocional en los programas formativos para mejorar la calidad de la enseñanza” (p.23). 

En este marco de ideas, la autora aborda la inteligencia emocional desde una perspectiva práctica y aplicada, proponiendo estrategias concretas para su desarrollo en los docentes. Su trabajo contribuye a la generación de conocimientos locales sobre este tema y ofrece orientación para el diseño de abordajes prácticos en el ámbito educativo.

En consonancia con lo anterior, autores como Astorga (2022), propone un enfoque formativo sustentado en la reflexión crítica y la acción transformadora, así mismo es pertinente resaltar los aportes de John Dewey, (citado por Monteagudo, 2001), quien destaca la importancia de la formación continua del docente para mantenerse actualizado y responder a las necesidades cambiantes. 

De esta manera los aportes de estos autores matizan la importancia de cultivar la inteligencia emocional en los futuros educadores, enfatizando que estas competencias que permiten crear un ambiente seguro y acogedor, donde los involucrados se sientan valorados y motivados para el proceso formativo que hoy día se requiere

Desde esta perspectiva, estos investigadores representan solo una muestra de la rica diversidad de estudios y enfoques que se están desplegando en América Latina en relación con la inteligencia emocional en la formación de docentes multidimensionales, ya que sus investigaciones y teorías ayudan a destacar la campo de la educación emocional en la región y ofrece perspectivas valiosas para abordar los desafíos educativos actuales desde una mirada contextualizada.

En definitiva, la inscripción  de la inteligencia emocional en la formación del docente no parece ser  una opción, sino una necesidad imperiosa para garantizar una educación de calidad en el siglo XXI, parece ser ha llegado el momento de reimaginar y resignificar  la formación docente, dotando a los futuros educadores de las competencias emocionales necesarias para ser líderes transformadores, que  inspiren, motiven y orienten a las nuevas generaciones hacia un futuro promisorio; es decir,  el docente multidimensional está llamado  a emerger como un agente fundamental para apuntalar  a las nuevas generaciones hacia un aprendizaje holístico y significativo. (Coronel, 2020) 

Es por ello que, la Formación Integral del Docente Multidimensional no  debería  ser enfilada sólo unidimensionalmente, ésta debería  ser integral e integrada, con una visión del mundo que permita formar para generar una sólida transformación en el ser humano, de acuerdo con las necesidades histórico-sociales y culturales de la actualidad, por ello evocar los aportes de González (2023),  ratifican los argumentos antes señalados, pues no sólo se incorporan lo cognitivo  y el desarrollo de competencias , sino además  costes y emociones, que se formulan en el quehacer del ser humano como mociones de trabajo, ya que el docente orienta y asesora  al dicente  por las sendas  del conocimiento, con la formación  necesaria  que germina de  su experiencia, a partir del emerger  de interrelaciones afables  asentadas en la tolerancia, el respeto equitativo y la perspicacia.  

Por lo tanto, la formación docente es un paso cimentado en una exposición multidisciplinaria que está entretejida con el desarrollo sistémico del estudiante, con la sapiencia, la actuación profesional, las innovaciones sociales y las políticas públicas del país. En tal sentido, el docente en su generalidad,  es una representación protagónica en la ruta socioeducativa, por lo que las instituciones deberían comprometerse en su formación sistemática  de manera holística y continua  para así certificar un insuperable desarrollo  del inter aprendizaje en la optimización  de la excelencia académica y profesional, es así, como el  trabajo del pedagogo  multidimensional se infiere que parece ser un reto y  un debito  social, emanado en razón de un acontecimiento estigmatizada  por los rápidos avances  tecnológicos, comunicacionales y de información, así como por las nuevas vicisitudes  sociales y educativas de hoy día, los cuales deberían ser dirigidos hacia la conformación de unas emociones propositivas y transdiciplinaria, para obtener las conexiones multidisciplinarias  y así fomentar una participación abierta ante los fenómenos existentes. (Flores, 2023:105).

Ante tales consideraciones, no cabe duda que la formación del docente es un tema complejo que requiere considerar particularidades de cada caso, por lo que se hace  necesario repensar la práctica de la formación académica   en Venezuela, sugiriendo elementos fundamentales para lograr una transformación significativa, desde una transposición didáctica basada en prácticas reflexivas que  conlleven al desarrollo de competencias, articulando la teoría y la  práctica a través de la integración de lo aprendido. 

Es decir, la formación docente multidimensional en el contexto educativo actual debería implicar cuatro aspectos fundamentales: formación profesional, manejo de técnicas claves, uso de materiales interactivos y formación constante en las prácticas didácticas desde una multireferencialidad disciplinar. Es por ello, que la concepción educativa de transdisciplinariedad ha sido ampliamente discutida y promovida por Basarab Nicolescu (2009), quien ha sido uno de sus principales defensores y teóricos, abordándola como una manera de afrontar el conocimiento que va más allá de las fronteras disciplinarias, consintiendo una conocimiento más profundo e integral de la realidad. 

Por lo tanto, en el contexto de la formación docente, la transdisciplinariedad implica que los educadores deben estar formados para integrar conocimientos de diferentes campos y disciplinas en su práctica pedagógica, esto requiere una formación continua que no solo se centre en la especialización, sino también en la adquisición de competencias transversales que permitan la interconexión de saberes y el abordaje de fenómenos complejos.

Según Nicolescu (2009), propone que la transdisciplinariedad se basa en tres pilares fundamentales: el nivel ontológico, que se relaciona con el entorno de la realidad y cómo se comprende; el nivel epistemológico, que trata sobre cómo adquirimos y hacemos emerger el conocimiento; y el nivel metodológico, que se ocupa de las competencias y técnicas que utilizamos para investigar y aprender. 

Ahora bien, en el nivel ontológico, la transdisciplinariedad reconoce la existencia de diferentes niveles de realidad, desde la micro hasta la macro, y la necesidad de considerar estos niveles en la educación, esto implica que los docentes deberían tener la formación para interrelacionar los conocimientos abstractos con las experiencias concretas de los estudiantes, fomentando así un aprendizaje significativo. 

Por su parte, el nivel epistemológico, promueve un diálogo entre diferentes formas de conocimiento, incluyendo las ciencias, las humanidades y las artes, esto requiere que los docentes estén abiertos a diferentes perspectivas y sean diestros de integrar múltiples fuentes de información en su enseñanza, y finalmente, en el nivel metodológico, la transdisciplinariedad implica el uso de métodos de investigación y enseñanza que promuevan  la integración de conocimientos y la resolución de problemas complejos, esto puede incluir proyectos de aprendizaje sustentados  en problemas, donde los estudiantes entren en contacto con experiencias  reales que requieren el uso de conocimientos de diferentes disciplinas.

Desde este contexto, el perfil de un docente multidimensional, trasciende las fronteras de las disciplinas convencionales, encontrando un aliado invaluable en la inteligencia emocional, la cual se convierte en un pilar fundamental que desde la complejidad del aprendizaje transdisciplinario genera entornos holísticos educativos de alta relevancia en el campo educacional. 

 

 

CONCLUSIONES 

Siguiendo el hilo discursivo de la temática, se hace imprescindible emprender el camino de la formación desde la reflexión y  apropiación de verdaderas competencias que consoliden a un docente multidimensional dicho enfoque  surge de la expectativa que como investigador se manifiesta al visualizar con detenimiento la calidad de la educación en el país; donde el docente se enfrenta a diversos desafíos para desarrollar la inteligencia emocional en su  formación,  circunscribiendo  la implementación efectiva de programas y prácticas que promuevan el desarrollo integral de los futuros educadores; a pesar de reconocer su importancia, las estructuras académicas y los programas de estudio existentes parece ser contemplan la inexistencia de manera sistemática y estructural del  progreso de competencias emocionales en los futuros pedagogos  y  la creación de espacios formativos dedicados específicamente al cultivo de la inteligencia emocional. 

En tal sentido, la cultura académica predominante en algunas comunidades educativas actuales, parece ser sigue estando focalizada en un enfoque disciplinario tradicional, que privilegia la transmisión de conocimientos teóricos y técnicos en detrimento del desarrollo personal y emocional de los involucrados, fragmentando las oportunidades para el aprendizaje experiencial y la reflexión metacognitiva, aspectos fundamentales para el desarrollo de la inteligencia emocional. Del mismo modo, pareciera existir una resistencia al cambio por parte de algunos miembros de la comunidad universitaria, quienes perciben la integración de la inteligencia emocional como una amenaza a la tradición académica y al rigor disciplinario, atentando de manera sistemática desde los puestos de poder la adopción de enfoques pedagógicos innovadores y la implementación de prácticas educativas centradas en el desarrollo integral desde la inteligencia emocional.

Por tal motivo, enfrentar estos desafíos requiere de un esfuerzo coordinado y sostenido por parte de las instituciones formativas, incluyendo autoridades, docentes, estudiantes y personal administrativo, el mismo debería surgir desde una apertura paradigmática educativa,  un cambio cultural que valore la calidad de la inteligencia emocional en la formación docente, así como en el desarrollo de competencias para interpretar las  prácticas educativas desde la innovación , centradas en el desarrollo integral de los futuros educadores. 

Por lo tanto, la internalización de estos cambios educativos implica un proceso profundo de reflexión  y apropiación por parte de los docentes, se trata de ir más allá de la mera asimilación de conocimientos, para abrazar  en forma rizomàtica  la forma intrínseca  de una nueva forma de  abordar  el pensar y el actuar en el contexto formativo, cultivando una disposición abierta al aprendizaje continuo, una actitud crítica y reflexiva, y una genuina voluntad de transformación personal y profesional; pues, la inteligencia emocional se convierte en una herramienta fundamental para el docente multidimensional y esta habilidad le permite comprender, gestionar y expresar sus propias emociones, así como reconocer y empatizar con las emociones de los demás. 

 

REFERENCIAS 

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Naranjo, C. (2020). El eneagrama de la sociedad: Males del hombre contemporáneo y caminos hacia la trascendencia. Santiago de Chile: Cuatro Vientos.

Nicolescu, B (2009) Manifiesto y en la Carta de la Transdisciplinariedad, México Limusa

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